Las telecos renuevan la estrategia de los núcleos duros en su capital

Etisalat cree que Vodafone está infravalorada tras comprar el 9,8% de su capital

Caixabank ha reiterado su intención de seguir en Telefónica

Nick Read, consejero delegado del grupo Vodafone.
Nick Read, consejero delegado del grupo Vodafone. Efe

La tendencia de los núcleos duros en el capital parece volver en algunas grandes telecos, tras la ofensiva de los fondos de inversión y activistas de los últimos meses. El gran movimiento ha venido esta semana con la entrada de la operadora árabe Etisalat en Vodafone, tras adquirir un 9,8% de su capital y pasando a ser el primer accionista, en una transacción valorada en 4.400 millones de dólares (unos 4.170 millones de euros).

En una comunicación remitida a las autoridades bursátiles, Vodafone señaló que espera construir una larga relación con Etisalat. La entrada se ha materializado poco después de la irrupción de fondos activistas como Cevian, que había elevado la presión sobre la cúpula de la operadora y su CEO, Nick Read, reclamando más intensidad en operaciones corporativas en distintos mercados.

Hatem Dowidar, CEO de Etisalat, señaló que su compañía ha comprado esta participación porque Vodafone está infravalorada y los retornos por dividendo son mayores que los costes de la deuda que respalda la operación. En una entrevista con Reuters, explicó que no tienen planes de ampliar su presencia por ahora y permanecerán como un inversor pasivo.

No obstante, el directivo dijo que confía en que su compañía y Vodafone realicen inversiones conjuntas, con una mayor cooperación en I+D. El ejecutivo destacó que confía en la estrategia de Vodafone, tanto en el desarrollo de los negocios como en la consolidación.

La llegada de Etisalat a Vodafone no parece una transacción oportunista, realizada de la noche a la mañana. Según fuentes del mercado, ambas han tenido que estar negociando durante bastante tiempo la operación, con la que el grupo británico puede alejar los ruidos sobre fusiones, además de recuperar el interés de los inversores.

Los movimientos en torno a los núcleos duros también han tenido repercusiones en España. Esta semana, Caixabank afirmó que no tiene intención de vender su participación en Telefónica, de la que es accionista de referencia, junto a BBVA, desde hace décadas. La entidad precisó que, durante su plan estratégico, se mantendrá en Telefónica, de la que posee un 4,49% del capital.

A final de 2021, en el mercado surgieron comentarios sobre posibles cambios en el status quo de Telefónica, especialmente tras la reorganización de su consejo de administración, que supuso una reducción de dos a uno de los representantes de Caixabank y BBVA. La teleco dijo que la intención era seguir implantando las mejores prácticas de gobierno corporativo en lo que respecta al número y a la composición del consejo.

Fuentes del mercado dijeron entonces que el paso a un solo consejero estaba en línea con la participación de ambas entidades financieras en el capital de Telefónica, que se mueve en el entorno del 5%.

Telecom Italia

La presencia de accionistas de referencia también se ha dejado notar en una de las grandes sacudidas en el sector europeo de las telecos: la opa de KKR sobre Telecom Italia, por más de 10.000 millones de euros. En este caso, la francesa Vivendi, propietaria de un 23,7% del capital (por delante de la entidad pública Cassa Depositi e Prestiti, con el 9,8%), mostró sus reticencias a la operación, al considerar que se infravaloraba a Telecom Italia.

KKR ofrecía 0,505 euros por cada acción de Telecom Italia, un precio inferior al abonado por Vivendi cuando entró en la compañía, que superó la cota de un euro por título. Finalmente, el consejo descartó facilitar la información pedida por KKR y la opa embarrancó.

Otro movimiento de calado es el protagonizado por Patrick Drahi, accionista de control de Altice, que, a principios de año, elevó su participación en BT hasta el 18%, pasando a ser el primer accionista, por delante de Deutsche Telekom, dueña de un 12%. El consejo de la teleco advirtió de que seguiría gestionando el negocio en el interés de todos los accionistas.

Las dudas se centran en saber si Drahi volverá a elevar su participación a partir de junio, una vez que concluya el periodo de bloqueo. Ahora bien, distintos bancos de inversión advirtieron de que Drahi tendrá una mayor influencia en los posibles movimientos de BT.

Participaciones de control en las operadoras

Estados. Algunas de las grandes telecos europeas siguen estando bajo el control de sus respectivos estados. Así, la participación pública en la alemana Deutsche Telekom es superior al 30%; en la francesa Orange es del 23% y en la nórdica Telia es del 39,5%, entre otras compañías.

Presión. Las operadoras se han visto presionadas en los últimos meses por los fondos activistas, así como los grupos de inversión. Estas firmas han buscado ganar presencia en el sector, aprovechando la vulnerabilidad de las operadoras en Bolsa, como consecuencia del deterioro de sus resultados provocado por el endurecimiento de la competencia.

Bolsa. Las telecos europeas están viviendo un ejercicio de recuperación en Bolsa, tras los castigos sufridos en los últimos años. Entre otras compañías, Telefónica registra un rebote anual cercano al 21%; por un 22% de Orange; y un 10,5% de Deutsche Telekom. Vodafone sube casi un 5%, especialmente gracias al tirón de los últimos días con el aterrizaje de Etisalat; mientras que Telecom Italia pierde en el año un 39%, caída que se ha agravado en las últimas semanas tras el alejamiento de la oferta presentada por KKR.

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