España finaliza la era del cobre con el cierre de los circuitos mayoristas tradicionales
La CNMC desregula el servicio de Telefónica ORLA-T a partir de este jueves por la migración definitiva a la fibra


España marca este jueves 30 de abril el fin de una etapa en su infraestructura de telecomunicaciones, dejando atrás los servicios tradicionales basados en cobre para dar paso definitivo a tecnologías más avanzadas como la fibra óptica, con la desregulación del servicio ORLA-T (Oferta de Referencia de Líneas Alquiladas de Telefónica). La medida, aprobada por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), supone el cese de la provisión de circuitos mayoristas tradicionales sobre la red de cobre de Telefónica.
Los circuitos de líneas alquiladas tradicionales han permitido durante décadas la interconexión de redes y la prestación de servicios a clientes corporativos. No obstante, la CNMC ha determinado que el mantenimiento de estas tecnologías heredadas carece de viabilidad económica y técnica ante el avance de las redes de nueva generación (NGA). El proceso de cierre de centrales de cobre en España, uno de los más avanzados de la Unión Europea, sustenta esta decisión.
A partir de este jueves, los operadores ya no podrán solicitar nuevas altas de circuitos bajo el marco regulatorio ORLA-T sobre la red de cobre denominada JDS en el sector. La resolución del regulador establece que el único servicio que permanecerá bajo supervisión administrativa será el ORLA-E, orientado exclusivamente al alquiler de circuitos basados en tecnología Ethernet. Este cambio estructural responde al despliegue masivo de redes de fibra óptica y a la pérdida de relevancia técnica de las conexiones basadas en cobre.
Los circuitos de líneas alquiladas tradicionales han permitido durante décadas la interconexión de redes y la prestación de servicios a clientes corporativos. No obstante, la CNMC ha determinado que el mantenimiento de estas tecnologías heredadas carece de viabilidad económica y técnica ante el avance de las redes de nueva generación (NGA). El proceso de cierre de centrales de cobre en España, uno de los más avanzados de la Unión Europea, sustenta esta decisión.
Telefónica ya no está obligada a proporcionar nuevas altas sobre tecnologías de cobre en aquellas zonas donde existan alternativas competitivas disponibles. La planta de circuitos ORLA-T se ha reducido de forma gradual en los últimos ejercicios, representando actualmente una fracción minoritaria del mercado mayorista.
La transición hacia redes de fibra óptica conlleva una mejora en la eficiencia operativa. Los datos del sector indican que la infraestructura de fibra consume significativamente menos energía que la red de cobre y requiere menores costes de mantenimiento. Además, el desmantelamiento de los sistemas tradicionales permite liberar espacio en las infraestructuras de canalización y simplificar la gestión técnica de las redes nacionales.
“Con este tipo de medidas, los operadores pueden modernizar sus redes y ser mucho más eficientes a la vez que garantizan que las transiciones entre diferentes tecnologías no generan distorsiones en el mercado o afectan negativamente a los usuarios”, señalan fuentes de Telefónica.
La consolidación de Ethernet como estándar predominante permite a los operadores gestionar mayores volúmenes de tráfico y ofrecer servicios con mayor escalabilidad. A diferencia de las redes de conmutación de circuitos tradicionales, las soluciones basadas en IP ofrecen una integración más ágil con los servicios de computación en la nube y transmisión de datos de alta capacidad.
Con este movimiento, España se posiciona para ser uno de los primeros países europeos en ejecutar el apagado total de su red de cobre. La desregulación de la ORLA-T elimina uno de los últimos reductos regulatorios vinculados a la tecnología analógica, alineando el marco legal con la realidad del mercado de banda ancha ultra rápida.