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Cargados de herramientas para la búsqueda de empleo

La organización Nadiesolo desarrolla desde 2013 cursos para personas sin hogar

Clase grupal con un mentor del programa Mentoring for a Job en la sede de Nadiesolo en Madrid.
Clase grupal con un mentor del programa Mentoring for a Job en la sede de Nadiesolo en Madrid.

Disponer de un trabajo es uno de los principales factores de inclusión social, que contribuye a alejar el riesgo de pobreza y exclusión. Sin embargo, contar con un empleo no es igual de accesible para todas las personas. Colectivos de especial vulnerabilidad, como las personas sin hogar, necesitan de acompañamiento y orientación que les ayuden a superar esa situación de desventaja. Eso es lo que viene haciendo desde 2013 Nadiesolo Voluntariado, una organización que desarrolla programas de acompañamiento a personas vulnerables y en riesgo de exclusión, con su programa Mentoring for a Job.

“El programa nació porque veíamos que en los centros de acogida de personas sin hogar estaba cambiando el perfil, que había personas que llevaban poco tiempo en esa situación y que si conseguíamos que encontraran empleo no se cronificaría esa situación tan penosa”, explica Mar Garrido, directora de proyectos y relaciones institucionales de Nadiesolo.

Cada año, de enero a junio, un grupo de entre 15 y 20 personas reciben formación para buscar empleo por ellos mismos. Participan en talleres de búsqueda de empleo, para, por ejemplo, elaborar un currículum y en qué canales moverlo, básicamente por internet, a través de plataformas como Info­Jobs y otras, así como enfrentarse a una entrevista.

Además, durante esos seis meses cuentan con el apoyo de un mentor, “que es un voluntario que viene del mundo de la empresa, personas que están en activo”, señala Mar Garrido. “El seguimiento que les hacen es muy potente, se les intenta poner en el escenario real de lo que es buscar empleo y de que es difícil, no solo para ellos, es difícil para todos. Se hace un trabajo muy personalizado”. “En nuestro proyecto prima la calidad frente a la cantidad. No es un proyecto de inserción laboral que pueda contarse por cientos”, recalca.

Apoyo técnico y anímico

Carmen Cucharero, que lleva tres años participando como mentora en el programa Mentoring for a Job, añade que “se les da apoyo no solo de acompañamiento en el proceso de búsqueda de trabajo, que es muy difícil, recibes muchos rechazos y muchos noes, y lo que hacemos es apoyarlos anímicamente también y decirles que no es por ellos. Por ejemplo InfoJobs lo que hace es meter filtros y muchas veces no ven ni tu currículum. Lo que hacemos es ayudarles a gestionar esas emociones y empujarles un poquito”.

La mentora destaca que lo fundamental es que estas personas sepan los pasos que hay que dar ahora y en el futuro, “que tengan herramientas para ponerse a buscar empleo, todo eso les va a ayudar en el primer trabajo que encuentren y en los siguientes”.

Esas herramientas adquiridas durante el programa le sirvieron a José Antonio de Arcos para encontrar rápidamente empleo. “Me llamaron de un día para otro, no pude ni finalizar el curso”, recuerda. “Tuve la gran suerte, porque también tienes que tener suerte, de cubrir una baja de una persona, que enfermó de gravedad de Covid, en el servicio de mantenimiento y limpieza de la delegación de Correos en Getafe (Madrid)”.

José Antonio de Arcos añade a los conocimientos adquiridos una actitud decidida y positiva hacia el trabajo. Hizo el curso en 2021, con 56 años, circunstancia que no le amilanó, al contrario, comprendió la importancia de la edad y la experiencia después de una charla de una de las mentoras. “Yo trabajé toda mi vida en seguridad. Yo no sabía nada de productos de limpieza ni de técnicas de limpieza. Lo que hay que hacer es tirar para adelante y aunque no tengas ni idea, te tiras de cabeza, y si no sabes, aprendes, y aquí estoy yo”, relata. Ha pasado a ser fijo desde el verano pasado y dirige un equipo con personas a su cargo.

