España recupera a la embajadora de Marruecos pero abre una crisis con Argelia

El país proveedor de un tercio del gas del mercado español arremete por el cambio sobre el Sáhara

Karima Benyaich, embajadora del Reino de Marruecos en España.
Karima Benyaich, embajadora del Reino de Marruecos en España.

La embajadora de Marruecos en España, Karima Benyaich, regresó ayer a Madrid tras casi un año de ausencia, desde que Rabat la llamara en mayo de 2021 a consultas tras conocerse que España había permitido que el líder del Frente Polisario, Brahim Gali, se tratara en un hospital de este país de Covid. El regreso de la embajadora marroquí se produce dos días después de que España anunciara el viernes que apoya la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental, antigua colonia española, por considerarla como la base “más realista” para la resolución el conflicto.

Pero si este cambio de posición ha cerrado la crisis diplomática con Marruecos ha abierto otra con su vecino Argelia, país que suministra un tercio del gas que se consume en España a través del gasoducto del Medgaz, cuyo Gobierno llamó también a consultas a su embajador en España, Said Musi, el sábado al conocerse el giro de Madrid sobre el Sáhara Occidental. Argelia dijo mostrarse sorprendida por la decisión española respecto a su antigua colonia y, aunque el Ejecutivo español, ha insistido en que había sido informada, fuentes diplomáticas argelinas aseguran que su Gobierno nunca fue informado de antemano del cambio de posición cobre el Sáhara Occidental.

Fuentes del Gobierno de Pedro Sánchez destacaron que “Argelia es un socio estratégico, prioritario y fiable” con el que pretende “mantener una relación privilegiada”. Por su parte, fuentes diplomáticas argelinas consultadas por el portal de noticias nacional Tout sur L’Algerie (TSA) negaron esta afirmación. “Se trata de una mentira envuelta en una ambigüedad intencionada para intentar calmar las legítimas preocupaciones planteadas por la clase política española”. Se trata, señalan, “de la segunda traición histórica a los saharauis” que “causa graves perjuicios a la reputación y credibilidad de España. Y añaden que “las conquistas esperadas por Madrid en cuanto al respeto a la integridad territorial de España y su soberanía sobre Ceuta y Melilla nunca estarán garantizadas frente a un oligarca calculador, cínico, polifacético y vengativo que no vacilará a la hora de recurrir de nuevo al uso del chantaje de la inmigración ilegal como instrumento de presión”, concluyen.

Tanto la oposición como los socios de Gobierno han criticado la decisión del Ejecutivo. El PP dijo que España “debe dar explicaciones a todo el mundo, a Argelia, a Marruecos, a los saharauis y, sobre todo, a los españoles” . Por su parte, La portavoz de Podemos, Isa Serra, critió el “giro injustificable” que ha dado el PSOE sobre el Sáhara Occidental y cuestionó que se pretenda defender los derechos de los ucranianos “mientras se entregan los de los saharauis”.

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