Intesa Sanpaolo lanza una opa sobre Monte dei Paschi di Siena por 30.600 millones y desata una guerra por la banca italiana
La primera entidad financiera del país intenta bloquear la fusión con BPM con Orcel enfrascado en Alemania


Una guerra de opas sobre la banca italiana amenaza con cambiar para siempre el mapa financiero del país. Intesa Sanpaolo, el mayor banco del país, ha presentado una oferta para adquirir Monte dei Paschi di Siena por 30.600 millones de euros. La operación, que daría lugar a uno de los bancos más grandes de Europa, es en sí misma un movimiento estratégico y defensivo, con consecuencias sobre otras entidades. Se produce solo unos días después de que Monte dei Paschi iniciase las negociaciones para fusionarse con otro competidor, BPM. Y todo ello ante la atenta mirada del consejero delegado de Unicredit, Andrea Orcel, enfrascado en su propia opa sobre el alemán Commerzbank, pero con un ojo sobre su mercado nacional.
La oferta de Intesa representa una prima de alrededor del 12,5% sobre el valor de mercado de Monte dei Paschi al cierre del pasado viernes: ofrece 1,6 de sus propias acciones y 1 euro en efectivo por cada acción de Monte dei Paschi (unos 3.000 millones en total en dinero contante y sonante), de acuerdo a un comunicado publicado este lunes. Las acciones de Monte dei Paschi se disparan más de un 10% este lunes en la Bolsa de Milán. Intesa ha llegado a caer hasta un 3,6%, mientras que la aseguradora Generali (a la que también afecta la operación porque pertenece al banco opado) subió hasta un 2,8%.
En contraposición, la fusión con BPM aún no tiene una oferta económica concreta, pero el valor de ambas entidades sumadas alcanzaría los 50.000 millones de euros (30.000 millones de Monte dei Paschi y 20.000 millones de BPM), por unos 100.000 millones que valen Intesa y Unicredit, los principales bancos italianos, respectivamente. El consejo de administración de Monte dei Paschi se reúne este lunes para analizar la operación.
De salir adelante este audaz movimiento, el panorama de la banca italiana cambiará de una tacada. Monte dei Paschi alberga en su interior otro banco italiano, Mediobanca, que adquirió en una opa hostil en septiembre del año pasado. Esta operación impidió que Mediobanca adquiriese Banca Generali, por 6.000 millones, un movimiento que era en realidad una defensa de la anterior oferta. En cualquier caso, Monte dei Paschi, el considerado banco más antiguo del mundo, es el mayor accionista de la aseguradora Generali tras haber comprado Mediobanca. Este es el mayor interés de Intesa en la operación.
Para intentar salvar los posibles problemas de competencia si sale adelante la oferta, Intesa ha prometido que vendería la marca Monte dei Paschi y buena parte de sus activos a la aseguradora Unipol Assicurazioni. Se desprendería, en concreto, de 635 sucursales de la entidad adquirida (en torno a la mitad de la red total) y sus servicios centrales. Por ello obtendría entre 3.000 y 3.500 millones de euros, con los que financiaría la transacción y además evitaría la creación de un competidor más grande y con más capacidad.
Unipol, por su parte, ampliará capital para ello por 2.500 millones y fusionará los activos adquiridos con otro banco. Este es BPER (Banco Populare de Emilia Romagna), del que Unipol es su mayor accionista, y vale en Bolsa 25.000 millones de euros (algo menos que todo Monte dei Paschi, aproximadamente). Este banco acaba de adquirir Banco Populare di Sondrio.
Intesa -que explora al mismo tiempo entrar en el mercado español y ha presentado una oferta para hacerse con Singular Bank- conservaría Mediobanca, así como la participación en Generali. La aseguradora ha despertado desde hace tiempo el interés de otras empresas por su liderazgo en el ramo. En el trasfondo del movimiento está también una nueva regulación, que otorga mejoras relevantes en el capital a las entidades que el Banco Central Europeo (BCE) considere que tienen integrado el negocio bancario y el asegurador.
Intesa calcula que los costes de integración en una adquisición de Monte dei Paschi ascenderían a unos 2.100 millones de euros antes de impuestos extraordinarios. Además, prevé sinergias de costes antes de impuestos de alrededor de 1.500 millones de euros al año, junto con sinergias de ingresos de aproximadamente 1.400 millones de euros antes de impuestos.
El mes pasado, el gobernador del Banco de Italia, Fabio Panetta, afirmó que el sólido sector financiero del país tiene margen para una nueva fase de operaciones, tanto a nivel nacional como en la región, al tiempo que advirtió de que las fusiones y adquisiciones no deben realizarse a expensas de la competencia, y señaló el riesgo de una concentración excesiva en los mercados locales.
Todo ello, a expensas de lo que diga el hombre que, hasta ahora, ha movido los hilos de las operaciones de la banca italiana, el presidente de Unicredit, Andrea Orcel. Este seísmo le pilla en plena opa por el alemán Commerzbank, que ha levantado los recelos del Gobierno de ese país (accionista del 12% del capital) al agitar de nuevo el melón de las fusiones transfronterizas en Europa. De hecho, esa operación se encuentra en pleno periodo de aceptación por los accionistas opados.
Hace un año, Orcel intentó hacerse precisamente con BPM (el banco que ahora negocia fusionarse con Monte dei Paschi), pero retiró la oferta por las condiciones que le impuso el Gobierno de Giorgia Meloni. Si bien ahora parece centrado en Alemania, hace pocas semanas afirmó que estaba “atento” también a los movimientos en el mercado nacional. Está por ver si el movimiento de Intesa, su gran competidor en el país, le lleva a mover ficha o si puede sacar provecho de ello, por ejemplo, con un nuevo intento por BPM.