Energía verde

Fracaso rotundo de la subasta de renovables: se adjudican 50 MW de los 3.300 MW

La incertidumbre regulatoria y el encarecimiento del crédito dejan prácticamente desierta la cuarta subasta del nuevo régimen económico

Parque eólico de Iberdrola.
Parque eólico de Iberdrola.

La subasta de renovables convocada para hoy por el Ministerio de Transición Ecológica ha resultado un fracaso: de la capacidad a subastar, 3.300 MW eólicos y fotovoltaicos, solo se han adjudicado 50 MW, según aseguran varias fuentes a CincoDías. Se desconoce el adjudicatario o adjudicatarios de tan escasa capacidad (se apunta a Elawan), si bien, las dos grandes eléctricas que se presentaban al proceso, Naturgy e Iberdrola, no se han llevado nada. Tampoco Capital Energy. Endesa, Repsol o Acciona (como viene siendo habitual, aunque sí participó en la de biomasa del mes pasado) habían optado por no acudir.

Aunque hasta el momento no hay información oficial, ni del operador del mercado, OMIE, que fue el organizador de la subasta, ni de la CNMC, el organismo regulador que debe validarla, la explicación que circula en el sector es que con la actual incertidumbre económica, el riesgo del inversor es muy alto, y todos han ofertado por encima del precio de reserva marcado por el ministerio: 45 euros MWh, según las mismas fuentes. Cualquier precio por encima perjudicaría al consumidor, que debe asumir el coste, pero ha resultado bajo para el inversor.

A las empresas se les ha encarecido mucho el crédito y el coste de los proyectos por la inflación (“ya nadie hace plantas llave en mano”, aseguran en el sector) y se enfrentan a primas de riesgo más altas. Queda por ver “si esta situación es pasajera o se convierte en estructural”, indica un experto del sector. En este último caso, “la energía limpia ya no será tan barata”, añade.

La tardanza en ofrecer datos oficiales por parte de convocantes y organizadortes hizo circular el rumor de que se estaba intentando “cocinar” una solución para que el resultado no fuera una subasta desierta.

La puja, para la que se esperaba poca demanda dado el bajo precio de salida, se estructuraba en dos cupos de potencia: 1.800 MW de fotovoltaica y 1.500 MW de eólica, las energías puntera.

La última puja, que se celebró el pasado 25 de octubre, también quedó prácticamente desierta, aunque su volumen era mucho menor y la tecnología distinta: 520 MW de termosolar, biomasa y fotovoltaica distribuida. Solo se adjudicaron 177 MW de biomasa y fotovoltaica. La termosolar quedó desierta.

Se trataba de la cuarta subasta de asignación del denominado Régimen Económico de Energías Renovables (REER). Las dos primeras, que tuvieron lugar en 2021, se centraron en las tecnologías fotovoltaica y eólica, y se adjudicaron 2.900 MW y 3.256 MW, respectivamente. La tercera, fue la citada del pasado octubre. En las subastas para obtener el REER los inversores pujan por el precio que están dispuestos a cobrar por la energía que generen sus plantas (12 años en la eólica y la fotovoltaica), con cierta exposición al precio del mercado.

El ministerio que dirige Teresa Ribera estimaba que la adjudicación de los 3.300 MW, representaba un ahorro de gas de 11.000 GWh anuales, un 2,9% del consumo total de gas en España y una reducción de 2,7 millones de toneladas de CO2.

Los 3.300 MW de renovables habrían supuesto una inversión de 2.900 millones de euros, según estimaciones del ministerio. Finalmente, tal como este se temía, la puja quedó prácticamente desierta. El precio de reserva, por encima del cual no se aceptan ofertas (los citados 45 euros/MWh), se consideraba muy bajo por parte de los inversores, que ofrecieron precios por encima de los 50 euros MWh. El silencio administrativo del ministerio, que en otras ocasiones avanzaba alguna información, ha levantado sospechas. El cumplimiento de los objetivos de renovables del Gobierno dependen de estas subastas.

 

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