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El BBVA dio la baja voluntaria a 750 trabajadores en el primer trimestre

El banco provisiona 100 millones por los efectos de la guerra en Irán

El consejero delegado del BBVA, Onur Genç, durante la presentación de resultados del banco.FOTO: PABLO MONGE

El BBVA ha acometido durante el primer trimestre del año una reducción de plantilla de 750 trabajadores mediante bajas voluntarias, según ha explicado Luisa Gómez Bravo, su directora financiera, en la rueda de prensa de presentación de resultados de la entidad. En todo caso, al mismo tiempo que se produjeron esas bajas, hubo contrataciones, de forma que la plantilla solo disminuye en 297 personas en el trimestre. En números absolutos, es una rebaja pequeña para una plantilla de 126.877 trabajadores en todo el mundo, en un contexto de reducción del personal en el sector bancario.

El banco ha descrito este recorte de plantilla, como “un plan de salidas voluntarias” y lo ha enmarcado en “mejoras de productividad y eficiencia”. Ha descartado, eso sí, que estén vinculados en ningún caso con el uso de la inteligencia artificial, de la que el consejero delegado, Onur Genç, ha dicho que aún es incipiente en el grupo.

De las 750 salidas, buena parte se han producido en España, 230. En total, el banco se ha gastado en este programa 125 millones de euros. De esta cantidad, 40 millones de euros se han cargado a la división española y otros 60 millones han ido al centro corporativo. En este caso, no ha sido expediente de regulación de empleo como tal, pero sí ha elevado los gastos en la cuenta de resultados un 13%, hasta los 4.000 millones. En España los gastos han sido de 894 millones, de los cuales 495 millones fueron en gastos de personal. Las cifras, según ha matizado Gómez Bravo, están en consonancia con las previsiones que dieron al mercado meses atrás.

El movimiento se produjo apenas unos meses después de que pinchase la opa hostil que lanzó sobre el Sabadell, que contemplaba ahorros de personal de 325 millones, con el cierre de 300 oficinas y un ERE que, según previsiones del sector, podría haber afectado a unas 4.000 personas en total. La destrucción de empleo con la opa era uno de los puntos críticos para el Gobierno en la operación. De hecho, el Ejecutivo impuso como condición que si el BBVA hubiese adquirido el Sabadell mantuviese la gestión independiente de ambas entidades, lo que le impedía hacer un ERE conjunto, según la visión gubernamental.

Las salidas se producen, pues, en un momento en el que tanto el BBVA como toda la banca están en beneficios históricos. Así ocurrió en 2025, cuando el banco que pilota Carlos Torres ganó 10.511 millones. Y en el primer trimestre de este año, cuando se embolsó casi 3.000 millones. En cualquier caso, el banco ha contratado en el cómputo global a más personas de las que ha despedido en el último año y la plantilla total ha crecido un 1,7%, hasta los 126.877 empleados en comparación con el primer trimestre de 2025. Frente a la cifra de diciembre, la plantilla se ha reducido en 297 trabajadores El número de oficinas sí se ha reducido un 3% con respecto a marzo del año pasado, hasta las 5.565, si bien todos los cierres han sido fuera de España.

Además, el banco se prepara para las consecuencias de la guerra en Irán y la tensión geopolítica. Genç ha asegurado que esperan un impacto limitado del conflicto y que sus consecuencias negativas no duren mucho tiempo. “Si dura mucho más y crea un impacto en el precio del petróleo, que es la forma de transmisión a la economía, la inflación subirá, los tipos también y el crecimiento va a sufrir”, ha comentado.

En este contexto, ha explicado que han decidido elevar las provisiones en 100 millones de euros, como un colchón para absorber los posibles problemas económicos derivados de esta situación. La mayor parte de ello se traduce en más saneamientos en su cartera crediticia, así como en un mayor coste de riesgo.

Se trata del único banco español que ha tomado una decisión en este sentido, dado que el resto de entidades han optado por esperar. También es la entidad con una mayor cercanía física al conflicto, debido a que es dueño del banco turco Garanti. Así, la mayor parte de estos 100 millones lo reciben las filiales turca y española.

Genç también se ha referido al tema más candente de estas presentaciones de resultados, la situación del mercado hipotecario. Y —a diferencia de sus homólogos del Santander, Héctor Grisi, y de CaixaBank, Gonzalo Gortázar— se ha mostrado cauteloso. Ha comentado que se están concediendo préstamos bien por debajo del tipo de interés del bono español y que España es uno de los tres países europeos donde se conceden hipotecas más baratas. “Económicamente no tiene sentido, es mejor poner el dinero en un bono soberano”, ha afrimado.

No obstante, sí ha aclarado que es un producto importante para los clientes. De este modo, ha afirmado que en el primer trimestre han incrementado la producción hipotecaria un 21%. Pese a eso, ha admitido que están perdiendo cuota de mercado, debido a que sus ofertas se centran en clientes existentes y no en nuevos.

Finalmente, también ha respondido sobre la participación del 5% del banco en Telefónica, toda vez que recientemente abandonó el consejo de administración de la teleco. Genç ha descrito esta participación como histórica y financiera, sin aclarar si se plantean venderla, pero ha matizado también que se trata también de una “alianza” entre ambas empresas. También ha aclarado que la salida del consejo de administración se produjo por los recientes cambios en el accionariado (con la entrada de la Sepi y el grupo saudí STC, así como el refuerzo de Criteria), que elevaban el listón para estar en el consejo por encima del 5%.

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