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El nuevo impuesto a la banca le cuesta 5.300 millones en Bolsa

La tasa supondrá el 10% del beneficio de las entidades financieras

Banca intradías Pulsar sobre el gráfico para ampliar

Sánchez ha pillado por sorpresa a los mercados y a los bancos. El anunció del presidente del Gobierno de un impuesto temporal a las entidades financieras para tratar de contener el impacto de la inflación tiño de rojo al mercado. Y muy especialmente a los bancos, que vieron cómo en la sesión de este martes se han volatilizado 5.336 millones de valor en Bolsa.

Según las palabras de Sánchez, el Gobierno busca con este impuesto especial sobre el sector financiero repartir los beneficios extra del sector derivados de las inminentes subidas de los tipos de interés. Será una tasa que estará en vigor durante dos años y con la que prevé recaudar 1.500 millones de euros al año. Este impuesto gravará a las entidades con una facturación superior a los 1.000 millones de euros. Afectaría a los diez principales bancos españoles: Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter, Unicaja, Abanca, Kutxabank y Cajamar. Quedaría fuera por unos pocos millones Ibercaja.

El mayor castigo bursátil se lo llevaron los bancos más expuestos al mercado español. En caso del Sabadell, las caídas alcanzaron el 12% y también en Bankinter y CaixaBank llegaron al 10%. Estos descensos se moderaron al cierre. Finalmente CaixaBank se dejó un 8,63% por un 7,44% de Sabadell y un 5% de Bankinter.

El varapalo sobre Santander y BBVA ha sido algo más liviano. Ambas entidades llegaron a dejarse un 6%, si bien al cierre los descensos se quedaron en el 3,66% y el 3,77%, respectivamente.

A falta de que se conozca el detalle del nuevo impuesto, el mercado bascula entre el temor a un zarpazo a los beneficios del sector o a que la banca termine por trasladar el nuevo impuesto a un alza en las comisiones o en el precio de las hipotecas.

Por un lado, un informe de BBVA Reserach de 2018 establecía que un incremento de los impuestos a la banca de una décima de PIB –de unos 1.300 millones de euros, algo menos de lo propuesto ahora– provocaría un incremento de 10 puntos básicos en los tipos de los préstamos, así como una reducción del volumen de crédito, del 0,1% a las empresas y del 1,2% a los hogares, y del 0,3% de los depósitos. También provocaría un menoscabo de 9 puntos básicos en el PIB, si bien el estudio tiene en cuenta una tasa permanente y no temporal como la planteada.

Por otro lado, los analistas de Renta 4 calculan que el nuevo impuesto supondrá el 10% del beneficio del sector del año pasado. En el ejercicio 2021 el beneficio de la gran banca se elevó a 19.866 millones de euros, el mayor desde la anterior crisis. De entre todos ellos, Santander registró un beneficio de 8.124 millones; seguido de CaixaBank, con 5.226 millones, y BBVA, con 4.653 millones.

Todo ello en el último año de una era particular para el sector financiero. La larga era de los tipos cero ha secado el negocio tradicional de los bancos –la diferencia entre lo que cobran por prestar dinero y lo que les cuesta– y les ha llevado por cimentar su cuenta de resultados sobre un aumento de las comisiones y una reestructuración de su red comercial. La subida de tipos dará árnica al sector. Por ejemplo, se estima un beneficio extra de 24.000 millones para la banca europea por los créditos depositados como colateral ante el BCE al inicio de la pandemia.

Los supervisores no echan las campanas al vuelo. El presidente del Consejo de Supervisión del BCE, Andrea Enria, alertó a la banca la semana pasada de una posible recesión que se avecina. Y aconsejó a los bancos reforzar su capital y contención con los dividendos.

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