Maersk apunta a España como destino clave para la producción mundial de metanol verde

Prevé invertir 10.000 millones y generar 85.000 millones en los próximos años

Amparo Moraleda, miembro del Consejo de Administración de Maersk.
Amparo Moraleda, miembro del Consejo de Administración de Maersk.

El gigante del comercio mundial Maersk ha realizado esta tarde una encendida defensa del clima de negocios y de los incentivos ofrecidos por España para atraer inversión extranjera durante los dos años y medio de pandemia. Solo hace dos meses, Maersk anunció una histórica inversión de 10.000 millones de euros en España para descarbonizar su flota en dos plantas (Andalucía y Galicia), que generará 85.000 empleos entre los trabajos de construcción y los empleos directos e indirectos. Amparo Moraleda, miembro del Consejo de Administración de Maersk, destacó la relevancia de esta inversión para garantizar las cadenas de suministro mundial. “Queremos descarbonizar cuando la tecnología no está allí. En 2023 tendremos nuestro primer barco que se moverá con bioetanol. El problema es que necesitará un tercio de la producción mundial”, destacó durante su intervención en la segunda jornada del Spain Investors Day.

Y el problema crecerá de forma exponencial en los próximos años. “En 2030 necesitaremos seis millones de toneladas cuando en la actualidad solo se producen medio millón de toneladas”, resaltó. Por ello se mostró dispuesta a crear un ecosistema a tres bandas, entre España, Marruecos y Egipto para tratar de producir este combustible y al mismo reducir el impacto del coste que tendrá la inflación y la transición energética en la cuenta de resultados de la compañía. “Dos tercios de los costes de la compañía vendrán del precio de la energía y otro tercio del aumento de gasto derivado de la descarbonización”.

Las inversiones previstas por la naviera requerirán, según los cálculos del Ejecutivo, de la construcción de entre 20 y 80 parques eólicos y fotovoltaicos. Cuando las dos plantas estén plenamente operativos, la naviera danesa necesitará al menos cuatro gigavatios de potencia instalada. Moraleda agradeció el apoyo del Ejecutivo para asegurar el proyecto. “No había manera de perder hay ese proyecto gigante. Creo que hemos sabido atraer a los inversores con una ambiciosa agenda reformista, que nos ha hecho creíbles con la transformación en el mercado laboral, en educación o crecimiento empresarial”, resaltó Manuel de la Rocha, jefe de la Oficina Económica de la Presidencia del Gobierno.

En la mesa también participó Jos Dijsselhof, presidente de SIX Group, que consideró que será un buen año para la inversión y para los mercados, pero aseguró que el resultado final dependerá en gran medida de muchos factores exógenos, “como la evolución de la guerra de Ucrania o la política de tipos de interés del BCE”.

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