De Arcos valora en especial el trato y el apoyo de su mentor, Javier, y de todos cuantos participaron en el programa. “Lo que me ayudaron y la labor que hacen estas personas no se paga con nada”, asegura. Él mismo ha participado en una de las charlas motivacionales este año, poniéndose a sí mismo de ejemplo.

La labor de los mentores no acaba con el curso. “Yo sigo en contacto con mis mentorizados. A veces te llaman para comentarte cosas del trabajo o más personales, sigue habiendo una relación, al final se crea un vínculo”, comenta Carmen Cucharero. La voluntaria comenta que hay varios formatos de mentor, “unos hacen solo soporte telefónico, y yo, en mi caso, voy todos los viernes, de 5 a 7. Ahí es donde damos todos los talleres, las dinámicas, las competencias personales y demás. Y fuera de eso, yo también doy soporte telefónico”.

El papel de las empresas

Las empresas son un valor clave para el desarrollo del programa de Nadiesolo. “Trabajamos con ellas en dos líneas”, apunta Mar Garrido. “Una es que difundan entre sus empleados nuestro programa para incorporar nuevos voluntarios”. También colaboran en impartir talleres.

La otra línea de trabajo es “conseguir que en sus procesos de reclutamiento de personal, en función del perfil de nuestros usuarios, que puedan incorporarlos en ese proceso de selección”. La directora de proyectos de Nadiesolo cita como ejemplos de esa ayuda a ST Consultores, Hays, Adecco o Acciona. “Esade Alumni nos ha ayudado bastante a encontrar nuevos mentores… es un trabajo permanente con las empresas”.

Un 100% de motivación

Los cursos de Mentoring for a Job se desarrollan de enero a junio. Pero antes, de septiembre a noviembre, se realiza un proceso previo de selección entre los alrededor de 40 que son derivados de los servicios de inclusión, sobre todo del Ayuntamiento de Madrid –son personas que suelen estar acogidas en centros tutelados o en pisos del ayuntamiento–, aunque también llegan de otras organizaciones y asociaciones. De estos 40 se seleccionan para el programa entre 15 y 20. “Exigimos a las personas un mínimo de manejo de lo digital, que han superado cualquier tipo de adicción, si las tuvieran. A determinadas personas, por muchas ansias que tengan de encontrar empleo, hay que trabajar antes muchas otras cosas”, explica Mar Garrido. A las personas descartadas se las establece un plan para que puedan incorporarse en la siguiente convocatoria.

El ratio de incorporación laboral es elevado, afirma Garrido, pues de 15 formados, 7 encuentran trabajo. También, “un índice de éxito es que permanezcan todo el programa, porque a veces estas personas se desaniman, se desmotivan. En eso estamos al 100%”, asegura la directora de proyectos de Nadiesolo. “Este año estamos muy contentos, porque llevamos enero y febrero ya hay tres personas trabajando, y hemos tenido que incorporar a cuatro nuevos”, destaca Garrido.

El perfil de las personas con las que trabajan ha ido cambiando a lo largo de los años que lleva funcionando el programa. "Los primeros años había un 80% hombres, 20% mujeres, y había mucho inmigrante, pues coincidió con aquella crisis; muchos de la construcción se quedaron sin trabajo, etc.", apunta la directora de proyectos de Nadiesolo. "Ahora tenemos de todo. Tenemos  jóvenes y más mujeres ahora que antes, yo diría que estamos en 60%-40%. Y de todas las edades".

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Sobre la firma

Rafael Durán
Lleva más de una década a cargo de los temas de sostenibilidad en la sección de Buen Gobierno, tarea que compagina con la edición de CincoDías. Aterrizó en el periódico en el año 2000 y pasó una temporada en la sección de Opinión. Antes, en El Siglo de Europa y El Nuevo Lunes. Es licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid.

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