Valor a examen

Ebro Foods resiste pese a la presión sobre sus márgenes

En el último año ha conseguido sortear el alza de costes, pero los analistas empiezan a temer por la rentabilidad del negocio y crecen las rebajas de recomendación

Fábrica de arroz de las marcas Sos y Brillante de Ebro Foods.
Fábrica de arroz de las marcas Sos y Brillante de Ebro Foods.

Ebro Foods es de las compañías que menos está sufriendo en Bolsa los envites a la economía gracias, en buena parte, a su perfil defensivo (pertenece al sector de alimentación). En el año cae en Bolsa el 4%, que prácticamente es lo que ha perdido desde el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania, países que no le suministran la principal materia prima para su actividad, el trigo duro.

El grupo mostró la fortaleza de su negocio con los resultados de 2021: incrementó el beneficio el 24%, principalmente por las desinversiones, con una caída del 0,7% de las ventas. Para los analistas es un buen balance, teniendo en cuenta que los costes aumentaron en 83 millones respecto a 2020 y en 143 millones sobre 2019. Pero la situación se ha agravado de forma drástica este año en el mercado agrícola, ya que Ucrania y Rusia son potencias productoras de trigo y fertilizantes.

Ebro Foods, fabricante de arroces y pasta y propietaria de las marcas Sos, La Fallera, Brillante o Garofalo, entre otras, ya tuvo que hacer frente a una subida del 93% del trigo duro por tonelada en Europa, del 700% de los fletes marítimos por contenedor, de la energía y de los envases y de todo tipo de materias primas. La compañía prevé ahora un 2022 “aún más difícil”, ante la prolongación del escenario inflacionista, lo que ha empujado a algunas casas de análisis a empeorar sus previsiones, como es el caso de Kepler, Alphavalue y UBS.

Alphavalue ha rebajado su consejo a reducir desde mantener. “La subida de los precios del trigo duro (debido a las malas cosechas y no solo a la guerra entre Ucrania y Rusia, que son los principales productores de trigo blando) es uno de los motivos de nuestro cambio, a lo que se suma la inflación del transporte y de la energía”, señala la firma. Los proveedores de trigo de Ebro Foods son Francia, Italia, España, Canadá y Estados Unidos. El 6% de las ventas las genera en nuestro país; el 51%, en el resto de Europa, y un 30,2%, en Estados Unidos.

Alphavalue destaca que Ebro Foods “planea seguir aumentando sus precios [a los clientes], y que la nueva planta de arroz en España [Sevilla] debería ayudar, aunque no será suficiente para compensar el aumento de los costes”. En su opinión, “sería demasiado optimista esperar una normalización antes de 2023”.

Por su parte, UBS contempla un “deterioro de la rentabilidad” en el negocio. “El ROCE (return on capital employed) estimado para 2022 es del 6%, frente a una media histórica del 8%. En los niveles actuales no cubriría el coste de capital, por lo que las inversiones podrían destruir valor”.

El banco suizo sopesa que “la situación pueda revertirse en parte si la crisis de las materias primas se estabiliza, pero los planes de capex siguen siendo muy elevados, lo que implica rentabilidades bajas en el medio plazo, que pueden terminar por afectar a la capacidad de generar dividendos en el futuro”, añade. UBS también aventura un empeoramiento de la cotización, y destaca que cotiza a un PER 2022 de 19 veces, frente a una media de 16 veces en los últimos diez años. Tiene una posición neutral con el valor.

Pese a todo, Ebro Foods sigue recogiendo mayoritariamente recomendaciones de compra (50% del total) y de mantener (43%), según el consenso de Bloomberg. Sabadell recomienda comprar al considerar que “el deterioro de la rentabilidad no es estructural y que los márgenes deberían volver a la normalidad en los próximos años”. Como factores a su favor, destaca “el posicionamiento tanto en arroz como en pasta, con un producto de mayor valor añadido que le permite afrontar este contexto inflacionista en mejor posición frente a sus competidores y marcas blancas con un enfoque mixto: subida de precios y planes de eficiencia en costes”.

Mientras, Gonzalo Martínez, de Intermoney, señala que “las desinversiones en el segmento de pasta seca en Norteamérica y Francia han reducido su exposición a este mercado, consiguiendo sortear mejor la subida del trigo duro”. Asimismo, “la fuerte posición tomada en inventarios a finales de 2021 con una cobertura mayor al 50% asegura unos adecuados aprovisionamientos con precios prácticamente garantizados”. Víctor Peiro, de GVC Gaesco, agrega, dentro de las ventajas del grupo, que al ofrecer “productos de consumo masivo protege en parte la demanda.”

Los resultados a marzo, próxima cita clave

  • Evolución. El grupo cotiza en los niveles de 2015. Desde mediados de diciembre de 2020, cuando llegó a superar los 20 euros, ha dibujado una tendencia bajista, llegando a retroceder el 19% desde entonces.
  • Dividendo. El próximo 1 de abril abonará el primer dividendo a cargo de los resultados de 2021 por un importe de 0,19 euros brutos por acción. La rentabilidad por dividendo sobre el precio actual supera el 4%. El día 27 de abril hará públicas las cuentas del primer trimestre de 2022.
  • Consejo. Ebro Foods anunció esta semana a la CNMV la renuncia “irrevocable” de María Jesús Garrido Solís en calidad de consejera dominical de Alimentos y Aceites, filial de la SEPI y uno de los principales accionistas de Ebro Foods con el 10,36% del capital. La decisión obedece a “motivos organizativos” de la propia SEPI y el próximo día 29 se designará un nuevo consejero. El pasado enero, Marc Murtra, presidente no ejecutivo de Indra, se incorporó al consejo de administración del grupo alimentario para cubrir la vacante ocasionada por la salida de Pedro Antonio Zorrero Camas.
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