Financiación

La banca encarece el crédito a las empresas por la guerra en Ucrania

Las subidas de coste superan los 100 puntos básicos

Préstamos corporativos pulsa en la foto

La época del dinero casi gratis se ha terminado. La guerra en Ucrania, la inflación y las inminentes subidas de tipos de los bancos centrales han cerrado el grifo de la liquidez que inundaba el mercado de financiaciones en los últimos años. Los bancos ya han trasladado a las compañías contundentes alzas en el interés de las nuevas financiaciones, según indican fuentes financieras. Y, en muchos casos, el mercado se encuentra completamente cerrado.

Los grandes bancos de inversión se agarran a varias causas para justificar esta alza de precios. Por un lado, está el mayor riesgo que deben asumir para asegurar las operaciones en un entorno muy complicado a nivel geopolítico, con unas implicaciones sobre la economía y los costes de producción aún por descifrar. Por el otro, opera una escasa liquidez en los mercados de capitales y en los de deuda parabancarios. Las empresas, al contar con un abanico más pequeño de posibilidades para financiarse, solo pueden llamar a la ventanilla de los bancos. Y estos, con menos competencia, suben el precio.

Solo las grandes empresas españolas –como Iberdrola o Cellnex– han sido capaces en las últimas semanas de emitir bonos, una opción que parece cerrada a cal y canto para las compañías que aún no han alcanzado el grado de inversión.

Desde la banca de inversión indican que esta alza de los diferenciales para las grandes operaciones supera los 100 puntos básicos. No obstante, no es homogéneo para todas las compañías. Por ejemplo, es mucho más limitado en el caso de las compañías de renovables. Estas se benefician del buen momento del sector y de todos los planes de la Unión Europea para conseguir la independencia energética de Rusia, que se basan en disparar la construcción de este tipo de fuentes de energía alternativas. Por ejemplo, Grenergy ayer consiguió colocar 52 millones de euros en bonos.

“Esta situación está complicando algunas operaciones de private equity en marcha. Los fondos deben acudir a otras fuentes de financiación o repercutir en el precio el alza en el coste de la deuda”, explica una fuente del sector. Y, en este contexto, se espera que los fondos de deuda –hasta ahora solo reservados como último recurso para compañías en una situación financiera complicada– emerjan como una solución válida, pese a que suelen entrañar un mayor precio.

En una situación aún peor se encuentra el mercado de TLB, en el que los fondos compran grandes préstamos corporativos, habitualmente los que se utilizan para financiar adquisiciones. En este segmento prácticamente no se ha registrado ninguna transacción desde el pasado 24 de febrero, el día en que Rusia atacó Ucrania. Esto se explica por la complicada situación en la que se encuentran los CLO, un activo que se crea por la titulización (conversión en un activo financiero) de préstamos corporativos. Habitualmente los compradores de estos préstamos TLB son los CLO. “En EE UU el mercado sí está funcionando. Pero el europeo es menos líquido y prevemos que se tome un descanso hasta después de Semana Santa”, aseguran fuentes del sector.

Las entidades están en todo caso anticipando una posible subida de tipos de los bancos centrales. Y lo ponen en precio. El mercado prevé que el BCE trate de poner coto a la inflación disparada en la zona euro con la primera subida de tipos desde la crisis del 2008. Por ello, y antes de la escalada bélica, muchas compañías (como Telefónica, Cellnex o Fluidra) ya acudieron a los mercados.

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