Logística

GLS explora adquisiciones para dar el salto al transporte de carga

La empresa de paqueteria busca ampliar sus ramas de actividad

Dobla la gestión de paquetes con su nueva nave de Madrid

Roberto Martínez, director financiero de GLS en España.
Roberto Martínez, director financiero de GLS en España.

GLS, la compañía alemana especializada en mensajería y paquetería urgente, busca vías de crecimiento en el mercado español, donde ha alcanzado un negocio anual de 400 millones de euros en ingresos. Esta, que acaba de inaugurar un nuevo almacén en Madrid desde el que centralizará todos los envíos, apunta a la logística de mayor recorrido y carga como una de esas alternativas a su actividad tradicional, para las que explora el mercado en busca de adquisiciones.

"Tenemos ambición de poder seguir consolidando el sector. Vemos la oportunidad de entrar en actividades adyacentes a nuestro negocio de transporte urgente", dice Roberto Martínez, director financiero de GLS Spain, la filial española del grupo. "Miramos oportunidades. Es una palanca que no descartamos. El objetivo es crecer con ambición en España", añade.

Entre esos segmentos complementarios, GLS observa el negocio logístico tradicional, de almacenaje y envío de mercancías de mayor peso y con mayor radio de alcance. "Somos buenos en la paquetería pequeña, pero hay otros procesos de mayor tamaño en los que no estamos", dice el directivo.

Otro punto donde analiza adquisiciones es el de la última milla sostenible, es decir, las entregas en puntos alternativos a los domicilios, como taquillas diseñadas al efecto o puntos de conveniencia, también conocidos en la jerga del sector como parcel shops.

"Dependerá del secmento, las operaciones pueden ser más o menos pequeñas. Nuestra ambición es hacer alguna compra de cierto tamaño. Y que tenga sentido. Dependerá de la actividad en concreto y las posibilidades que dé el mercado", explica Roberto Martínez.

Junto al crecimiento inorgánico, GLS también proyecta seguir mejorando su posición en España con sus operaciones corrientes. La compañía inauguró a finales de septiembre su nuevo almacén en Madrid, cercano al aeropuerto de Barajas, con 33.000 metros cuadrados y 340 muelles para furgonetas, y en los que ha invertido 90 millones. Desde ella centralizará todos los envíos de la región, además de ubicar sus oficinas. "Nos va a permitir conectar a cinco millones de personas a 30 minutos", dice Martínez.

Con este almacén, GLS pasará de procesar 38.000 paquetes a la hora a 62.000, casi el doble. "Tenemos una instalación que nos permitirá crecer como queremos. No pensamos en doblar o triplicar ingresos. Miramos a largo plazo y pensamos en crecer sanamente, a un dígito cada año", explica el responsable financiero de GLS.

La compañía cerró el último ejercicio, el pasado 31 de marzo, con unos ingresos de 400 millones, casi un 8% más que en el anterior, en el que la pandemia del Covid-19, con el crecimiento del comercio electrónico, disparó su actividad un 56% de un año a otro.

Para el año contable en curso, la perspectiva es de crecimiento en ingresos y mantenimiento de volúmenes, aunque dependiendo de la campaña de Navidad. Somos prudentes. De momento no vemos afectación en los volúmenes por el entorno macro. La perspectiva es la de crecer en un dígito".

Revisa las tarifas por la inflación

Precios. GLS debate una revisión al alza de las tarifas que cobra a sus clientes, debido a los incrementos de costes que soporta por su actividad. Como reconoce su director financiero, “estas revisiones las hacemos a 1 de enero. Estamos discutiendo ahora una subida para el año que viene”, dice, sin detallar su alcance exacto. “Será muy razonable para la situación que hay”, dice.

Costes. Hasta ahora, explica Robeto Martínez, la compañía ha ido repercutiendo parte de los mayores costes a los clientes a través de los complementos extraordinarios de combustible, cuya subida ha sido uno de los principales impactos para la compañía. “Queremos hacer sostenible nuestra cadena de valor”, añade.

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