Empresas que afianzan las bases transformadoras de la sociedad

El Fondo Bolsa Social ha cerrado su primer fondo con un patrimonio de 22 millones

El equipo del Fondo Bolsa Social: Laura Colina, José Moncada, María Echávarri y Jorge Pardo.
El equipo del Fondo Bolsa Social: Laura Colina, José Moncada, María Echávarri y Jorge Pardo.

El mundo que debemos encontrar en 2030 será muy distinto si se cumplen los objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad de todos sin dejar a nadie atrás planteados en la Agenda 2030 de Naciones Unidas. Depende de todos conseguirlo, porque todos deben poner de su parte para alcanzar las metas marcadas en los ODS, como está haciendo, de forma especial, el sector privado. Son cada vez más las empresas que en su actividad, junto a la viabilidad económica, buscan también un impacto social y medioambiental transformador.

Con el objetivo de impulsar empresas de impacto social y medioambiental, La Bolsa Social y Afi lanzaron en 2020 el Fondo Bolsa Social. El fondo, que invierte en empresas españolas jóvenes que buscan generar un triple impacto, económico, social y medioambiental, realizó en 2021 el cierre definitivo en 22 millones de euros procedentes de numerosos inversores institucionales privados y públicos y ha invertido 4,2 millones de euros en cuatro nuevas empresas, para terminar el año con un total de nueve inversiones, según su informe de impacto 2021, recientemente publicado.

El Fondo Bolsa Social, como explica su director general, José Moncada, invierte en el capital de empresas en fases muy tempranas, “que están empezando, que tienen cierto recorrido, con un buen equipo detrás y que tienen esa clara misión de dejar un impacto positivo en la sociedad o en el medio ambiente”. Y lo hace entrando en el capital, como accionista con una participación minoritaria. “No invertimos para esperar y ver, nos implicamos mucho, estamos en el consejo de las empresas y desde este tratamos de aportar valor, ayudamos con la estrategia, para tender puentes comerciales y encontrar los perfiles que necesitan para reforzar su estrategia financiera. Nos interesa que las empresas funcionen bien y sobre todo que tengan un gran impacto transformador en el ámbito donde operen”, incide Moncada.

Doble objetivo

El director general del Fondo Bolsa Social aclara que “el fondo tiene un doble objetivo, porque “no solo se busca rentabilidad, sino que además tenemos que generar impacto social a través de los productos y los servicios de las empresas en las que invierte en cinco ámbitos: la salud y el bienes­tar; la educación inclusiva y de calidad; la producción y el consumo sostenible; la acción por el clima, y la integración social”, detalla Moncada.

El Fondo Bolsa Social se lanzó en 2020 por La Bolsa Social y Afi, que lo gestiona

Las cuatro empresas en las que el fondo invirtió en 2021 son RawData, un SaaS para la gestión agrícola que permite utilizar de forma eficiente los insumos agrícolas que tanto contaminan; Solum, que busca incentivar una movilidad más sostenible, desarrollando estaciones de recarga para vehículos eléctricos ligeros alimentadas por un suelo solar; Tropicfeel, una marca de moda sostenible basada en el reciclaje de prendas que promueve un turismo responsable y unas condiciones laborales dignas, y Kleta, que nace para fomentar el cambio del coche a la bicicleta, ofreciendo un servicio integral de alquiler de bicicletas en las ciudades bajo suscripción (con servicio de mantenimiento, reparación, seguros y reposición en su caso).

A estas nuevas inversiones se ha unido este 2022 Smowl, una compañía que proporciona herramientas que facilitan un acceso universal a la educación, y que ha desarrollado un soft­ware de proctoring para acreditar la identidad de las personas que realizan los exámenes online. “Nos parece que tener educación online de calidad es un ascenso social, para que muchas personas puedan mejorar sus condiciones. E incluso garantizar el acceso a la educación de personas que tienen movilidad reducida o personas que tienen problemas de desplazamiento, sobre todo en Latinoamérica, donde hay mucha gente que vive lejos de los centros de estudios y formación”, reflexiona José Moncada.

Las cinco nuevas incorporaciones se unen a las cinco anteriores participadas, Qida, Tucuvi, Sepiia, Nostoc Biotech y Ciclogreen, que han conseguido importantes resultados de impacto en cuatro grandes áreas relacionadas con otros tantos ODS.

El fondo invierte en empresas con triple impacto: económico, social y medioambiental

Desde Qida y Tucuvi se atendió a un total de 5.430 personas necesitadas de cuidados asistenciales, se detectaron 10.245 situaciones de alerta asistencial y se ahorraron más de 575.000 euros al sistema sanitario (ODS 3).

Gracias al compromiso de estas empresas con el medio ambiente se evitó la emisión de 3.314 toneladas de CO2, de 980 kg de óxido nitroso y de 61 kg de partículas en suspensión (ODS 13).

Con la apuesta por la agricultura ecológica de Nostoc Biotech se ahorraron más de 1,1 millones de metros cúbicos de agua y se evitó el uso de 228.407 litros de fertilizantes y fitosanitarios químicos y de casi 609 kg de fosfatos, consiguiendo que la sanidad general de los cultivos que emplean sus productos haya mejorado en 78% (ODS 12).

A través de su participada Qida, dedicada al cuidado de personas mayores, se ha conseguido subir el salario medio de un cuidador un 6,3% por encima del salario mínimo interprofesional, y que el 81% de estos profesionales tenga un contrato indefinido (ODS 8).

Política de sostenibilidad complementaria

En sus dos años de funcionamiento, el Fondo Bolsa Social, registrado en 2020 en la CNMV como fondo de emprendimiento social europeo (FESE) y gestionado por Afi, Inversiones Globales SGIIC, ha recibido 700 proyectos, lo que demuestra su cercanía al tejido empresarial de proyectos con vocación de generar un impacto social y medioambiental positivo.

En 2021 ha desarrollado una política de sostenibilidad que complementa a su política de medición del Impacto, con un doble objetivo. Por un lado, incorporar a los análisis los principales riesgos ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) que pueden tener un impacto financiero material en los proyectos; por otro, incorporar otros factores ASG que pueden tener un impacto adverso en los grupos de interés de la empresa (empleados, comunidades locales, proveedores, etc.).

“Teniendo en cuenta todo el movimiento regulatorio de finanzas sostenibles, nos parecía importante complementar la estrategia de inversión de impacto por un enfoque ASG. Es un complemento, es un ir a más a más, porque nosotros ya invertimos en impacto social”, destaca José Moncada. “La empresa en la que invertimos está preocupada por su impacto medioambiental y eso va de suyo. Lo que hemos hecho ha sido fijar esa política, para que sea más completo el enfoque”.

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