Stihl España bate récord de ventas pese a la pandemia y la guerra de Ucrania

La firma logra facturar 143 millones en 2021, un 8,9% más

Bernhard Iber, director general de Stihl para España y Portugal.
Bernhard Iber, director general de Stihl para España y Portugal.

“Durante la pandemia las personas han redescubierto su jardín”, admite el presidente de la Junta Ejecutiva de Stihl, Michael Traub, quien no oculta que eso explica que se haya disparado la demanda de buena parte de los productos del fabricante alemán de maquinaria agrícola, forestal y de jardinería. Pero hay otras claves detrás de los positivos registros de 2021.

Ni las tensiones que registran las cadenas de suministros o la escasez de materias primas como consecuencia de la pandemia y la guerra en Ucrania han impedido que Stihl España cerrara el ejercicio de 2021 con un nuevo récord de ventas. Tal y como explica a CincoDías Bernhard Iber, director general de Stihl para España y Portugal, el gigante alemán facturó 143 millones de euros en 2021, un 8,9% más que un año antes.

Un resultado que está en línea con el buen comportamiento de la firma a nivel global, ya que logró superar el umbral de los 5.000 millones de ventas, un 10% más que durante el año anterior. Además, creció en número de empleados, con más de 20.000 trabajadores en plantilla en todo el mundo.

En la península ibérica, Stihl cuenta con 120 trabajadores en las sedes que tiene en Madrid y Sintra, pero dado que sus productos se comercializan a través de una red de distribución selectiva, con más de 1.000 puntos de venta, en total da indirectamente empleo a otras 5.000 personas. Por tipología de producto, en España un 70% del volumen de ventas procede del sector profesional (con un importante protagonismo del sector del olivar), mientras el resto, el 30%, está copado por el consumidor particular. Durante el primer trimestre del año, la demanda ha continuado mejorando, lo que ha propiciado otro alza de la facturación del 2% respecto a los tres primeros meses de 2021.

Ampliar fábricas

“En España y Portugal sufrimos los mismos problemas que el resto de mercados, pero gracias al esfuerzo conjunto realizado por los propietarios, la familia Stihl, empleados y distribuidores, sumado al elevado porcentaje de capital propio (del 54%) podemos tomar nuestras propias decisiones sin dependencia externa, lo que ha hecho que, a pesar de las dificultades, sigamos creciendo”, argumenta Iber.

En este sentido, la empresa recuerda cómo en los momentos más duros de la pandemia y a diferencia de sus principales competidores, decidieron no reducir su producción, sino invertir fuertemente en las fábricas y ampliarlas. Por este motivo, y ante los fuertes crecimientos que está obteniendo el grupo, Iber confirma que están ultimando un plan de fuertes inversiones de más de 300 millones anuales para ampliar su capacidad productiva, tanto en las fábricas existentes en Europa, Asia y América, como en nuevos emplazamientos. “Actualmente, no se ha tomado una decisión definitiva sobre el emplazamiento de una nueva fábrica a construir en Europa”, añade.

Preguntado por el efecto que está teniendo la elevada inflación, el responsable de la empresa para España y Portugal reconoce que se enfrentan desde hace meses a una fuerte subida de los costes de las materias primas, así como a la carestía del transporte.

“El coste de traer un contenedor de nuestra fábrica de China al puerto de Valencia se ha multiplicado por diez. En consecuencia, desde el pasado 1 de mayo nos hemos visto obligados a incrementar nuestros precios de forma general. Hemos intentado que esta repercusión sea la menor posible para nuestros clientes, manteniendo en vigor todos los precios de oferta de nuestra promoción de primavera, hasta finales de junio”. Entretanto, insiste en seguir apostando por la tecnología y la digitalización, con cada vez más productos de batería, conectados e inteligentes.

Bloqueo tras la invasión rusa

Rápida reacción. Desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania, la cúpula de Stihl tomó toda una serie de decisiones en cadena para proteger a sus trabajadores e impedir que la parálisis hiciera mella en su cadena de producción. Bloqueó el suministro a su filial e importadores en Rusia, cerró la planta de Kiev y ordenó la evacuación de sus empleados a zonas más seguras del oeste de Ucrania.

Duración del conflicto. La red de distribución sigue operativa en todo el área del conflicto y ahora se abastece a través de la filial en Hungría para que dispongan de algunos productos Stihl altamente necesarios en estas circunstancias. Desde el fabricante de maquinaria agrícola y forestal admiten que la repercusión de la guerra dependerá de la duración que tenga, pero creen estar lo suficientemente preparados gracias al elevado peso del capital propio.

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