El truco para ahorrar 100 euros al año al invertir en fondos

Varias plataformas permiten acceder a la misma versión del producto con la mitad de comisión

Fondos internacionales pulsa en la foto

Imagine. Entra en el súper y va a comprar un paquete de latas de su marca de refresco favorita. Cuando va a cogerlas, alguien le dice al oído: “en el pasillo de detrás tienes las mismas latas por la mitad de precio”. Suena kafkiano, pero es exactamente lo que ocurre en la industria de los fondos de inversión. Los pequeños clientes están comprando productos de gestoras internacionales con comisiones de más del 2% anual, cuando podrían estar pagando poco más del 1%. El ahorro, para una cartera de fondos de 10.000 euros puede ser superior a los 100 euros anuales.

Empecemos por el principio. Los fondos de inversión son productos de inversión colectiva que tienen una serie de comisiones internas. El cliente no las paga explícitamente sino que se van descontando del patrimonio acumulado en el vehículo. Por eso muchas veces no sabemos cuánto estamos pagando en los fondos.

La comisión mayor es la de gestión. Es la que cobra la gestora del fondo por comprar y vender acciones, bonos y otros productos financieros para el propio fondo. En fondos de Bolsa suele rondar el 2% anual y en los más conservadores está cerca del 1%.

La cuestión es que esa comisión no es la misma para todo el mundo. Igual que en cualquier industria hay rappel sobre ventas –un descuento que va aumentando cuanto mayor es el volumen adquirido–, en el sector de la gestión de activos las comisiones son menores cuanto mayor es el patrimonio invertido en el vehículo.

Esta negociación no es individual. Lo que hacen las gestoras es lanzar diferentes clases de un mismo fondo, cada una con una comisión. Son versiones de un mismo producto, con una cartera de inversiones idéntica, pero en la que la comisión de gestión varía en función de los importes. Lo que se hace es establecer mínimos de entrada mayores para las clases más baratas del fondo. Los empleados de la firma suelen tener acceso a las versiones más económicas.

Además, las gestoras internacionales también ofrecen distintas variantes en función de la divisa en la que está denominada el producto (se puede invertir en el mismo fondo, pero denominado en euros, francos suizos o libras esterlinas). Así pueden distribuir un mismo fondo en la Unión Europea, Suiza o Reino Unido.

Hay una última tipología en función si el fondo es de reparto o de acumulación. Los primeros, van distribuyendo periódicamente entre los dueños del fondo el dinero que van cobrando de dividendos y cupones. Mientras que los segundos integran esos ingresos al patrimonio del propio fondo.

Víctor Ferraz, responsable de la plataforma de fondos del banco EBN, explica que “al final, para un mismo fondo de inversión puede llegar a haber más de 50 versiones distintas, lo que es un auténtico rompecabezas para el pequeño cliente”.

Un ejemplo concreto. El fondo de BlackRock (la mayor gestora del mundo) BGF World Energy está siendo uno de los superventas del año. El encarecimiento del gas y el petróleo ha hecho que el vehículo se revalorice un 34%. Ahora bien, este mismo vehículo tiene 27 variantes distintas.

A la hora de elegir, el cliente no suele saber que hay diferentes tipos, pero las diferencias son enormes. Los gastos corrientes del fondo en la versión más habitual para los clientes minoristas es del 2,5%, mientras que en la versión más barata a la que pueden acceder es del 1,25%. Ahora bien, ¿no están esas clases baratas reservadas únicamente a grandes inversores?

Las clases “limpias”

En los últimos años han surgido en España varios supermercados de fondos que lo que hacen es negociar directamente con las grandes gestoras internacionales y nacionales para que los clientes minoristas puedan acceder a los fondos con las comisiones más económicas.

Víctor Ferraz, de EBN, explica que en su caso ofrecen para inversiones a partir de 2.500 euros acceder a cualquier fondo de mercado “con clases limpias”. Así es como se denomina en la jerga del sector a las tipologías de cada fondo que no llevan implícitos pagos de comisiones de retrocesión a los distribuidores.

Por ejemplo, en el fondo JP Morgan Income Fund, uno de los más vendidos el año pasado en España, la comisión para el cliente minorista es del 1,7%, pero de ese porcentaje la mitad se lo lleva la entidad que lo comercializa. Si el cliente ha comprado el fondo a través de la plataforma de fondos de Santander, BBVA o Bankinter, la mitad de lo que paga de comisión de gestión se lo lleva JP Morgan y la otra mitad el banco nacional.

