Aeri

Los relaciones con inversores enfilan su relevo generacional con el reto del activismo

La asociación AERI impulsa una campaña de ‘mentoring’. El ESG ha elevado el papel del IR en los consejos de administración

Manuel Enrich, presidente de AERI.
Manuel Enrich, presidente de AERI.

Los relaciones con inversores están en plena transformación. La falta de salidas a Bolsa, el goteo incesante de exclusiones por las operaciones de consolidación y el ímpetu del capital riesgo están forzando una revolución silenciosa entre los relaciones con inversores, que desde hace tres décadas se agrupan en la Asociación Española para las Relaciones con Inversores (AERI). La asociación, fundada en 1991, trata de levantar el vuelo tras perder varios asociados en los últimos años y contemplar la aparición de un grupo de relaciones con inversores (IR) alternativo surgido a través de WhastApp. "Es bueno que exista la competencia, no nos preocupa", zanja el presidente de la asociación, Manuel Enrich.

El auge de empresas de energías renovables está favoreciendo la incorporación de nuevos miembros a la asociación, que cuenta en la actualidad con 38 asociados, todos empresas cotizadas a excepción de Criteria, que ejerce como emisor de renta fija. Una cifra que seguirá aumentando en los próximos meses con la incorporación de algún nuevo miembro más como Atlantica Sustainable Infrastructure, la antigua Atlantica Yield, que cotiza en Estados Unidos, o Sabadell, que tras llevarse hace unos años a Londres a su equipo de relaciones con inversores está de regreso. Con todo, aún se sitúan a cierta distancia de los 54 miembros que llegó a ostentar la asociación en 2016.

Desde AERI reconocen que la pandemia y el tiempo transcurrido desde entonces ha servido para reforzar sus actividades y focalizarse, especialmente, en el ESG, el activismo accionarial y la igualdad de género.

Advierten, eso sí, que entre los relaciones con inversores de España hay un gap generacional sobre el que están trabajando. "Hay asociados que piden canales de comunicación más ágiles", reconocen, y apuntan que están trabajando para implementar un canal de mentoring.

Se trata de un proyecto piloto que van a poner en marcha ante los "deseos de aprender de los más jóvenes y la experiencia acumulada por los más sénior" para aprovechar que, destaca Enrich, "España tiene algunos de los mejores profesionales de IR de Europa y el mundo".

Desde la asociación reconocen que en los últimos años se está viendo que cuando surge una vacante en la función de relaciones con inversores en las empresas se suele tratar de forma interna. Además, en muchas ocasiones, apuntan, se opta por una discriminación de género positiva.

Más allá de esto, en los últimos tres años ha habido un fuerte crecimiento de las actividades ligadas al ESG, que se ha convertido en una de las prioridades estratégicas de las empresas cotizadas. Una situación que, explica Javier Rodríguez Vega, director general de AERI, "ha elevado la consideración del IR en los consejos de administración" a medida que la sostenibilidad ha adoptado un peso prioritario para muchos inversores.

Por otro lado, el activismo accionarial ha obligado a las empresas a atender el fenómeno desde distintas perspectivas, bien sea desde un recién llegado a un miembro del consejo de administración. Más allá, Enrich critica que "cuando el activismo proviene del propio estado en empresas cotizadas el resto de los accionistas tienen a optar el silencio".

El presidente de la asociación de IR apunta así que"el activismo hay que hacerle frente, porque hay un tipo de activismo muy destructivo", y obliga, apunta, a estar preparado con "políticas razonables que te dejen defender". Hoy por hoy, el activismo en las cotizadas españolas, comentan desde AERI, es muy reducido y "hay que detectarlo antes de que surja" dado que suele entrar, normalmente, a través de los relaciones con inversores.

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