Los accionistas minoritarios piden a Grifols que recurra a la recompra de acciones para frenar a los bajistas
La firma contemplaba volver a esta remuneración durante su plan estratégico. Kintbury Capital alcanza una posición corta del 2% del capital, récord histórico en la farmacéutica


Los accionistas minoritarios de Grifols quieren que la compañía recurra a la recompra de acciones propias para hacer frente a la ofensiva de los inversores bajistas, que está castigando a la cotización en Bolsa de los títulos. En una carta enviada a la presidenta del consejo de administración, Anne-Catherine Berner, la Asociación de Accionistas Minoritarios de Grifols (AMG) ha trasladado su solicitud de que, el consejo, en sesión extraordinaria con la mayor celeridad que sea posible, tome la decisión, que será posteriormente ratificada en la junta general de accionistas, de utilizar el mecanismo legal de compra de acciones propias.
El presidente de AMG, Eduardo Breña, defiende que con estas operaciones se trasladaría un mensaje claro e inequívoco al mercado y al accionariado de confianza en el valor de Grifols y “en su enorme potencial de revalorización como consecuencia de la buena marcha del negocio, la concatenación de buenos resultados con crecimiento de las magnitudes comparables y las decisiones estratégicas adoptadas”, como el impulso a la joint venture con el Estado egipcio y los planes para la OPV del negocio de Biopharma en EE UU.
En su opinión, también se demostraría con hechos “la buena gobernanza al permitir la participación de los accionistas minoritarios en la propuesta de decisiones sensatas, responsables y procedentes, que resulten adecuadas para contribuir de forma decidida a reflejar valor en la cotización en el corto plazo y, así mismo, para contrarrestar la operativa en corto, injustificada a nuestro juicio, que merma la confianza de los inversores”.
La AMG, que representa a inversores con una participación conjunta de más de 50 millones de euros en acciones, considera una oportunidad comprar títulos propios por el elevado potencial de retorno que ello conlleva, al apoyar así la recuperación en Bolsa frente a la “anomalía de una cotización que no se corresponde con el valor de la compañía provocada por los ataques en corto”.
Grifols, que en verano de 2025 volvió al pago de dividendos tras la crisis bursátil derivada de la crisis Gotham, contempla la vuelta a la recompra de acciones durante el periodo de ejecución del actual plan estratégico, establecido para el periodo entre 2025 y 2029, y presentado en el Capital Markets Day celebrado en febrero del pasado año. En la presentación, la farmacéutica se comprometió al restablecimiento de la rentabilidad para los accionistas a partir de 2025, con una política de dividendos progresiva y sostenible respaldada por la generación de flujo de caja libre y la reducción continua del apalancamiento, junto con la posibilidad de recompra de acciones dentro del plan estratégico.
La última comunicación sobre autocartera remitida por Grifols a la CNMV es de octubre de 2018, en la que indica que no contaba con participación alguna. En el informe financiero anual de 2025, no obstante, la farmacéutica señala que tiene en autocartera un 1,02% del capital.
La acción de Grifols ha vivido un inicio de año complicado, dejándose cerca de un 12%, hasta 9,44 euros, pese al rebote del 4,33% de ayer. Incluso, a finales de marzo, llegó a cotizar por debajo de los nueve euros, lejos de los 13,70 euros alcanzados en el verano de 2025 y de los 15 euros a los que cotizaba a principios de 2024, antes del estallido de la crisis Gotham.
La empresa se ha visto penalizada por el ataque bajista, especialmente por parte de la gestora de hedge funds Kintbury Capital LLP, que ayer comunicó a la CNMV que su posición corta era ya del 2% del capital, la mayor de toda la historia de Grifols. También Millennium International Management comunicó que contaba con una posición bajista del 0,60% a final de marzo.
En las últimas semanas, Grifols ha comunicado movimientos corporativos de calado. Entre ellos destaca la posible salida a Bolsa de la filial de Biopharma en EE UU, que podría alcanzar una valoración de hasta 20.000 millones de euros, o la refinanciación de todos sus vencimientos de deuda de 2027 tras ampliar un préstamo Term Loan B hasta 3.000 millones. Con la citada OPV del negocio en el mercado norteamericano, la farmacéutica podría colocar hasta un 20% de su filial y captar hasta 4.300 millones para reducir deuda y financiar el crecimiento.
La firma sí ha podido verse penalizada por las restricciones impuestas por Canadá a Grifols tras conocerse el fallecimiento de dos donantes tratados en centros de la farmacéutica.