No es momento de cambios drásticos

La inversión sostenible durará décadas

The Federal Reserve Building on Constitution Avenue in Washington is seen Aug. 2, 2017, in Washington. The Federal Reserve said Monday, May 9, 2022 that Russia's war in Ukraine and surging inflation are now the greatest threats facing the global economy, supplanting the coronavirus pandemic. (AP PhotoPablo Martinez Monsivais) Ampliar foto
The Federal Reserve Building on Constitution Avenue in Washington is seen Aug. 2, 2017, in Washington. The Federal Reserve said Monday, May 9, 2022 that Russia's war in Ukraine and surging inflation are now the greatest threats facing the global economy, supplanting the coronavirus pandemic. (AP Photo/Pablo Martinez Monsivais) AP

Los bancos centrales se están centrando en el control de la inflación, sobre todo la Reserva Federal, de quien esperamos suba sus de tipos de interés 0,5% en junio y otro 0,5% en julio. Si no llegase a controlar la inflación, hay riesgo de un aterrizaje más duro de la economía. De momento estimamos un crecimiento global del 3,4%, frente a 4,8% a principios de año, aún por encima tanto de la tendencia a largo plazo y del consenso, aunque puede que lo revisemos a la baja. Pero en nuestro escenario base no hay recesión.

Desaceleración del crecimiento

De hecho en EEUU el crecimiento sigue sólido, con una tasa de desempleo en récord histórico del 3,6%. Aunque su PIB real se contrajo el primer trimestre, la demanda final sigue cobrando fuerza gracias a un mercado laboral excepcionalmente fuerte y tendencias positivas de gasto en inversión. Además, algunas economías de la región experimentan mejoras en la actividad y confianza del consumidor.

Sin embargo la Euro Zona puede acercarse a una recesión técnica si la guerra en Ucrania sigue, dados lazos económicos y geográficos, especialmente de Alemania, donde la confianza del consumidor ha llegado a caer a mínimos históricos. En cuanto a China, sus autoridades están ofreciendo algunos estímulos, pero, hasta ahora, no suficientemente agresivos para compensar la debilidad del sector inmobiliario y consecuencias del estricto confinamiento por Covid en algunas ciudades principales.

El caso es que lo que llevamos de año hemos visto sufrir sobre todo a los sectores más sensibles al aumento de los tipos de interés, como servicios públicos. Además el sector de tecnología ha sufrido mucho, hasta el punto de que el índice Nasdaq ha llegado a caer 25% desde máximos de noviembre. De todas formas en el sector de tecnología hay gran dispersión. Por otra parte, los sectores menos expuestos o favorecidos por el aumento de sido de tipo de interés se están comportando mejor, como energía y bancos. El caso es que regionalmente las caídas son generalizadas.

Ahora bien, no es momento de cambios drásticos. La incertidumbre es tan alta que es mejor esperar. En cualquier caso los momentos de volatilidad pueden ser buenos para construir una cartera de largo plazo. Al respecto se pueden hacer pequeños ajustes.

El bono de EEUU empieza a tener valor

Así, parece que el bono de EEUU empieza a tener algo de valor, sobre todo en previsión de que haber alcanzado el pico en la inflación y que las expectativas de inflación se reduzcan los próximos meses. Su rentabilidad a vencimiento cercana al 3% puede atraer una demanda significativa de los inversores, en el caso de inversores europeos cubriendo el dólar, cuyo tipo de cambio con el EUR puede bajar los próximos meses cuando el BCE empiece también a subir los tipos de interés.

Acciones de valor

En segundo lugar, en renta variable las valoraciones parecen más atractivas por los múltiplos de precio/beneficios. Ello resulta menos atractivo en el contexto de aumento de rentabilidad a vencimiento de los bonos y deterioro de perspectivas de beneficios empresariales. De todas formas, la posición de los inversores se ha vuelto excesivamente bajista, lo que reduce el margen para nuevas caídas a corto plazo.

En conjunto preferimos acciones de valor a acciones de sectores sensibles a aumentos de los tipos de interés y ciclos económicos. Nos sigue gustando el sector de materiales, con valoraciones atractivas. Además, sobre ponderamos productos farmacéuticos, sector defensivo con valoración razonable. A ello se añade la temática de inversión global en alimentación., que se puede beneficiar de flujos favorables de inversión al tratarse de negocios estables. También somos optimistas en renta variable del Reino Unido, que cuenta con una atractiva composición sectorial de exportadores de materias primas y empresas defensivas de calidad, incluyendo el sector salud.

La inversión sostenible durará décadas

En cuanto a la inversión sostenible, se trata de una fuerte mega tendencia que lleva años desarrollándose y que aún durará décadas. La transición energética en este momento es más necesaria que nunca. De hecho, la invasión rusa de Ucrania ha situado en primer plano la seguridad del suministro de energía y la UE revisa su estrategia energética, para acelerar la transición a sistemas más limpios, asequibles y estables, mediante eficiencia energética, fuentes alternativas y renovables. Además, la volatilidad de los precios de la energía incentiva edificios de bajas emisiones y mayor electrificación del transporte y las fábricas.

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