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Dos senadores republicanos piden a la Casa Blanca investigar la compra de Webster por el Santander

La transacción debe contar con el visto bueno del departamento del Tesoro y el de Justicia de EE UU

Sede operativa de Santander en Boadilla del Monte (Madrid).

Dos senadores republicanos de Estados Unidos, Bernie Moreno y Tim Sheehy, han remitido una carta a las autoridades bancarias del país reclamando que investigue la compra por el Santander del banco estadounidense Webster, que se anunció en febrero de este año. La transacción, tal y como admitió en su momento la entidad española, necesita contar con el visto bueno de la Administración; en concreto, del supervisor principal de los bancos con licencia federal, la OCC, dependiente del Departamento del Tesoro; y de la división antimonopolio del Departamento de Justicia.

La misiva de los senadores está dirigida precisamente al Departamento de Justicia y a la OCC. Pero también al presidente saliente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, y al supervisor de las aseguradoras. En el texto, los senadores por Ohio y Montana afirman que España es un aliado geopolítico poco confiable y cuestionan las sanciones contra países adversarios como Irán o Cuba, así como los controles anti fraude.

Todo ello se produce meses después de la mayor tensión entre España y EE UU de los últimos años. El presidente Donald Trump ha cargado en reiteradas ocasiones contra España por su negativa a dejar al país utilizar las bases militares en su territorio para la guerra en Irán, además de ser habitual sus reproches en cuanto al gasto que España realiza en defensa, muy por debajo de las aspiraciones de la Casa Blanca.

La carta de estos compañeros de partido de Trump alerta de que, como consecuencia de la operación anunciada, el Santander pretende fusionarse con Webster, de modo que ambos constituyan un solo banco, controlado desde Madrid y con la entidad estadounidense como subsidiaria. Esto, en palabras de estos dos senadores, vincularía la “salud financiera de las comunidades americanas” con un banco extranjero y expondría a trabajadores y empresas estadounidenses a una entidad alejada de “las prioridades y preocupaciones nacionales”.

Por ello, estos políticos reclaman que las autoridades estadounidenses no den su visto bueno a la transacción a menos que estén “completamente satisfechas” de que el gobierno corporativo, la cultura de compliance y los controles técnicos estén alineados con la cultura estadounidense. “Sin esa seguridad, esta transacción pondría por delante los intereses de un banco extranjero de la estabilidad financiera y la prosperidad de los trabajadores americanos”, afirman.

El documento menciona uno de los últimos escándalos en los que se ha visto envuelto el Santander. Se trata de la existencia de una cuenta en la enseña del banco en el Reino Unido que fue utilizada por el régimen iraní en 2024. En concreto, según desveló Financial Times, una petrolera del país, Petrochimical Commercial Company (PCC), se valió de un entramado societario para ocultar su verdadera titularidad y utilizar la cuenta para el lavado de capitales, lo que contravenía el régimen de sanciones impuesto por EE UU a ese país.

Se refiere también a otros asuntos más recientes, como la quiebra de la financiera de automóviles americana First Brands, de la que calculan el Santander tiene una exposición de un crédito de 230 millones de dólares. “La decisión del Santander de exponerse a los defraudadores de First Brands en cientos de millones de dólares eleva nuestro malestar por su expansión en EE UU”, afirman.

“Si las compañías iraníes son capaces de seguir una ruta de fondos sancionados a través de una cuenta del Santander en Reino Unido, las autoridades de regulación financiera en EE UU deben investigar si las operaciones actuales y futuras del Santander, incluida alguna institución fusionada que contenga depósitos americanos, son seguros contra expolios similares”, reza la carta.

Igualmente, la carta califica a España como un gran centro europeo del lavado de capitales, así como una puerta de entrada de la droga en Europa procedente de Latinoamérica. En concreto, cita un fallo en los controles contra el lavado de capitales del Santander en Reino Unido con Beltacastle, un intermediario financiero conectado con el cártel de Cali y otros grupos de narcotraficantes.

En cualquier caso, el Santander sigue siendo optimista sobre la operación. Sus primeros planes pasaban incluso por que la transacción se aprobase antes de fin de año. Durante la última presentación de resultados de la entidad española, el consejero delegado, Héctor Grisi, avanzó que la decisión se podía adelantar al tercer trimestre.

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