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Gabriel Escarrer (Meliá): “El absentismo laboral está devastando las plantillas”

El presidente y consejero delegado de la primera hotelera española se muestra muy optimista para 2026: “De los 44 países en los que operamos solo Alemania está por debajo de lo previsto”

El presidente y consejero delegado de Meliá, Gabriel Escarrer (Palma de Mallorca, 1971) afronta este ejercicio con el calendario lleno de fechas señaladas. La compañía que fundó su padre, fallecido en noviembre de 2024 (su madre murió en agosto de 2025), cumple 70 años y asume el...

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El presidente y consejero delegado de Meliá, Gabriel Escarrer (Palma de Mallorca, 1971) afronta este ejercicio con el calendario lleno de fechas señaladas. La compañía que fundó su padre, fallecido en noviembre de 2024 (su madre murió en agosto de 2025), cumple 70 años y asume el reto de dirigirla con orgullo, pero también con responsabilidad. “No hay muchas empresas que puedan decir que han sobrevivido 70 años. Vamos a hacer un ejercicio de respeto y de obligación para asegurarnos que el legado de 70 años perdure al menos otros 70 años”, recalca en una entrevista con este periódico. Para centrarse en esa tarea dejará en los próximos meses la presidencia de Exceltur, a la que llegó en 2019 de forma provisional y en la que se ha mantenido los últimos seis años.

Tras cerrar 2024 con un máximo histórico de ingresos (2.012 millones de euros) y de resultado bruto de explotación (533 millones de euros), el máximo directivo de la primera hotelera española por número de habitaciones se muestra confiado en que ambos registros se habrán superado en 2025 (los resultados aún no están cerrados) por las buenas perspectivas que tiene para el primer trimestre. “De los 44 países en los que operamos, tan solo Alemania está por debajo de los presupuestado”, lo que, en su opinión, es un síntoma de resiliencia del sector frente a los distintos conflictos bélicos, como el de Ucrania, Gaza o el último en Venezuela, y frente a distintos elementos que suponen un riesgo para el crecimiento del negocio hotelero durante 2026. “La primera prioridad sería erradicar toda la oferta ilegal de viviendas de uso turístico porque perjudica la calidad del destino y porque sirve para que se culpe a la industria de un turismo masivo del que no somos responsables”.

Escarrer es especialmente beligerante con el absentismo laboral creciente en España. “Está devastando las plantillas, generando un problema de sobrecostes y de pérdida de calidad de servicio. Se está consolidando como un problema cultural, subiendo a un 8% de los trabajadores cuando en Francia apenas llega al 2%. Llama mucho la atención que cada vez esté afectando más a los trabajadores más jóvenes”. Y también se muestra muy crítico con el trato que dispensan las administraciones públicas al turismo, que ha vuelto a aportar el 13% del PIB y del empleo como antes de la pandemia: “Muchos gobiernos optan por la lectura fácil y a veces populista de justificar más impuestos por la saturación y amenazan con dejar de promocionar el destino. Se centran en las limitaciones y no en la gestión proactiva del destino, tratando de traer viajeros en temporada baja o estimulando las llegadas de otros mercados emisores alternativos a los europeos como Asia, Norteamérica u Oriente Medio. Están jugando con la gallina de los huevos de oro y eso nos puede pasar factura”.

Pese al cambiante escenario geopolítico y económico, Escarrer augura que la cartera de la compañía seguirá creciendo según lo previsto. “En 2025 abrimos 28 hoteles y 2.800 habitaciones y para este año tenemos previsto al menos otros 28 hoteles, concentrándonos en aquellos mercados donde ya tenemos presencia como España. De las 28 aperturas de 2025, 10 fueron en España y este año la cifra será similar”. En cualquier caso, remarca que la apuesta por el segmento del lujo es innegociable para Meliá, con nuevas aperturas este año en Bariloche (Argentina), Seychelles o Maldivas, lo que traerá aparejado nuevas subidas de precios, aunque más atenuadas que en los dos años anteriores. “Hemos invertido junto a nuestros socios financieros 975 millones entre 2023 y 2026 en reposicionamiento de 50 hoteles y eso nos permite seguir subiendo las tarifas. En la actualidad, el 63% de nuestra cartera de hoteles y el 78% de nuestras futuras aperturas están en el segmento del lujo. La transformación desde una empresa vacacional ha sido un éxito y nos va a hacer más resilientes, puesto que es un producto que resiste mejor las crisis”, señala.

Y en ese crecimiento en los segmentos de cinco estrellas y cinco estrellas de gran lujo van a seguir teniendo protagonismo las alianzas suscritas con propietarios de inmuebles en Albania (Dulaku), Vietnam (Vinpearl), Tailandia (TCC), Argentina (Punta Cana) o República Dominicana (Banco Popular) o en España a través de joint ventures con entidades financieras como Banca March o Bankinter. “A fecha de hoy tenemos 40 hoteles y 14.000 habitaciones que están implicados en 13 joint ventures, con lo que hemos duplicado ese perímetro en apenas dos años hasta alcanzar una valoración de 3.000 millones de euros. Nos sentimos muy cómodos y ha sido uno de los grandes aciertos que nos permiten poder seguir creciendo con activos de mucha calidad”, apunta.

En paralelo al crecimiento, la otra prioridad seguirá siendo la contención de la deuda para que se mantenga en niveles similares a 2,5 veces ebitda (resultado bruto de explotación), tal y como sucedió en 2024 y como prevé que ocurra en 2025 por segundo año consecutivo: “Estamos muy cómodos en esos niveles de deuda, lo que no significa que podamos acometer nuevas operaciones de desinversión o incluso de inversión en activos, siempre tomando como referencia el rigor financiero”.

Otra de las grandes preocupaciones del presidente de Meliá es garantizar que la compañía, en un escenario de consolidación entre los gigantes turísticos en el mundo, siga en manos de la familia Escarrer tras el fallecimiento de los dos fundadores. El pacto parasocial firmado en 2018 establece que las decisiones que adopten los seis herederos, entre ellos el actual consejero delegado, una vez muertos sus progenitores y que impliquen una posible venta de la compañía deberán contar con mayorías reforzadas del 80%.

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