Casa Álvarez: más de un siglo revolucionando la anatomía patológica

La compañía abastece a más de 600 hospitales públicos y privados

Casa Álvarez: más de un siglo revolucionando la anatomía patológica

La historia de Casa Álvarez, especializada en material científico para los profesionales de la anatomía patológica, peina canas, muchas; se remonta a 111 años atrás y, cosa del devenir de los tiempos, está inmersa en pleno proceso de digitalización y automatización del sector para dotar a los hospitales, públicos y privados, de los instrumentos necesarios que ayuden a lograr la estandarización de los procesos de laboratorio, incrementando la productividad y reduciendo los tiempos de diagnóstico, apunta el director general, Guillermo Palanca.

Un reto “difícil, pero en más de un siglo de historia hemos tenido muchos desafíos y dificultades, hasta tuvimos que cerrar durante la Guerra Civil y empezar de cero”, recuerda Palanca. Viven “con pasión esta nueva hoja de ruta porque ello implica también ayudar a los patólogos a automatizar los laboratorios”, añade.

Estos, los laboratorios de anatomía patológica, suelen ser de los más desconocidos por la opinión público dentro de los sistemas de salud, pero “son de los más importantes dentro de un hospital y suelen tener poco presupuesto”, señala el portavoz de Casa Álvarez; además, cuentan con otro hándicap, “los patólogos son de los pocos médicos que no tratan directamente con pacientes”, por lo que su importante labor es menos visible.

Dentro de su oferta de productos, Casa Álvarez “vende todo el material consumible que se necesita para los procesos del laboratorio, así como todo el equipamiento necesario para procesar las muestras”, precisa Palanca.

Vende material consumible y todo el equipamiento para procesar las muestras

Un material altamente especializado y técnico que ha ido evolucionando con los años, “adaptándose a los nuevos desarrollos tecnológicos, incorporando nuevas técnicas, equipamiento y, en especial, aumentando la precisión y agilidad en el diagnóstico”, relata el directivo.

En 2023 prevé facturar 7,5 millones, un 50% más que en 2022

La reducción de los tiempos de diagnóstico es clave para aplicar los tratamientos en enfermedades como el cáncer. La automatización de estos procesos incrementa la productividad del laboratorio al permitir a los técnicos programar los dispositivos para trabajar de forma autónoma durante la noche, llegando a procesar hasta mil bloques de parafina diarios, un 30% más que realizando esta tarea de manera manual.

Guillermo Palanca, director general.
Guillermo Palanca, director general.

Previsiones

Esta altísima especialización ha convertido a Casa Álvarez en uno de los principales socios de los laboratorios españoles en cuanto al suministro de materiales, instrumentos, mobiliario, formación y equipos tecnológicos. Sirven “prácticamente al 100% de los hospitales españoles, a más de 600 entre públicos y privados”, también a institutos y centros de investigación, y están presentes en Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Granada. Confían en cerrar 2022 con una facturación de 5,1 millones de euros, muy similar a la de 2021, e incrementar en un 50% la del año que acabamos de estrenar, hasta alcanzar los 7,5 millones.

Inicios

La historia de Casa Álvarez está absolutamente vinculada a Manuel Álvarez, un humilde emigrante gallego que vino a Madrid en busca de fortuna y uno de esos precursores exitosos y adelantado a su tiempo, de los que se nutre el tejido empresarial español. Su nieto, Alberto Álvarez, CEO de la empresa, lidera la tercera generación.

Una de las peculiaridades del negocio es que, al funcionar dentro del sector de la salud, “la venta de productos es clave, tanto la de material consumible como de equipamiento, para determinar los resultados de las analíticas de los pacientes. Este motivo nos obliga a que nuestros productos sean de máxima calidad para que los patólogos puedan trabajar con todas las garantías; por ello es también muy importante mantener dentro de la compañía un nivel de stock absolutamente adecuado para que en ningún momento se rompa la cadena de suministro. Una situación que ha cobrado más importancia, si cabe, con la pandemia”, detalla.

A lo largo de “nuestra historia hemos crecido constantemente sin cometer grandes errores, que no es fácil; como pyme, tenemos unos recursos limitados, pero hemos logrado grandes acuerdos con proveedores destacados”.

¿Su valor añadido? “Nuestra alta especialización en laboratorios de anatomía patológica. Conocemos muy bien al cliente y eso nos permite asesorarle sin fallos; por nuestra oferta y tamaño podemos personalizar nuestra oferta en función del cliente. Somos muy flexibles”, resume.

No hay más ases en la manga que conocimiento del negocio y del producto, flexibilidad y atención constante a sus clientes a través de sus delegados en toda España.

Tres apuntes de un vistazo

Impresora técnica
Impresora técnica

Historia. Casa Álvarez fue fundada en 1912 por un gallego, Manuel Álvarez, mozo de almacén de una clínica veterinaria en Madrid. Su espíritu emprendedor le llevó a Alemania, sin siquiera conocer el idioma, donde cerró contratos de exclusividad con grandes empresas, como Zeiss, especializada en microscopios. A su vuelta importa estos aparatos. Su talento y don de gentes hacen que se relacione muy bien con médicos y científicos de la época, como Ramón y Cajal.

Pioneros. Fueron los primeros en España en importar microscopios y suministrárselos a las universidades públicas; también han sido pioneros en traer microtomos –equipos para cortar muestras– y cuchillas para estos aparatos, desde mediados de los ochenta.

A la cabeza. Lideran en suministro de cuchillas de microtomos, equipos robotizados de corte y de corte automático, capaz de procesar 350 bloques de muestras diarias. Son los únicos que venden este aparato en España. Uno de sus retos es exportar y elevar su plantilla de 17 trabajadores.

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