Las compañías activan un ecosistema para compartir experiencia, innovación y talento
Fundación Seres impulsa la Alianza Intergeneracional, un espacio colaborativo que tiene por objetivo generar oportunidades para todos y promover la convivencia entre generaciones


España, con una población que supera ya los 49,5 millones de habitantes, experimenta un cambio demográfico profundo que está transformando por completo el modelo económico y social. Por primera vez en la historia conviven simultáneamente hasta seis generaciones en un entorno donde los sistemas laborales, financieros y sociales vigentes fueron diseñados para una realidad de hace más de dos décadas.
En este nuevo escenario, donde se redefinen las relaciones y se tensionan tanto el mercado laboral como los hábitos de consumo y la convivencia, nos enfrentamos a un fenómeno de fondo que impacta en todos. La demografía deja de ser de este modo solo una dinámica social para convertirse en una variable estratégica del crecimiento económico, con efectos directos sobre el mercado laboral, el mantenimiento del Estado del bienestar y, de manera destacada, la competitividad empresarial. Porque aquí las empresas tienen una capacidad única para actuar como motor de cambio para que conecten generaciones en el empleo, para permitir carreras profesionales más largas y flexibles, impulsar productos y servicios pensados para todas las edades y que al mismo tiempo ayuden a reducir brechas entre jóvenes y mayores.
Para evitar que este nuevo paradigma genere exclusión o fricciones sistémicas, la Fundación Seres ha impulsado la Alianza Intergeneracional, un ecosistema colaborativo que tiene por objetivo generar oportunidades para todos y promover la convivencia entre generaciones. La Alianza Intergeneracional aspira a ser ese espacio donde convivan la experiencia, la innovación y el talento, donde todos sumen para construir respuestas compartidas a retos comunes. De esta forma, la cuestión ya no es si el cambio demográfico va a transformar el país, sino si se va a hacer juntos o dejando gente atrás.
Para Fernando Ruiz, presidente de la Fundación Seres: “La nueva longevidad, la soledad y el retraso en los proyectos de vida están redefiniendo el contrato social entre generaciones. Desde Seres impulsamos esta alianza convencidos de que las empresas deben protagonizar un cambio en el que progreso y competitividad avancen sin dejar atrás a ninguna generación”.
Ana Sainz, directora general de Fundación Seres, hace hincapié en la necesidad de anticipación: “La alianza parte de una idea clara: el cambio demográfico ya está aquí y afecta a la vida diaria de todos, al trabajo, al consumo, al acceso a las oportunidades, a los cuidados y a la cohesión social. Ignorarlo tendría un coste. Sin embargo, afrontarlo juntos puede convertirse en una ventaja para el país”.
Para que este impacto sea real, la Alianza Intergeneracional nace como un movimiento vivo que une a empresas, expertos, sector público y sociedad civil con un fin compartido: asegurar que esta convivencia sume, porque un desafío de esa magnitud, que afecta a todos, no puede resolverse trabajando en silos. Por ello, la iniciativa cuenta ya con el compromiso de cinco compañías impulsoras –CaixaBank, Fundación Telefónica, GSK, Ilunion y Pérez-Llorca–, que materializan la respuesta empresarial trasladando soluciones prácticas a sus estrategias de negocio.
Ecosistema innovador
Para enriquecer esta visión y aterrizar los proyectos, este grupo trabaja estrechamente con un ecosistema de conocimiento, innovación y territorio del que ya forman parte organizaciones como Ashoka, Fundación Máshumano, Injuve (Instituto de la Juventud de España), Madrid Futuro, Málaga Silver Economy Hub, el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, Ongiving, Quiero, Secot, Talento para el Futuro, Trivu y TrustMaker.
Para avanzar en el diálogo intergeneracional es necesario buscar soluciones para cada grupo demográfico. Estos retos, que afectan a empleados, consumidores y comunidades de todas las edades, se pueden agrupar en tres bloques. Por un lado, el talento: la incompatibilidad entre oferta y demanda laboral, con empresas tradicionales y modelos de contratación rígidos con nuevos perfiles de empleados que, independientemente de su edad, exigen más flexibilidad, conciliación, propósito y posibilidad de adaptación a sus realidades.
Luego está el mercado, con la persistencia de modelos de consumo que impiden el acceso a determinados segmentos –jóvenes y vivienda, mayores y consumo aspiracional– y son incapaces de satisfacer las demandas propias de cada generación.
Y por último, sociedad: un modelo de convivencia social de por sí ya tensionado por las desigualdades –digital, territorial, económica– que se ve agravado por la falta de espacios de diálogo y por el impacto cada vez mayor de estas desigualdades sobre la salud mental y psicosocial. La resolución de estos retos requiere soluciones transversales que transformen la fricción en oportunidad compartida
Uno de los grandes focos de la alianza es adaptar el mercado a una sociedad que envejece, que representa tanto un desafío estructural como una gran oportunidad económica. El aumento de la esperanza de vida y el envejecimiento activo están redefiniendo el perfil del consumidor sénior. Se trata de transformar productos, servicios y entornos laborales para atender a una población mayor que es cada vez más activa y diversa, consumidora y tecnológicamente integrada. Desde soluciones de salud hasta propuestas de turismo accesible o acompañamiento personalizado, este mercado representa un campo abonado para la innovación.
Mercado laboral
El mercado laboral es el otro gran terreno de juego. Actualmente la gestión de talento cobra cada vez mayor importancia entre las empresas, para enfocar de forma positiva la coexistencia de diversas generaciones en un mismo ambiente de trabajo. La alianza ha de servir de puente para ofrecer oportunidades al talento joven con lo que sumar nuevas perspectivas y habilidades tecnológicas. Y este necesita, en cualquier caso, complementarse con un talento sénior que puede transmitir los conocimientos y experiencia acumulados a lo cargo de su carrera. De esta forma se crea un entorno de trabajo más diverso e inclusivo, que puede mejorar la imagen de la empresa y atraer a nuevos clientes y talento.
Con esta alianza, Fundación Seres refuerza su papel como impulsor del impacto social desde la empresa, promoviendo modelos de negocio que integran la dimensión social como palanca de competitividad.