Plan a tres años

Siemens insiste en ajustar las compras a los proveedores y mantendrá la sede en España

El grupo no venderá la división de eólica terrestre

Jochen Eickholt, CEO de SG.
Jochen Eickholt, CEO de SG.

Tras la opa de exclusión lanzada el pasado sábado por la noche sobre Siemens Gamesa (SG), su accionista al 67 % Siemens Energy ha insistido en el mensaje de "optimizar" estructuras. Christian Bruch, consejero delegado del grupo de Múnich, quiere mejorar las "sinergias" con los proveedores, reorganizando pedidos. La cartera de compras a suministradores supera los 10.000 millones, desveló Bruch, y quiere lograr una gestión "excelente", solventando asimismo los problemas que afectan a los procesos logísticos. En este ámbito, la guerra de Ucrania y la pandemia de China han empeorado los tráficos mundiales.

La opa, para la que ha contado con el asesoramiento de Citi, JP Morgan, Allen Overy y Freshfields, se completará durante el segundo semestre. Ahora se abre un periodo de tres años para la integración total con su participada eólica. Con esa máxima de optimizar tanto los suministros y de "simplificar la estructura corporativa". Reducción de costes por todas las esquinas para consolidar después del citado trienio un ahorro anual de 300 millones. No son buenas noticias para los 4.700 trabajadores y las nueve fábricas de SG en España. Ni para los 3.100 suministradores del país a los que encarga pedidos por un importe anual de 1.200 millones.

Tanto Bruch como Maria Ferraro, dierctora financiera de Siemens Energy, ratificaron que la sede social de Siemens Gamesa seguirá en Zamudio (Bizkaia). El CEO añadió que no venderá la división de eólica terrestre, la más deficitaria y concentrada en gran parte en España. Estas turbinas aportan el negocio de mantenimiento, que es el que más margen deja en SG, estructurada en eólica terrestre, marina y servicios.

El consejero delegado de SG, Jochen Eickholt, trabajará a partir de ahora en coordinación con los equipos de Siemens Energy que pilotarán este proceso de tres años para devolver la rentabilidad a la empresa. La corporación alemana confía en su futuro por las positivas perspectivas de la industria eólica a causa de las inversiones en renovables para consolidar la transición energética.

Sobre los 20 euros por acción que pagó a Iberdrola en febrero de 2020, frente a los 18,05 euros de la opa de exclusión, Christian Bruch señaló que en estos dos años SG se ha "deteriorado", con pérdidas de más de 2.200 millones, y ha revisado sus objetivos de negocio varias veces a la baja.

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