Inbonis Rating quiere llegar a las 3.000 calificaciones crediticias a pymes en 2025

La agencia de calificación ya ha realizado 351 en tres ejercicios. Es la única acreditada por el regulador europeo para ese colectivo.

Alberto Sánchez Navalpotro, consejero delegado de Inbonis Rating.
Alberto Sánchez Navalpotro, consejero delegado de Inbonis Rating.

La crisis del coronavirus y el despliegue de una financiación pública sin precedentes para garantizar la supervivencia de las empresas han impulsado el negocio de Inbonis Rating, la única agencia de calificación crediticia para pymes que cuenta desde hace tres años con el visto bueno de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) para operar.

En los dos últimos años se han creado fondos específicos nacionales, como el de la Sepides o el de Cofides, y se han desplegado cantidades ingentes de dinero desde la Comisión Europea para asistir a los estados miembros. “Nuestro papel ha sido democratizar la calificación crediticia en Europa. De las 235.000 empresas que facturan más de 5 millones en Europa, las tres grandes [Moody´s, Standard&Poor´s y Fitch) solo asisten a las 4.000 que facturan más de 500 millones y nosotros hemos venido a rellenar ese hueco que todas ignoraban”, recalca Alberto Sánchez Navalpotro, consejero delegado de Inbonis Rating.

En esos tres ejercicios como agencia acreditada, la compañía ha cerrado 351 calificaciones de crédito entre España y Francia, lo que supone el 15% de las certificaciones a pymes expedidas en Europa durante ese tiempo. La facturación de las empresas a las que califican oscila entre 5 y 50 millones en el caso de las medianas y entre 50 y 500 millones para midcaps. “El objetivo que se ha marcado la compañía a largo plazo es alcanzar las 3.000 calificaciones en 2025”, subraya.

Coste y duración

El consejero delegado asegura que es una cifra realista gracias a la fuerte inversión previa en tecnología que les ha permitido rebajar al máximo los costes de la calificación. “La empresa que necesita una acreditacion no tiene que dedicar más de tres horas en todo el proceso, la calificación se emite en un plazo medio de diez días y el precio de la misma se ha reducido hasta diez veces en comparación con el de las grandes agencias de calificación”, recalca como una de las principales fortalezas de la compañía. “Uno de los datos de los que nos sentimos más orgullosos es que el 70% de las empresas a las que calificamos cierra una operación en los seis meses siguientes”, asegura.

El futuro pasa por crecer en otros países de la Unión Europa. “Pese a tener la sede en Madrid, la compañía tiene vocación de ser internacional y abarcaremos otros mercados más allá de España y Francia”. El siguiente será Alemania, “otra de las grandes plazas financieras en Europea” y en un segundo escalón se sitúan Italia y Holanda.

Y el negocio, tal y como señala Sánchez Navalpotro, no solo se centrará en realizar calificaciones crediticias a pymes para asegurar la viabilidad económica de la pequeña y mediana empresa. “Vamos a realizar una apuesta muy fuerte por la certificación ESG (medioambiente, social y gobierno corporativo por sus siglas en inglés) y la vamos a ligar a métricas económicas porque ambas forman parte de la misma estructura”. Con esta afirmación se refiere a la nueva taxonomía verde que está desarollando la Comisión Europea y que será como el manual de instrucciones que describe y determina aquellas actividades económicas o inversiones que se consideran sostenibles y por lo tanto susceptibles de recibir financiación pública para su desarrollo.

“Son prioritarios los fondos para inversión productiva”

Liquidez y circulante. Asegurada la supervivencia de las empresas y garantizados liquidez y circulante, el consejero delegado de Inbonis Rating cree que son prioritarios los fondos para inversión productiva. “Ahora toca retomar producciones y planes de expansión e innovación”.

Quiebras. Advierte que las empresas tendrán que volver a competir en un escenario internacional. “Habrá que innovar en procesos y en productos. Será imprescindible dinero o si no habrá quiebras”. Y pone como ejemplo el Fondo de Apoyo a la Inversión Industrial Productiva (FAIIP), gestionado por Sepides, con una dotación de 600 millones anuales durante los próximos quince años.

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