Inversión

Buffett desafía las turbulencias con las mayores compras de Bolsa en más de 10 años

El veterano inversor compra acciones por 39.000 millones y denuncia los excesos de la Bolsa de los últimos años

Warren Buffett saluda a los asistentes mientras circula en un carrito de golf en la junta de accionistas de Berkshire Hathaway.
Warren Buffett saluda a los asistentes mientras circula en un carrito de golf en la junta de accionistas de Berkshire Hathaway. REUTERS

En un mundo que trata de adaptarse a dos peligros que parecían conjurados hace décadas, como es una inflación disparada y el riesgo de un conflicto armado a gran escala, el inversor más respetado y conocido del mundo ha aprovechado para doblar la apuesta. En la primera junta presencial de accionistas de Berkshire Hathaway desde 2019, Warren Buffett ha mostrado que su vehículo de inversión ha emprendido la mayor compra de acciones en más de una década. El veteranísimo inversor ha aprovechado el peor trimestre del S&P 500 desde la pandemia para reforzarse en empresas como Chevron o Activision, sin dejar por ello de alertar del riesgo de los "extraordinarios" aumentos de los precios. En total, Berkshire Hathaway ha aumentado su exposición a Bolsa en 39.000 millones de euros. Buffett ha optado por reducir, por el contrario, la tesorería de su vehículo inversor, que se calcula ahora en unos 100.000 millones.

La reunión, celebrada en la ciudad natal de Buffett, Omaha, tuvo su liturgia habitual previa a la pandemia, aunque con algunos asientos vacíos. En todo caso, miles de inversores peregrinaron a la ciudad de Nebraska, incluidos el actor Bill Murray o el CEo de JP Morgan Jaime Dimon, para interrogar sobre los temas más diversos al llamado Oráculo de Omaha, de 91 años, y a su socio Charlie Munger, de 98. Los mercados, la inflación, las armas nucleares o las criptodivisas ocuparon buena parte de las exposiciones. Se les unieron en el escenario Greg Abel, designado sucesor de Buffett, y Ajit Jain, que a su vez respondieron a preguntas sobre ferrocarriles, ciberataques o seguros de coche.

La dura competencia de los fondos de capital riesgo ha complicado en los últimos años la tarea de Buffett de asignar los fondos de Berkshire a activos de mayor rendimiento, elevando las valoraciones de las empresas. Para el veterano inversor, en estas etapas los mercados se parecen más a un casino: "Eso existió en un grado extraordinario en el último par de años, alentado por Wall Street", dijo. Por su parte, Munger, aconsejó a un accionista que si un asesor le sugiere poner su cuenta de jubilación en criptodivisas "simplemente di que no". Munger también criticó a la firma de corretaje gratuita Robinhood, que ha disparado las operaciones de compraventa por parte de particulares y allanado el camino a la especulación con poco sustento.

Buffett también dijo que Berkshire está diseñada para asegurar a los accionistas que la compañía y su cultura empresarial sobrevivirán a su salida y a la de Munger: "Berkshire está construida para siempre", dijo. Los accionistas rechazaron las propuestas que exigen que Berkshire revele más sobre cómo sus negocios promueven la diversidad y abordan los riesgos climáticos, y la de instalar un presidente independiente que sustituya a Buffett, en el cargo desde 1965.

El inversor también aseguró que no podía predecir la trayectoria de la inflación en los próximos meses o años, aunque dijo haber visto aumentos de precios en todos sus negocios. La inflación, aseguró, perjudica a los tenedores de bonos, así como a la gente que esconde el efectivo bajo los sofás. "Estafa a casi todo el mundo", dijo Buffett. "Si se pudiera tener una unidad de uso monetario totalmente estable para los próximos cien años, sería mejor para las empresas y los inversores en general". Y considera que existe un riesgo "muy, muy, muy bajo" de una guerra nuclear, y recordó la crisis de los misiles de 1962: "El mundo lanza una moneda a diario; no tenemos la respuesta".

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