Grifols formaliza la refinanciación de su deuda con un contrato de crédito de 4.700 millones
La compañía negocia la ampliación de su acuerdo con Canadá más allá de 2030

Grifols ha formalizado la refinanciación de sus vencimientos de deuda de 2027 mediante un contrato de crédito Term Loan B (TLB) por un importe global de casi 4.700 millones de euros. En paralelo, la compañía ha defendido sus planes de crecimiento en Canadá, uno de sus mercados estratégicos. El mercado ha recibido de forma positiva estos movimientos, y las acciones de Grifols han rebotado, por momentos, más de un 4%, tras el castigo de las últimas semanas.
En un hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la firma explica que este contrato de crédito está estructurado en tres tramos: un préstamo a plazo en dólares norteamericanos por un importe principal de 2.000 millones de dólares (unos 1.695 millones de euros); un préstamo a plazo en euros por un importe principal de 1.250 millones de euros; y un tramo de crédito revolving por un importe máximo disponible de 2.065 (en torno a 1.750 millones de euros).
La farmacéutica explica que los préstamos a plazo tendrán un vencimiento a siete años desde la fecha de formalización del contrato, mientras que el tramo de crédito revolving tendrá un vencimiento a seis años y medio con sujeción a las condiciones establecidas en el mismo.
El TLB en dólares estadounidenses se fijó en SOFR (tasa de financiación garantizada a un día en dólares) más 250 puntos básicos con un OID (tasa de descuento original) de 99,25. El tramo en euros se fijó en Euribor más 300 puntos básicos con un OID de 99,75. Según Grifols, tanto el TLB como la línea de crédito revolving se benefician de reducciones del margen basadas en el nivel de apalancamiento.
Los fondos obtenidos en virtud de la referida refinanciación se destinarán a amortizar íntegramente el contrato de crédito TLB suscrito en 2019; amortizar y liquidar el importe pendiente restante de los bonos de 2019 existentes; y proporcionar al grupo liquidez disponible para su desarrollo, apoyando la simplificación y la ampliación del perfil de vencimientos de la deuda de Grifols.
Planes en Canadá
Con respecto a Canadá, Grifols ha señalado que está en conversaciones con el Gobierno para ampliar el acuerdo que tiene en el sector de la salud en ese país y extenderlo más allá de 2030. El país norteamericano ha mejorado un 20%, hasta el 50%, su nivel de autosuficiencia de plasma, que se extrae de la sangre humana a través de donaciones.
El grupo farmacéutico ha apoyado esa evolución con sus dieciséis centros de recogida en Canadá, aunque el Gobierno de Ottawa ha impuesto restricciones y nuevas condiciones a su actividad tras la muerte de dos donantes en octubre de 2025 y en enero de este año. Nacho Abia, consejero delegado de Grifols, ha destacado que el país norteamericano ha logrado reducir su dependencia de Estados Unidos, donde antes tenía que adquirir el 70% de su demanda de plasma.
Entre los ejemplos de la operativa en el mundo de la corporación catalana, Abia también se refirió al proyecto de Grifols en Egipto, donde comercializa medicamentos derivados del plasma en base a la propia autosuficiencia por donaciones. Con una población de 110 millones de habitantes, con mayoría de jóvenes, Egipto genera más plasma del que necesita. Así que la empresa conjunta que Grifols tiene con el Gobierno de El Cairo se ha convertido en un hub de exportación para los mercados de África y Oriente Próximo.
En una conferencia en Bilbao organizada por Deusto Business Alumni (DBA) y Rural Kutxa, Nacho Abia también se refirió a la política comunitaria en este ámbito de la salud. Los reguladores de Bruselas “han abierto la puerta” a que los países de la UE decidan sobre cómo retribuyen por las donaciones de plasma, un pago que en España no está permitido.
Países como Alemania, Austria, República Checa y Eslovaquia han regulado estas compensaciones, mientras que otros como Italia dan un día de vacaciones por cada donación, lo que sale más caro que el modelo de retribución alemán, aunque el país transalpino ha subido su nivel de autosuficiencia en este ámbito, ha explicado el CEO de Grifols.
También comentó que Grecia comenzará a abrir a finales de este año sus primeros centros de donaciones, en asociación con un grupo privado. Estados Unidos es el principal productor de plasma del mundo, porque abona entre 700 y 800 dólares en el primer mes de las donaciones (entre 594 y 679 euros), aunque luego reduce este nivel de pagos. Canadá retribuye con 100 dólares canadienses (casi 62 euros) por cada transfusión.
Estas intervenciones duran hora y media e incluyen la devolución al donante de los componentes sanguíneos, tras la obtención del plasma. Estados Unidos permite dos donaciones a la semana y Europa solo una.
España tiene un nivel de autosuficiencia del 30% al 35%, ha especificado Nacho Abia, por lo que depende de las importaciones. Las proteínas que se extraen del plasma, que supone entre el 55% y el 60% del flujo sanguíneo, permiten elaborar fármacos para enfermedades crónicas o raras. En estos casos, cada paciente necesita una media anual de 300 donaciones, que sube a 1.200 en las patologías más graves, como los tratamientos contra el cáncer.
Grifols gestiona cada ejercicio un millón y medio de donaciones, de las que luego extrae las proteína aptas para la elaboración de medicamentos. Es una de las tres corporaciones que lideran este mercado a nivel mundial, que exige altas inversiones en nuevas instalaciones. Además, la puesta en marcha de una fábrica de estos fármacos es un proceso que puede durar hasta ocho años, según el CEO de Grifols.
Nacho Abia, en su intervención en la biblioteca CRAI del campus de la Universidad de Deusto en Bilbao, abogó por “no obsesionarnos con la capitalización” bursátil, aunque reconoció que se acuesta y se levanta mirando la cotización de Grifols. Argumentó que hay factores fuera del control empresarial, como las tensiones geopolíticas que impactan en la economía, por lo que recomendó que las compañías se centren en lo que depende de su gestión, como la generación del flujo de caja, el crecimiento del negocio y la evolución del beneficio bruto de explotación.
Sobre sus filiales vascas, Progenika y Kiro Robotics, Nacho Abia se mostró “muy orgulloso” de su evolución, porque aportan innovación al grupo. Calificó a Progenika como “nuestro Silicon Valley”. Ha cumplido una trayectoria de 26 años en biología molecular, mientras que Kiro Robotics ha desarrollado un autómata que dosifica los tratamientos de quimioterapia. Ambas no han perdido su espíritu emprendedor tras su integración en la multinacional catalana. “Están mejor dentro de Grifols” que en la órbita de la corporación estadounidense Johnson & Jonhson, ha concluido.