Una enmienda a los presupuestos evita que los mercadillos caigan en la economía sumergida

Se reintroduce la reducción en la base de cotización mínima del régimen de autónomos de estos trabajadores de venta ambulante

Un puesto de frutas y verduras en un mercdillo.
Un puesto de frutas y verduras en un mercdillo.

Los trabajadores autónomos integrados en el sector de la venta ambulante mantendrán su cotización reducida, como venía sucediendo hasta ahora desde 2009, con lo que se corrige una deficiencia recogida en los Presupuestos Generales del Estado para 2023, según informa la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA)

Las cuentas del próximo año no contemplaban en origen, la reducción del 55% en la base de cotización mínima del régimen de autónomos de estos trabajadores, lo que podría provocar que más de 80.000 familias podrían verse abocadas a desarrollar su actividad en los numerosos mercadillos de toda España, inmersos en la economía sumergida, tal y como denunció en su día UPTA.

Mediante la presentación de una enmienda del PDeCat y la transacción de la  misma por el Grupo Socialista se desbloquea este problema para los trabajadores que desarrollan esta actividad de venta ambulante en los CNAE, 4781, 4782 y 4789.

De no haberse llevado a cabo esta corrección, estos trabajadores autónomos hubiesen pasado a cotización completa y sin reducciones, lo que supondría en términos económicos un encarecimiento de unos 150 euros al mes, lo que provocaría que la mayoría de los trabajadores de este sector quedasen en la más absoluta ruina, e incluso cesando en su actividad.

El comercio minorista no siempre se encuentra reglado en un establecimiento físico y con los dependientes detrás de un mostrador. La actividad de los mercadillos representa en torno al 10% del total de este sector y suele desarrollar su actividad en determinados lugares de la calle y su mostrador suele ser una furgoneta. Aunque no hay datos concretos, el volumen de negocio supera los 2.000 millones de euros.

Según el presidente de UPTA, Eduardo Abad se trata de un grupo profesional “con rendimientos inferiores a otros, lo que hay que tener en cuenta”, además de tratarse en su mayor parte de núcleos familiares donde existe un único cotizante, aunque haya más de un trabajador.

Para Abad, "la negociación, el trabajo serio y riguroso de nuestra organización y la responsabilidad de los grupos políticos, que han sabido entender el grave perjuicio que se causaría a un sector económico frágil como es el de la venta ambulante, ha servido para solventar una situación muy difícil de solucionar fuera del marco de la Ley de Presupuestos Generales del Estado".

 Añade que "dar tranquilidad y seguridad a los profesionales del comercio ambulante siempre fue el objetivo prioritario de UPTA, puesto que ya en el año 2008 propuso una cotización para este sector que se empezó a aplicar en los Presupuestos Generales del Estado de 2009”.

En 2022, una persona dedicada a la venta ambulante puede estar pagando de cotización mensual 161,66 euros, por lo que si esta situación no se hubiese subsanado, a partir de enero próximo debería pagar 230 euros, lo que supone más de 820 euros al año.

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