Farmacias

La CNMC pide flexibilizar el sistema de precios de los medicamentos sin patente

El organismo sostiene que la regulación actual desincentiva la competencia entre laboratorios

En España, el precio de los medicamentos está un 20% por encima del promedio europeo
En España, el precio de los medicamentos está un 20% por encima del promedio europeo

En España, cuando la receta solo indica el principio activo, las farmacias están obligadas a dispensar el medicamento más barato, si está financiado por el Sistema Nacional de Salud y dentro del sistema de agrupaciones homogéneas. Una medida diseñada para facilitar el acceso a un bien fundamental que, según la CNMC ha terminado provocando el efecto contrario.

Según el director de Promoción de la Competencia del organismo, Joaquín López Vallés, en esas condiciones sacar un medicamento más barato que los competidores es comenzar una guerra de precios inevitable en la que terminan perdiendo todos los laboratorios: sus cuotas de mercado no varían sustancialmente pero todas pierden márgenes.

El efecto previsible es que los laboratorios prefieren no dar ese primer paso de rebajar sus medicamentos y los precios terminan siendo más altos que en otros países. Como dice López Vallés, "en España, una vez que se pierde la patente, el sistema de salud establece un precio máximo y los laboratorios tienden a quedarse en ese precio máximo".

De acuerdo con estimaciones del organismo, en EE UU, los medicamentos genéricos tienen precios que son hasta un 80% más bajo que los protegidos por patente, mientras que en España la rebaja está en el orden del 40%.

Desde la CNMC aconsejan un sistema de precios que permita la diferenciación. Como ejemplo, durante la presentación esta mañana del Estudio sobre el Mercado de la Distribución Mayorista de Medicamentos López Vallés habló de precios más altos a los que ofrezcan mejor calidad en la presentación o un valor añadido para los consumidores (manteniendo la misma eficacia terapéutica).

En el sistema actual, los reembolsos del Sistema Nacional de Salud nunca pueden sobrepasar el precio del medicamento más barato. La propuesta de la CNMC es incentivar la competencia entre laboratorios pasando a un máximo de reembolso que no tiene por qué ser el del medicamento de menor precio. A modo de ejemplo, un reembolso máximo de 10 euros permitiría la devolución íntegra en medicamentos que cuesten 8 euros, 9 euros o 10 euros. "Pero para el de 11 euros, el Sistema Nacional de Salud reembolsaría 10 y el paciente paga el euro de más", dice López Vallés.

 

 

En varios países de la UE se han liberalizado los precios para los medicamentos sin patente, dice López Vallés, y sus precios promedio son más bajos que los del conjunto de la Unión. Según sus datos, Dinamarca es el que tiene los menores precios promedio (un 48% por debajo del promedio de la UE). También se destacan Suecia (un 46% por debajo) y Países Bajos (un 37% por debajo). En España, dice, los precios están un 20% por encima del promedio europeo.

La CNMC también incorporó en su estudio salvedades para situaciones donde se pierde la protección de la patente pero las altas barreras de entrada hacen que no haya suficiente competencia. Según López Vallés, "cuando solo hay uno o dos competidores y el precio en competencia de estos medicamentos es muy elevado, sí contemplamos poner un precio máximo de obligado cumplimiento, que puede regir de manera general o para personas de edad avanzada o especialmente vulnerables".

Otras reformas a implementar según la CNMC son el abandono del margen porcentual fijo como política de fijación de precios en las farmacias, ya que incentiva el exceso de suministro de los medicamentos caros y la falta de medicamentos baratos. Según López Vallés, deberían incorporarse otros criterios para establecer el margen, como la fragilidad o la necesidad de refrigeración del medicamento, los costes de transporte hasta zonas rurales, el asesoramiento del farmacéutico a los pacientes, o la retribución de servicios que contribuyan a la salud de la población. 

También apostaron por imitar el modelo británico llamado clawback, donde los descuentos por volumen que algunos mayoristas y farmacias consiguen en sus tratos con los laboratorios deben ser compartidas con el sistema nacional de salud. "Tienen que compartir un 8% de esas rebajas con el sistema nacional de salud, achicando su margen en la proporción correspondiente", dice López Vallés. Según cálculos del Ministerio de Sanidad citados por la CNMC, implementar el sistema del clawback supondrían un ahorro de 800 millones de euros al año.

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