Telefónica sitúa la deuda en divisas latinoamericanas en máximos históricos

Suponen ya un 33% del total de los pasivos del grupo

La teleco ha impulsado la política para asignar deuda en divisas locales

José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica, y Laura Abasolo, responsable de Finanzas.
José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica, y Laura Abasolo, responsable de Finanzas.

La estructura de la cartera de deuda de Telefónica ha registrado en el primer trimestre una variación de fuerte calado. Y es que la deuda nominada en las divisas latinoamericanas ha pasado a suponer el 33% del total de los pasivos de la operadora, incluyendo los arrendamientos, una cifra nunca vista hasta ahora en la compañía. El porcentaje supone cinco puntos porcentuales más que a final del pasado año, y 12 puntos más que hace un año.

En su informe financiero del primer trimestre, Telefónica señala que el real brasileño supuso el 23% del total de los pasivos, por un 10% del resto de divisas en la región. Del resto, un 65% está nominada en euros, y otro 2% en otras divisas. Es decir, apenas hay deuda en dólares o libras, en este último caso, motivado por la salida del balance de O2 tras su fusión con Virgin en junio de 2021.

En la conference call con inversores y analistas que siguió a la presentación de los resultados, Laura Abasolo, directora financiera de Telefónica, señaló que la compañía ha avanzado mucho para aumentar la deuda local y alinearla más de cerca con la exposición cambiaria.

En este sentido, a lo largo de los últimos trimestres, la estrategia ejecutada por Telefónica se ha centrado en asignar deuda en moneda local para optimizar su estructura de capital y generar así una cobertura natural, frente a las fuertes variaciones de los tipos de cambio, como las que se han registrado en los últimos años, con fuertes depreciaciones de monedas como el real brasileño o el peso argentino frente al euro.

En definitiva, la idea es reducir exposición del grupo a la región y que cada país soporte sus costes financieros.

La compañía ha acelerado las operaciones en la zona. Dentro de la actividad financiera del grupo en el primer trimestre, Telefónica Brasil firmó un préstamo bilateral por 1.000 millones de reales, con vencimiento en septiembre de 2023.

Además, durante el primer trimestre, la tendencia de los últimos años cambió y, por vez primera en mucho tiempo, las monedas latinoamericanas se revalorizaron frente al euro. Esta situación tuvo un efecto positivo para las cuentas de Telefónica, al aportar 242 millones de euros adicionales a los ingresos, 95 millones al oibda y 53 millones al flujo de caja. Ahora bien, tuvo un impacto negativo al elevar la deuda financiera neta, con respecto a principios de año, en cerca de 1.400 millones, hasta situarla en 27.453 millones. La deuda, incluyendo el efecto de los arrendamientos, se sitúa en 36.110 millones, mientras que el ratio de apalancamiento subió de 2,59 a 2,73 veces el oibda.

Deuda bancaria

Dentro de la cartera de pasivos de Telefónica, la deuda bancaria ha perdido peso, al pasar del 10% en diciembre de 2021 al 7% en marzo. La teleco completó la refinanciación de su principal crédito sindicado de 5.500 millones, ligada a partir de ahora a objetivos de sostenibilidad.

Los bonos y el papel comercial pasaron del 89% al 88%, mientras que la otra deuda financiera (incluyendo gobiernos) y posiciones netas de derivados pasaron del 1% al 5%.

Compromisos con empleados

Telefónica cerró marzo con unos compromisos netos por prestaciones a empleados de 4.293 millones de euros, frente a 4.617 millones a final de 2021. Los compromisos brutos han pasado de 6.337 millones en diciembre a 5.908 en marzo. Hace un año, los compromisos netos eran de 4.018 millones, y los brutos de 5.589 millones.

En febrero se produjo la salida de 2.317 empleados dentro del plan voluntario de suspensión de empleo acordado por empresa y sindicatos a final de 2021. De hecho, en las cuentas del cuarto trimestre del pasado año se incluyó una provisión de 1.382 millones de euros en gasto de personal. El plan prevé un impacto positivo en caja desde 2022 y un run-rate anual de ahorros en torno a 200 millones desde 2023. En el primer trimestre se registró un ahorro de 30 millones.

En este apartado, en marzo, el valor de los activos a largo plazo asociados era de 94 millones de euros, con unos impuestos deducibles de 1.521 millones.

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