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El Gobierno plantea que Indra compre la mayoría de Escribano sin fusión

La fórmula pretende evitar que los hermanos dueños de EM&E alcanzaran un peso en el capital que se acerque al de la SEPI

Indra se acerca a la hora de la verdad en la que está llamada a ser una de las operaciones más transformadoras para la empresa: la integración de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) en su estructura. Ahora mismo, el principal escollo está en cómo estructurar la operación. Según señalan fuentes al tanto de la situación, el Gobierno quiere que se haga a través de una compra de la mayoría del capital y no con una fusión por absorción, que incrementaría el peso de los hermanos Escribano en Indra a unos niveles cercanos a los de la SEPI, que sostiene que, además de velar por el interés económico y financiero de la compañía, debe salvaguardar el interés público. Máxime en una compañía llamada a ser estratégica en un sector como es el de la defensa. La cuestión reviste el máximo interés, de ahí que el propio Escribano fuera llamado a La Moncloa este martes para tratar la cuestión.

EM&E es propiedad de la familia del actual presidente ejecutivo de Indra, quien además es junto con su hermano Javier, el primer accionista privado de la multinacional del Ibex 35 (suma el 14,3% del capital).

Al margen de los potenciales conflictos de interés que podría entrañar la operación, y que están siendo supervisado por una comisión ad hoc para evitar suspicacias, la fórmula que se utilice es capital para entender cómo será la Indra del futuro y una cuestión clave es cómo se repartirá el poder dentro de la misma.

Durante 2025, lo que había trascendido es que la manera de canalizar esta compra era a través de una fusión por absorción. Es decir, desplegar una ampliación de capital donde las nuevas acciones sean para los hermanos Escribano con el fin de evitar un pago en efectivo y alinear al 100% sus intereses con los de Indra.

Sin embargo, desde principios de 2026 este proceso no es tan evidente, y el consejo de administración está estudiando diferentes fórmulas. Según señalan fuentes al tanto de la situación, el Gobierno -que es el primer accionista a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) con el 28% del capital- es más proclive a algunas fórmulas que a otras. En este sentido, destacan que la opción de comprar EM&E a través de una fusión no es la prioritaria, sino que el Ejecutivo sería más partidaria de una compra del 51% de la empresa de los Escribano.

Esto es lo que, llegado a su momento, tendrá que decidir en el consejo de administración. Pero antes de que llegue ese momento, Escribano ha acudido a La Moncloa para departir sobre esta operación. Y ahí es donde podrían estar surgiendo las diferencias.

Una ampliación de capital a las valoraciones que estiman los analistas, de alrededor de 1.500 millones de euros de EM&E, supondría elevar la participación de Ángel y Javier Escribano en Indra casi al nivel de la SEPI, aunque desde el entorno de la compañía siempre han defendido que nunca se superaría.

Reparto de poder

Pero aunque esté por debajo, la fusión dejaría en términos accionariales a los Escribano en condiciones de rivalizar con el nivel de la SEPI. En este contexto, cabe destacar que la posición del Gobierno en Indra no es solo una cuestión económica financiera. El Ejecutivo defiende que debe, además, defender el interés público en una compañía que aspira a ser el gran tractor del sector de la defensa en España, al que ya están llegando contratos por miles de millones de euros para el rearme en España y otros países. Como ocurre en otras empresas participadas por el Estado con intereses estratégicos, la SEPI busca tener una posición de dominio respecto del resto para salvaguardar en el medio y largo plazo los intereses del Estado.

Una forma de mantener este poder sin dejar de hacer una operación como la de EM&E, considerada estratégica, pasa por otras fórmulas distintas a la fusión, según consideran en el entorno gubernamental. La compra del 51% de Escribano por Indra le permitiría consolidar la empresa en su perímetro sin que ello implique un aumento excesivo del control privado de los accionistas de Indra.

Ahora la dificultad es ahormar mayorías dentro del seno de Indra para satisfacer a todas las partes, algo que no es sencillo. Pero el Gobierno tiene claro que el control del Estado es innegociable. Eso, sin embargo, puede chocar con las aspiraciones de otros accionistas dentro de la empresa como los propios hermanos Escribano. Precisamente las potenciales discrepancias entre las partes son las que han alimentado las especulaciones de que el puesto de presidente de Ángel Escribano estaba en juego.

En el entorno de La Moncloa han llegado a barajar ese escenario. Pero tanto Escribano como la propia Indra aseguran que la operación de EM&E sigue adelante y que nadie ha pedido la dimisión o el cese del presidente.

Sea como fuere, los inversores han olido la incertidumbre y las reticencias mostradas ahora por la SEPI han provocado que la compañía perdiera en Bolsa casi un 15% esta semana después de un fortísimo rally bursátil en 2025. Tras asegurar este jueves que no habrá cambios en el corto plazo, la acción se ha tomado un respiro y ha experimentado un rebote del 2,14% en la sesión.

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