Turismo

Barcelona estrena un mirador de 360 grados a 125 metros de altura en la Torre Glòries

La inmobiliaria Merlin Properties se asocia con Mediapro para este nuevo activo turístico que abre el viernes

Nuevo mirador 360 grados de Torre Glóries, en Barcelona. Ver fotogalería
Nuevo mirador 360 grados de Torre Glóries, en Barcelona.

La inmobiliaria Merlin abre en Barcelona el mirador que atraerá a miles de turistas y barceloneses por su privilegiada ubicación. La compañía estrenará este viernes un este espacio panorámico ubicado en su icónica Torre Glòries, junto al distrito 22@ de la ciudad. Desde este punto se podrá observar las mejores vistas de la ciudad, en un rascacielos de 144 metros de altura (el tercero más alto de la urbe catalana) radicado en una posición inmejorable para tener vistas de 360 grados de la ciudad.

A 125 metros de altura, en la planta 30 de este icónico edificio del skyline barcelonés, el mirador quiere ser un nuevo referente cultural y de ocio de la ciudad, combinando arte, tecnología, divulgación científica y compromiso medioambiental. Este rascacielos, diseñado por los arquitectos Jean Nouvel y Fermín Vázquez e inaugurado en el 2005, fue adquirido por Merlin Properties en 2017 por 142 millones y posteriormente lo reformó, quedando solo por abrir el espacio del nuevo mirador. En este edificio está una de las sedes de Facebook en Europa.

El proyecto ha sido fruto de la colaboración entre la inmobiliaria Merlin y Mediapro Exhibitions, encargada del diseño, producción y gestión del mirador, y ha contado con la participación del artista y arquitecto argentino Tomás Saraceno y de los músicos John Talabot y Maria Arnal.

Las entradas al mirador ya están a la venta en la web específica de este activo turístico. La entrada general tiene un precio de 15 euros. Aunque también se ofrecen visitas prémium, por ejemplo al amanecer, al anochecer o guiadas por un arquitecto.

Dos espacios

El recorrido por el paisaje de Barcelona empieza, no obstante, en el sótano de la Torre Glòries, en la planta -1, donde se encuentra el bautizado como Hipermirador Barcelona. Haciendo un símil fotográfico, allí los visitantes iniciarán su viaje por el negativo de la ciudad de Barcelona, un mirador que permite observar Barcelona más allá de la ciudad que se ve a simple vista, y entenderla como un organismo vivo, habitado por vecinos humanos y no humanos", recoge Efe.

En el hipermirador se encuentran expuestas hasta 132 figuras de los otros barceloneses que habitan la ciudad: bacterias de todo tipo, ácaros, insectos, pájaros, mamíferos, peces, árboles y demás organismos vivos que conviven con nosotros. En este observatorio de la otra Barcelona también hay distintas experiencias inmersivas sobre el clima, la contaminación y la atmósfera que rodea la ciudad.

Todo este espacio está acompañado sonoramente por la música creada por Maria Arnal y John Talabot. Se trata de una pieza de música generativa que se produce diariamente y cambia en función de datos ambientales como la temperatura del aire y del mar, la humedad, los ciclos lunares o las puestas de sol.

El mirador

Una vez visitada la otra Barcelona, un rápido ascensor eleva al visitante desde las profundidades del edificio hasta su cumbre, a 125 metros de altura. Desde el lugar que Ildefons Cerdà concibió como centro absoluto de su plan urbanístico, se pueden contemplar las dos montañas principales de la ciudad gracias al mirador de 360 grados: el litoral desde la central térmica de Sant Andreu hasta el hotel W Barcelona; la Sagrada Familia; la parte más moderna de la ciudad, el 22@, que simboliza la Barcelona del siglo XXI; o también la confluencia de sus tres grandes avenidas: la Meridiana, la Gran Via de les Corts Catalanes y la Diagonal.

Coincidiendo con la vocación de concienciación ambiental que rodea todo el proyecto del mirador, además de disfrutar de la perspectiva de Barcelona a vista de pájaro, la presentación también ha servido para contemplar y constatar los efectos de la contaminación, bien visibles con la bruma de polución que impedía ver nítidamente algunas de las zonas de la ciudad.

"No queríamos hacer un mirador estándar. La idea era hacer un mirador para ver la ciudad del futuro, también la de presente. Un mirador que nos invitara a mirar más allá de lo que se ve a primera vista", subrayó en la presentación el director general de Mediapro Exhibitions, David Xirau.

Siguiendo con la idea de ir más allá de la superficialidad de un mirador para hacer postureo y tomarse fotos, el director de Mediapro Exhibitions recalcó la voluntad de abandonar la contemplación pasiva de la ciudad para "tomar partido" y ofrecer una mirada consciente y responsable del entorno y el ecosistema urbano de Barcelona.

Y como colofón, en ese mismo espacio, aún unos metros más arriba, los visitantes pueden subir a la obra de arte transitable Cloud Cities Barcelona, de Tomás Saraceno, y sentirse suspendidos, como en una nube desde donde se les invita a reflexionar sobre el futuro de las ciudades en clave medioambiental. En esa instalación artística, se mueven a una altura de entre 4 y 10 metros respecto el nivel de la última planta de la torre.

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