“Nosotros o bien le ofrecemos directamente al cliente final fondos con las comisiones más bajas o, si la gestora siempre comercializa fondos con retrocesión, le devolvemos ese dinero”, apunta Ferraz.

A cambio, la plataforma de EBN Banco cobra su propia comisión de custodia, que es del 0,3%. Pero asegura que con el ahorro de comisiones de gestión que facilita, un cliente que invierta 10.000 euros puede estar ahorrándose más de 100 anuales en su cartera.

Otra de las entidades que ha apostado con fuerza por un modelo similar es IronIA, la filial tecnológica de la banca privada Diaphanum. Jose Antonio Esteban, consejero delegado de este proyecto, explica que “a finales de mayo vamos a tener ya disponibles para el pequeño cliente más de 25.000 fondos, y para finales de año llegaremos a 30.000 productos, que son todos los registrados en la CNMV”.

Esteban reconoce que de la cifra actual (unos 21.000 fondos), los que realmente son atractivos para el cliente (porque tienen bajas comisiones y están denominados en euros) “son unos 7.500”.

Pero, con todas estas fórmulas, el pequeño inversor puede tener acceso a algunas tipologías de fondos que antes solo estaban abiertas para grandes inversores institucionales.

Analizados los 10 mayores fondos más comercializados en España de gestoras extranjeras en 2021, todos presentan notables diferencias entre sus variantes más caras y las más accesibles.

En el caso del Allianz Income & Growth (con 52 tipologías diferentes), la comisión más cara es del 2,29% y la más barata del 0,95%. Para una inversión de 10.000 euros, el ahorro de una a otra es de 134 euros, que se dispara a 1.340 euros para una cartera de 100.000 euros.

En el Pictet Global Enviroment Opportunities, la comisión más cara supera el 2,71%, mientras que la más barata es del 1,11%, menos de la mitad.

Ferraz explica que todos los clientes que llegan a la plataforma están pagando en sus bancos comisiones mucho más elevadas de lo podrían pagar, incluso algunos con patrimonios elevados. El origen de estas fuertes variaciones es el modelo establecido para la comercialización de fondos. Tradicionalmente, han sido los bancos españoles y la banca privada la que daba acceso a los clientes a los fondos de gestoras internacionales. Por esta labor de comercialización, cobraban una comisión de retrocesión (realmente, un porcentaje de la comisión de gestión).

La regulación

Con la entrada en vigor de la directiva Mifid 2, hace ya tres años, las exigencias para cobrar ese tipo de comisiones de comercialización aumentaron. Cuando el cliente tiene un contrato de asesoramiento con la entidad o un contrato de gestión discrecional de carteras (por el que delega la gestión de una parte de su dinero), la entidad financiera tiene la obligación de buscarle la versión de un mismo fondo con la comisión más ajustada.

Además, con Mifid 2 las gestoras internacionales se vieron obligadas a lanzar esas “clases limpias”, es decir, fondos que no incluían comisiones de retrocesión.

Poco a poco, buena parte del dinero en fondos se ha ido moviendo a contratos de asesoramiento o gestión discrecional. El año pasado, el 62% del dinero de fondos ya se canalizó en España a través de una de estas dos vías, más de 110.000 millones de euros.

El cliente que se encuentra en esta situación, tiene que estar pendiente de la comisión que paga a su banco por el asesoramiento o la gestión de la cartera, pero sabe que los fondos que seleccionen para él tendrán una comisión atractiva.

El problema llega con el 38% del dinero que sigue estando sin asesorar. En estos casos, las entidades ofrecen modelos de autoejecución: es el cliente quien elige para sí mismo en qué fondo quiere invertir. Y aquí es donde viene la trampa: en las plataformas de los bancos, los fondos disponibles no siempre son la versión más atractiva.

“Se da la paradoja de que nosotros podemos llegar a ofrecer a un cliente el fondo BBVA Tecnología, que tiene una comisión del 2,56%, pero nosotros le devolvemos el 1,26% que se llevaría la red de BBVA como comisión de retrocesión. Así que le quedaría una comisión del 1,30%, casi la mitad de la que pagaría con su propio banco”, apunta Ferraz.

Otras entidades independientes, como Renta 4, Tressis, Selfbank, Finect o Myinvestor (controlada por Andbank) también ofrecen el acceso a una amplia plataforma de fondos de inversión, pero es muy importante que el cliente sea consciente de si está comprando la versión más cara del producto y de si ese mismo fondo puede ser adquirido más barato en otro sitio.

Incluso dentro de un mismo supermercado de fondos, es posible que un inversor pueda encontrar una clase del mismo fondo con menores gastos, con tan solo doblar la esquina y mirar en el pasillo de detrás.

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