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Michelin apuesta por la sostenibilidad bajo una saneada posición financiera

La compañía francesa de neumáticos ha abierto una nueva vía de negocio en el sector de la movilidad y las energías verdes

Madrid -

Con sede en Francia, Michelin es un proveedor automovilístico de primer orden especializado en el mercado de neumáticos que, a diferencia del resto de la industria del automóvil, es principalmente un mercado de reposición, cuya demanda depende del uso de los vehículos, lo que hace que sus volúmenes sean menos volátiles.

A través de sus tres divisiones, la compañía diseña, fabrica y vende neumáticos para una gran variedad de vehículos (coches, camiones, aviones, máquinas todoterreno, motos y bicicletas).

Principales magnitudes financieras de Michelin

Además, de la marca prémium Michelin, que muchos conductores eligen por su reputación, calidad y durabilidad, el grupo cuenta con un abanico de oferta bajo otras marcas con precios más accesibles, como Kleber y BFGoodrich, aunque también con altos estándares de calidad.

Asimismo, recientemente, el grupo ha abierto una nueva vía de negocio y está decidido a convertirse en un actor importante en el futuro de la movilidad y las nuevas energías, especialmente el hidrógeno, a través de asociaciones como la JV Symbio. En términos de negocio, en los nueve primeros meses de 2022, Michelin reportó una cifra de negocio de 20.732 millones de euros, lo que supone un aumento del 20,5% anual. Estos resultados se deben a la capacidad del grupo para repercutir la inflación de los costes (+13,4%), a un efecto divisa positivo del 6,5% y a un ligero efecto mix del 0,9%.

En el lado negativo, los volúmenes comercializados disminuyeron un 2,4%, debido a su salida de Rusia y a las persistentes interrupciones del negocio en China causadas por las medidas adoptadas para frenar el Covid-19. En cuanto a los resultados operativos, en los seis meses transcurridos hasta finales de junio de 2022, Michelin registró un SOI de 1.530 millones de euros, equivalente al 11,5% de los ingresos.

En un contexto de elevada inflación, el grupo reafirmó en octubre sus previsiones para el ejercicio 2022, con un SOI superior a 3.200 millones de euros a tipos de cambio constantes, y revisó a la baja sus previsiones de flujo de caja libre estructural a unos 700 millones de euros (frente a los más de 1.200 millones de euros anteriores).

Cabe señalar que está previsto que los resultados de cierre de ejercicio se presenten el próximo 13 de febrero de 2023. En cuanto a su estructura financiera, esta se califica como sólida. A cierre de junio de 2022, el ratio de apalancamiento (DFN/ebitda) se situó en 1,99x, significativamente afectado por el aumento estacional del capital circulante.

En este sentido, destacar que la compañía ha venido reportando un ratio de apalancamiento histórico inferior a 1,0x o cercano a finales de año. La liquidez es muy fuerte y los vencimientos están bastante bien repartidos.

En términos generales y de cara a futuro, el principal reto para la industria del neumático consiste en encontrar el equilibrio adecuado entre la reducción de su huella medioambiental durante la transición a los vehículos eléctricos, que requerirá importantes inversiones, y la preservación de un perfil financiero sólido en un contexto de inflación y mejora limitada de los márgenes. Por otra parte, cabe mencionar que los neumáticos se fabrican con unos 200 materiales diferentes, entre ellos el caucho, cuyo abastecimiento requiere un cuidado específico respecto a su impacto en la población local y el medio ambiente.

Además, el desgaste de los neumáticos es también responsable de la emisión de partículas y repercute en el consumo de carburante. Este impacto es más significativo en los vehículos modernos, ya que son más pesados.

A pesar de ser un sector con cierta penalización medioambiental, Michelin, como fabricante líder de neumáticos y compañía social y medioambientalmente responsable, ha aumentado en los últimos años la atención por su impacto medioambiental. Prueba de ello es que el grupo presentó en octubre de 2022 un neumático de automóvil y uno de autobús fabricados con un 45% y un 58% de materiales sostenibles, respectivamente.

Como la mayoría de sus homólogos, Michelin aspira a ser neutro en carbono de aquí a 2050, con un primer paso en 2030, cuando el grupo se ha fijado como objetivo una reducción del 50% de sus emisiones de alcance uno y dos de fabricación en comparación con 2010.

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