Energía

Iberdrola firma un préstamo verde de 1.000 millones con Santander

La deuda estará respaldada por una Agencia de Crédito a la Exportación

Iberdrola firma un préstamo verde de 1.000 millones con Santander

Iberdrola vuelve al mercado de créditos corporativos tras la guerra de Ucrania. La eléctrica ha firmado con Banco Santander un nuevo préstamo verde por 1.000 millones de euros, con un vencimiento a 15 años y respaldado por una agencia de crédito a la exportación.

La compañía indica que utilizará el importe obtenido de la banca para financiar los pedidos de Iberdrola a proveedores de turbinas para parque eólicos marinos y terrestres para los proyectos de Iberdrola en España, Polonia, Grecia, Alemania y Reino Unido.

Este crédito, el mayor de carácter verde que ha firmado la utility española, eleva por encima de los 41.000 millones el volumen de operaciones ESG firmadas por Iberdrola, de los cuales más de 23.000 millones de euros corresponden a financiación verde y, alrededor de 18.000 millones, a líneas de crédito, préstamos o programas de papel comercial sujetos al cumplimiento de objetivos de sostenibilidad. Para rubricar este crédito se apoya en su fortaleza en energía eólica, para la que dedicará los fondos recabados. La compañía cuenta con una capacidad operativa, en cartera y en desarrollo de más de 30.000 MW y espera contar con 12.000 MW en eólica marina antes de 2030.

Esta nueva línea de crédito, fondeada por el Santander y respaldada por una agencia de crédito a la exportación, diversificará las fuentes de financiación de la compañía. La compañía cerró el ejercicio de 2021 con una deuda financiera neta de 39.119 millones, según las últimas cuentas anuales.

Reapertura del mercado

Con este préstamo Iberdrola vuelve a abrir la espita de la deuda corporativa española tras la guerra en Ucrania. El ataque ruso sobre este país a finales de febrero puso en guardia a los mercados, que asumían un mayor riesgo por un nuevo conflicto bélico en Europa y una inflación más alta, consecuencia en las alzas en el precio de la energía y de las materias primas, que terminaría por elevar los tipos de interés. Tal y como publicó este periódico, la guerra ha provocado un encarecimiento automático de más de 100 puntos básicos en la deuda corporativa, si bien este alza en los costes de financiación es más limitada precisamente en las compañías de renovables.

El mes pasado ya fue Iberdrola quien realizó la primera emisión de bonos tras el conflicto, con los mercados de deuda cerrados a cal y canto. La eléctrica demostró –con un bono de 1.000 millones al 1,37%–, que los inversores sí estaban dispuestos a invertir en compañías fuertes y con un enfoque hacia la deuda verde, la más demandada actualmente por los inversores institucionales.

En esta ocasión vuelve a ocurrir algo similar. Es la primera gran cotizada del Ibex 35 en firmar un gran préstamo corporativo tras el inicio de las hostilidades en Ucrania. El Corte Inglés consiguió refinanciar su pasivo en marzo, por 2.600 millones, pero en una operación que comenzó a negociarse antes de la guerra. En enero Telefónica y Cellnex rubricaron con la banca sendas líneas de financiación por 5.500 millones y 2.500 millones, respectivamente. En el lado del mercado de TLB, solo Cupa la semana pasada consiguió volver al mercado.

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