Cuatrecasas factura 350 millones tras ingresar un 11 % más en 2021

La progresión de la firma en los últimos cinco años acumula un 41 % de crecimiento

Jorge Badía, consejero delegado de Cuatrecasas.
Jorge Badía, consejero delegado de Cuatrecasas.

Cuatrecasas ha cerrado un buen año en 2021. Las cifras hablan por sí solas: 350 millones de ingresos en ventas y un crecimiento del 11 %. En España, la cifra ascendió hasta casi los 286 millones. Unos resultados que, si bien se enmarcan en un periodo de bonanza en el sector, hay que poner en relación con la progresión de la firma en los últimos cinco años, entre 2017 y 2021. En ese tiempo, el despacho ha acumulado hasta un 41,3 % de incremento. La firma ha presentado a su vez el habitual informe de sostenibilidad corporativa, un ejercicio de transparencia en el que se ponen en blanco sobre negro los valores, compromisos y datos de la compañía.

El consejero delegado de Cuatrecasas, Jorge Badía, que lleva cuatro años liderando el desarrollo estratégico de la firma, resalta esta escalada: “hemos generado una fórmula atractiva para atraer a gente competente y una oferta que el mercado compra”. Es, además, una fórmula de “crecimiento orgánico”, afirma, basada en generar valor y no en los fichajes. Este modelo ha propiciado, se congratula, un gran impulso a la generación de negocio con la captación de “muchos nuevos clientes”.

El ranquin de las prácticas más beneficiosas en 2021 lo lidera las operaciones de M&A, con un 50 % de crecimiento. Un salto que Badía califica de “espectacular” y que “habla” de que España y Portugal son países muy atractivos para los inversores. Además, resalta Jorge Badía, “todos los territorios y las prácticas suben”.

El negocio internacional de Cuatrecasas (fuera de España y Portugal) ya supone un 35 % de los ingresos, o, lo que es lo mismo, un tercio del volumen total. Como señala Badía, “cada vez más se desdibujan las fronteras entre los distintos países”. Hay oficinas, como la de Londres, que sirven de “cabeza de puente” para traer trabajo que se ejecuta luego en España. “Los equipos están cada vez más mezclados”, reconoce el consejero.

Negocio en Latinoamérica

Mención aparte merece las cuatro oficinas que la firma tiene en Latinoamérica (LATAM): Ciudad de México (México), Bogotá (Colombia), Lima (Perú) y Santiago de Chile (Chile). El proyecto ha crecido un 82 % y se ha contratado a 120 profesionales. El despacho, asegura Badía, apuesta por profundizar en estas jurisdicciones y descarta la apertura de oficinas en otros países vecinos porque en ellas se concentran las mayores operaciones. Tras una primera fase en la que ha estado presente un socio español, los equipos locales ya funcionan bajo el liderazgo de un abogado del país. La dificultad de estos proyectos, reconoce Badía, es sobre todo de adaptación cultural.

El valor de las personas

El principal compromiso de Cuatrecasas con la sociedad, afirma su consejero delegado, está con las personas. Del extenso informe de sostenibilidad presentado por la firma, el consejero destaca la contribución en el desarrollo profesional de las casi 400 personas que cada año ingresan en el despacho. “Nos hemos convertido en una plataforma de desarrollo de mucha gente”, asegura Badía.

La plantilla cada vez es más diversa e incluye un 39 % de profesionales de otras disciplinas (economistas, ingenieros.).. Badía pone en valor las 48.000 horas de formación que se les imparte, incluyendo cuestiones como la igualdad, cambio climático o la tecnología. Actualmente, indica, se está potenciando la colaboración con universidades, tanto públicas como privadas. El objetivo es que los estudiantes vean atractivo el paso al despacho y “mejorar el prestigio social de las firmas”. “Buscamos simbiosis para que las personas que entran sean los mejores profesionales”, asegura.

“Estamos muy preocupados por las personas”, insiste Badía. La reciente implantación de un sistema Smart Work responde a la necesidad de facilitar la flexibilidad de los abogados y generar un mejor ambiente de trabajo. “Hemos pasado a una relación de confianza y nos ha ido bien: todos los indicadores económicos han mejorado”, afirma. El despacho está inmerso en “batalla bestial” por la retención del talento, que, según reconoce su consejero delegado, se ha recrudecido. Si bien los datos del informe de sostenibilidad de 2021 no lo reflejan, Badía asegura que la escalada de sueldos también ha llegado a Cuatrecasas. “Hay escasez de buenos abogados”, afirma.

Otro de los compromisos asumidos por la firma es el de “no asesorar en contra de la ciencia”. Por ejemplo, señala Badía, la ética del despacho impide defender posturas que nieguen el cambio climático. Tampoco asesorarán nunca a clientes españoles que pretendan saltarse las sanciones internacionales impuestas a Rusia y Bielorrusia por la invasión de Ucrania.

Una asignatura pendiente, en cambio, es la de lograr una mínima igualdad en los puestos de sociatura. En la actualidad, tan solo el 16 % de los socios son mujeres. Y, si bien se ha avanzado mucho en puestos directivos y en comités, lo que mejora la ratio, “el reto de corrección está aún muy lejano”, ha lamentado Badía.

Plan estratégico

En el contexto de grandes incertidumbres con las que ha arrancado 2022, Jorge Badía se muestra relativamente optimista, sin menospreciar el impacto a largo plazo que puede generar la guerra en Ucrania y las tensiones en los mercados inflacionistas. De momento, asegura Badía, “no ha impactado en el flujo de transacciones”.

El plan estratégico 2021-2023, diseñado durante 2020 en un contexto de incertidumbre global, se asienta en dos claves: crecer en valor, concentrando los esfuerzos en el asesoramiento que lidera la firma, y romper el paradigma de la separación entre áreas tradicionales. Es decir, el despacho se ha dado cuenta de que es mejor rentabilizar aquello en lo que son especialistas y para ello han configurado equipos multidisciplinares ad hoc sin las tradicionales barreras. En coherencia con estos mantras, Badía señala que las incorporaciones que llegarán serán muy “selectivas”.

En este crecimiento orgánico ha tenido mucha parte la mejora de los procesos internos. La firma invierte en tecnología propia, basada en algoritmos de inteligencia artificial (IA) para agilizar cuestiones tan determinantes como poder filtrar inmediatamente si un nuevo encargo entra en conflicto con algún cliente de la casa. El gasto en tecnología, asegura Badía, está casi a la par del coste de alquiler de la firma.

El grupo también ha creado una sociedad, Rauda, para proveerse de profesionales que puedan integrarse de forma flexible en los distintos equipos para realizar las labores de menor valor cualitativo. Badía califica de “bulo” los rumores que apuntaban a que esta prestadora de servicios sea una marca low cost del despacho. “No está en la filosofía de la empresa generar confusión de marcas, Rauda tan solo es nuestro proveedor”, afirma tajante.

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