Tecnología

Drones en España: todo lo que debe saber sobre su uso y regulación

Estos dispositivos pueden ser recreativos o profesionales, y la regulación exige que los operadores cumplan ciertos requisitos para su vuelo

Un dron sobrevolando un bosque en Grecia
Un dron sobrevolando un bosque en Grecia

El vuelo de drones en España ha despegado en los últimos años y ahora se pueden adquirir en muchas tiendas de forma sencilla. Sin embargo, su uso responsable requiere un conocimiento previo y la normativa europea, vigente desde 2020, exige algunos pasos previos para utilizarlos.

En general, los drones se pueden dividir entre juguetes o recreativos y en diferentes categorías profesionales. Cualquier dron que pese menos de 250 gramos es considerado recreativo y se puede operar sin autorización de forma responsable habiendo leído el manual de uso del fabricante.

Los que superen este peso requieren una autorización previa y están sujetos a las sanciones y responsabilidades de la normativa. Es obligatorio pasar por un curso de capacitación y obtener un certificado que acredite un mínimo de conocimientos de acuerdo a las diferentes categorías establecidas. Estas categorías pueden ser abierta, para los drones que conllevan menor riesgo; específica, para los de riesgo intermedio, y certificada, para los de riesgo alto.

La entidad ante la que los usuarios deben acreditarse es la Agencia Española de Seguridad Aérea (AESA), que regula su uso puesto que pueden afectar la seguridad y los derechos de los otros ciudadanos. Cabe destacar que los drones que poseen cámara, sin importar su tamaño y peso, tienen que ser registrados antes de su uso.

Manuel Hernandez, presidente de la asociación de capacitación de pilotos de dron Dronsierra, asegura que para operar estos artefactos en España se tiene que respetar una normativa Europea, pero sobre todo utilizar el “sentido común”. El especialista asegura que como principios básicos los drones nunca deben volar por encima de los 120 metros de altura y deben permanecer en el campo de visión de los operadores.

Asimismo, la llamada “regla 1-1” exige que cualquiera que esté usando un dron superior a 250 gramos mantenga como mínimo una distancia horizontal proporcional a la altura en que se está volando respecto a los individuos cercanos que hayan dado su consentimiento. Es decir, si uno está pilotando un dron a cinco metros de altura, tiene que mantenerlo a cinco metros de cualquier persona. En cuanto a las personas que no hayan dado su consentimiento, el dron tiene que mantenerse aproximadamente a unos 50 metros de distancia horizontal.

En territorios como Madrid, que tienen alta afluencia de aeronaves, el vuelo de drones está restringido en la mayoría de espacios. Es necesario solicitar un permiso de la AESA para poder operar cualquier tipo de dron, aunque los especialistas reconocen que esto muchas veces no se hace por la extensa burocracia que los trámites representan.

“Las multas más comunes se sitúan entre los 5.000 y 10.000 euros, pero pueden variar dependiendo de si son leves, graves y muy graves”, asegura Jaime Rodríguez Díez, abogado especializado en tecnología de la firma Díez y Romeo.

Este especialista explica que en muchas ocasiones estas sanciones son aplicadas a profesionales de la industria del cine o la publicidad cuyos regímenes de trabajo no encajan con los tiempos que tardan las entidades en emitir los permisos necesarios.

Puntos a tomar en cuenta antes de hacer volar un dron

  • Seguro. La normativa requiere que todo aquel que vaya a pilotar un dron cuente con un seguro de responsabilidad civil, preferiblemente uno especializado en el sector aeronáutica. En el caso de los drones de juguete, el seguro no es obligatorio. No obstante, se recomienda contar con él para el caso de que ocurra algún percance.
  • Privacidad. Los drones con cámara no deben vulnerar la privacidad de las personas que no deseen ser grabadas o fotografiadas. En caso de que el piloto vuele cerca de viviendas o espacios libres y registre sin permiso a algún individuo, este puede recurrir a las autoridades para exigir una sanción. Un dron tampoco debe sobrevolar a propiedad privada sin permiso de los dueños.
  • Seguridad. Siempre se tiene que volar con las condiciones físicas y psicológicas adecuadas. Salvo en el caso de operadores profesionales con recursos y permisos específicos, es recomendable que el dron permanezca siempre en el rango de vista del piloto y por debajo de los 120 metros de altura para evitar una pérdida de señal de comunicación que pueda ocasionar accidentes por la caída. Los drones deben permanecer preferiblemente a una distancia de unos 150 metros de las personas ajenas a la operación y está prohibido sobrevolar edificios, multitudes o aglomeraciones de personas sin un permiso gestionado previamente. Tampoco se puede volar a 8 kilómetros de un aeropuerto ni en parques nacionales.
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