Cristina Álvarez llega a la presidencia de El Corte Inglés y promete 650 millones de inversión para 2026
La Fundación Ramón Areces, primer accionista del grupo, también la nombra como presidenta


Cristina Álvarez se ha convertido este jueves en la séptima presidenta de El Corte Inglés, después de que el consejo de administración del grupo de distribución haya ratificado su nombramiento, anunciado el pasado 26 de noviembre, sustituyendo a su hermana Marta, que ostentaba el cargo desde 2019.
La nueva presidenta, además, ha sido designada con el mismo cargo en la Fundación Ramón Areces, primer accionista de El Corte Inglés, con cerca del 40% del capital. Es habitual que ambas entidades compartan presidencia, aunque en el caso de Marta Álvarez, le llevó cerca de año y medio acceder al máximo puesto de la fundación.
De esta manera, El Corte Inglés completa el relevo en su cúpula, tras unas semanas convulsas entre octubre y noviembre. Primero, con el cese de su consejero delegado, Gastón Bottazzini, y pocas semanas después, con la inesperada salida de Marta Álvarez, que en verano había renovado como presidenta por cinco años más.
Llega Cristina Álvarez, que en una nota de prensa manifiesta su “sincero compromiso e implicación” con el grupo. Además de presidir el consejo, también preside la comisión de nombramientos y retribuciones y la comisión de seguimiento, desde la que supervisará la ejecución del plan estratégico hasta 2030 en el que se encuentra inmersa la compañía. El mismo está siendo ejecutado por los dos directores generales, Santiago Bau y Rafael Díaz Yeregui, máximos responsables ejecutivos tras el cese de Bottazzini.
En el mismo comunicado, Cristina Álvarez revela que El Corte Inglés invertirá 650 millones de euros durante el ejercicio próximo, que comenzará el 1 de marzo, como parte de los 3.000 millones de euros de inversiones totales que contempla el plan estratégico. Esa partida se dedicará a la remodelación de las tiendas, el crecimiento en capacidades tecnológicas y logísticas, y la expansión de los negocios, dice El Corte Inglés.
Cristina Álvarez habla del “orgullo de pertenecer” a la compañía. Esta indica que su nueva presidenta ha dedicado su vida profesional a El Corte Inglés desde hace más de 30 años. Sin embargo, esta es su primera experiencia al más alto nivel, aunque su cargo no ostenta responsabilidades ejecutivas. Sí ha ostentado el puesto de consejera desde 2015.
Según la biografía facilitada por el grupo, Álvarez se incorporó al grupo en 1992, y ha “desempeñado responsabilidades en diferentes áreas del negocio, lo que le ha permitido adquirir un profundo conocimiento tanto del retail como del conjunto de negocios del grupo”.
Además, añade que “en los últimos años, ha liderado proyectos clave para la transformación de los centros y el diseño y desarrollo de formatos orientados a la innovación y la experiencia del cliente”. Es economista de formación, está casada y es madre de dos hijos.
Cristina Álvarez es la hermana menor de la presidenta saliente, ambas hijas del fallecido presidente del grupo, Isidoro Álvarez. También son accionistas con un 18,4% del capital, a través de la sociedad Cartera de Valores IASA, en la que comparten accionariado con su tío, César Álvarez.
Como presidenta del grupo, Cristina Álvarez deberá asegurarse de que el plan estratégico que está en marcha cumple sus objetivos. El principal, acelerar el crecimiento de las ventas y de la rentabilidad una vez controlada la deuda y rebajarla a sus niveles más bajos en 17 años. En la nota remitida a medios, indica su intención de contribuir “al desarrollo de los negocios del grupo y la inversión”.
En el primer semestre del ejercicio en curso, El Corte Inglés registró una cifra de negocios de 7.032 millones de euros, un 1,6% por encima del mismo periodo del año anterior. De ellos, 5.655 millones correspondieron a la actividad comercial clásica, que quedó en el mismo nivel que en el año anterior. A nivel comparable, el alza es del 1,2%.
Por su parte, el beneficio alcanzó los 224 millones, un 10,3% más, mientras que el ebitda se elevó a 539 millones, un 3,8% más.
A cierre de agosto, la deuda se situó en 1.738 millones, un 10% por debajo de los niveles del año previo. La compañía amortizó anticipadamente un tramo de deuda de 450 millones que vencía en marzo de este año, con los fondos de la emisión de bonos que lanzó en julio por 500 millones.