Los particulares se lanzan a la compra de ETF con las nuevas plataformas digitales

Trade Republic, Scalable, Bux y Hey Trade buscan su hueco en este mercado

Una persona utiliza una aplicación de un bróker online.
Una persona utiliza una aplicación de un bróker online.

La pandemia de 2020 provocó un confinamiento masivo en todo el mundo y también un importante cambio en la forma de ahorrar e invertir. Miles de clientes, sobre todo jóvenes, empezaron a acercarse a nuevas plataformas de inversión en activos financieros. En España, cuatro proyectos han comenzado a operar en los últimos dos años. Una de las principales consecuencias es que se ha disparado la contratación de fondos cotizados (ETF, por sus siglas en inglés) entre clientes minoristas.

Los llamados neobrókeres –firmas como las alemanas Scalable Capital y Trade Republic; la neerlandesa Bux Zero o la española Hey Trade– permiten comprar miles de tipos de productos financieros a costes muy reducidos y con una operativa muy sencilla.

A diferencia de lo que ha ocurrido con los brókeres tradicionales, que han priorizado la compraventa de acciones, esta nueva generación de intermediarios ha puesto el foco en los ETF, que son una figura a medio camino entre el fondo de inversión y las acciones cotizadas.

Los ETF o fondos cotizados se parecen a los fondos convencionales en que invierten en una cartera de acciones (o de bonos), lo que permite una gran diversificación de la inversión. En la mayor parte de los casos replican la evolución de un índice bursátil, como el S&P 500 o el Nasdaq. A la vez, se parecen a una acción individual porque se pueden comprar y vender de forma instantánea. Mientras que en los fondos hay que esperar dos o tres días para recuperar el dinero.

Aitor Jauregui, máximo ejecutivo de la gestora estadounidense BlackRock en España, explica que “las plataformas de distribución digital están creciendo con mucha fuerza tanto en España como en el resto de Europa, atrayendo buena parte del ahorro de los jóvenes”. Una de sus propuestas es la comercialización de carteras de ETF, de modo que el cliente tenga un plan de ahorro bien diversificado, que integre Bolsa europea, estadounidense, de países emergentes, algo de renta fija...

Qué más ofrecen estos nuevos jugadores

  • Criptomonedas. Inversión y jóvenes, igual a criptoactivos. Es difícil imaginar una nueva aplicación digital destinada a la compraventa de acciones y fondos cotizados que no lleve también aparejada la posibilidad de invertir en bitcóins. Algunas de ellas han optado por una solución intermedia y ofrecen fondos cotizados que replican la evolución de las criptos más comunes.
  • Acciones. Durante los meses de confinamiento, millones de jóvenes en Corea del Sur, Estados Unidos y Alemania empezaron a destinar parte del dinero que estaban ahorrando (al tener menos gastos) a invertir en Bolsa. Fue el inicio del furor de la acciones meme, títulos bursátiles que se ponían de moda y que inflaban su valor a medida que los compraban decenas de miles de pequeños inversores. Algunas de estas acciones han pinchado en los últimos meses (como el fabricante de bicicletas estáticas Peloton), pero la fiebre inversora ha calado en una nueva generación.
  • Divisas. Algunos de estos brókeres permiten invertir en mercados más sofisticados y arriesgados, como el de divisas o el de futuros. A veces incluso con la posibilidad de realizar compras apalancadas.

Otros brókeres más antiguos, como eToro, Degiro o XTB, también comercializan ETF, aunque su prioridad siguen siendo las acciones, las divisas o las criptomonedas.

Otra de las diferencias es que los nuevos jugadores plantean aplicaciones muy sencillas, donde se prioriza la usabilidad. Esto los hace cada vez más accesibles al público más joven que se incorpora al mundo de la inversión por primera vez.

Jauregui señala que estas plataformas digitales están captando el 30% de los nuevos flujos de dinero hacia ETF en Europa, a pesar de que en la actualidad su cuota de mercado es inferior al 5%. “En Alemania esperan alcanzar los 20 millones de clientes de plataformas digitales para 2025”, comenta el directivo.


Más rivales

Estos nuevos jugadores también compiten a la hora de atraer el dinero de los más jóvenes con los gestores de inversiones automatizadas (como las firmas Indexa Capital, Finizens, inBestme o Finanbest), así como con neobancos como N26 o Revolut, que están comenzando a ofrecer ­algunas opciones de inversión.

Hasta ahora, la contratación de ETF por parte de particulares ha sido escasa en España por cuestiones fiscales. Al tributar como una acción, el particular tiene que pagar impuestos por las plusvalías obtenidas cada vez que vende el ETF y compra otro. Por el contrario, con los fondos de inversión se puede cambiar de producto sin tener que pagar ningún tipo de impuesto.

Los nuevos usuarios, en cambio, le dan menos importancia a este aspecto fiscal. Al priorizarse la contratación de carteras de ETF con una vocación de ahorro a largo plazo, los inversores operan menos, por lo que el impacto tributario es menor.

A pesar de la irrupción de gestores automatizados, neobancos y neobrókeres, son los bancos españoles los que continúan controlando más del 80% del negocio de la gestión de activos en España. Para adaptarse a los nuevos competidores, los grandes grupos han lanzado filiales y unidades de negocio más ágiles y operativas. Es el caso de Openbank, la filial de banca online del grupo Santander; Smart Money, de CaixaBank, o Bankinter Roboadvisor.

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