Energía

Los futuros anticipan una luz más barata en España que en el resto de Europa

Los contratos para Alemania duplican los precios de España y Portugal. La entrada de más consumidores hará más eficaz el sistema

Planta nuclear en Neckarwestheim (Alemania)
Planta nuclear en Neckarwestheim (Alemania) EFE

Con poca generación de renovables y una demanda de electricidad récord por la ola de calor, la presentación en sociedad del tope ibérico al gas fue menos vistosa de lo que se esperaba. Los primeros días los ahorros no pasaron de un modesto 5,8% sobre el precio que, sin la medida, habría alcanzado la electricidad en el mercado mayorista.

La historia que cuentan los mercados de futuros para este invierno es más interesante. Mientras en España y Portugal el 23 de junio cerró con los contratos de futuros para el último trimestre en 159,5 euros el MWh de electricidad, en otros países de Europa la cifra se multiplica por más de dos (332,6 euros, Alemania) y hasta por cuatro (637,63 euros, Francia).

La desbandada del precio en Francia está directamente relacionada con los problemas de mantenimiento de sus centrales de energía nuclear, que se volverán aún más acuciantes cuando la necesidad de calefacción aumente la demanda eléctrica. En Alemania, el problema es la prevista escasez de gas (o de gas barato) por el conflicto ucraniano. Vladimir Putin está reduciendo más de la cuenta, vía Gazprom, los envíos del Nord Stream 1 por obras de mantenimiento, y suspendiendo las habituales compensaciones que implican el envío por sus otros gasoductos. Aunque ninguno de los problemas afecta directamente a España, de manera indirecta sí presionan al alza el precio internacional del gas natural.

El tope al gas gana eficacia cuanto mayor es el peso de las renovables en el mix energético pero también cuando la compensación a pagar a las centrales para que el hidrocarburo no les cueste más de 40 euros por MWh de gas se reparte entre más consumidores. Esa compensación la están pagando ahora mismo un 40% de los hogares con tarifa vinculada al mercado mayorista y un 70% de los consumos industriales de electricidad. Como dice Mario Sánchez-Herrero, de la cooperativa energética Ecooo, la previsión es que esta carga se reparta en los próximos meses entre un número mucho mayor de consumidores, a medida que venzan contratos que por lo general tienen de plazo un año.

Las mismas previsiones sostiene Transición Ecológica: no solo se compartirá entre los que se pasen a tarifas de precio variable vinculadas al mercado mayorista, también se considerarán como beneficiarios del tope al gas los que negocien contratos de precio fijo mientras la medida está en vigor. Para negociar ese precio fijo, los clientes y las comercializadoras de energía tienen como referencia el precio rebajado por el tope al gas como referencia.

Si la compensación a pagar a las centrales recae sobre una amplía mayoría de los consumos eléctricos, se diluirá su peso y permitirá una rebaja mayor. El mercado de futuros así parece creerlo, también para el primer trimestre de 2023: 579,20 euros en Francia; 320 en Alemania, y 174 en España.

Las ventas de electricidad a Francia

La electricidad más barata que permite el tope al gas ha hecho que Francia se convierta en importador neto de electricidad española, aumentando la demanda sobre el sistema español y, con ella, la necesidad de usar centrales de gas menos eficientes, dijo la semana pasada la patronal Aelec para cuestionar la aplicación de la llamada excepción ibérica. Según fuentes de Transición Ecológica, el tope al gas aumentó las ventas pero el flujo ya era netamente exportador antes. Y en cualquier caso, esas exportaciones no llegan a neutralizar los beneficios de la medida. “La mejor prueba la tenemos en la tercera semana de junio, con la interconexión al máximo y récord en el uso de gas, se produjo un ahorro en España”, dijeron.

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