Volatilidad

Alerta en la banca ante una crisis de garantías de inversores y empresas

El aumento de los ‘margin calls’ vuelve a encender las alarmas

Las energéticas piden ayuda para evitar problemas de liquidez

Operadores en el mercado de materias primas de Londres
Operadores en el mercado de materias primas de Londres Reuters

La volatilidad extrema que vive el mercado en las últimas jornadas está poniendo a prueba a banca, inversores y empresas. Los fuertes vaivenes registrados en la renta variable y en materias primas como el petróleo, el gas natural o el níquel han disparado el número de llamadas de los bancos a los inversores para que eleven las coberturas de sus posiciones más apalancadas (margin call, en la jerga).

La apertura de una posición apalancada sobre una acción o materia prima suele ir acompañada por un depósito de garantías que solicita el banco en función del tamaño de la posición con el que busca cubrir sus riesgos. Si ese margen se reduce por la fuerte depreciación del activo en cuestión, la entidad reclama directamente al inversor que eleve dichas garantías –con efectivo o pignorando parte de su cartera– y en caso de que esto no llegue a producirse, el banco puede forzar la venta en mercado del paquete de acciones.

La Federación Europea de Comerciantes de Energía (EFET por sus siglas en inglés) ha solicitado ayuda a Gobiernos y bancos centrales para evitar una crisis de liquidez ante la fuerte volatilidad de los precios energéticos. La asociación, a la que pertenecen las españolas Endesa, Iberdrola, Repsol y Naturgy, reclama, según recoge Financial Times, “liquidez de emergencia limitada en el tiempo para garantizar que los mercados mayoristas de gas y electricidad sigan funcionando”. Uno de sus miembros, el gigante Trafigura, está en negociaciones con bancos y firmas de capital riesgo para obtener liquidez para el corto plazo.

Una situación que ha llevado a la Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas de Estados Unidos (CFTC) a advertir a los brókeres de que deben “permanecer atentos” a los riesgos de contrapartida y a reconocer que hay estrés en el mercado, si bien, por ahora “no ve señales rojas de posibles incumplimientos”.

El desplome de la Bolsa china de las últimas jornadas –ayer rebotó con fuerza tras el apoyo del Gobierno de Pekín–, y en especial de empresas tecnológicas como Alibaba, JD.com, Baidu o Tencent, ante el temor a un posible impacto de las sanciones de EE UU en Rusia y del repunte de casos de Covid-19, ha provocado que entidades como UBS y Citi, según Bloomberg, reclamen a un grupo de grandes patrimonios chinos que eleven las garantías de sus carteras.

Otro gran inversor chino está detrás del cerrojazo del mercado del níquel en Londres. El cierre de una gran apuesta bajista de Xiang Guangda, dueño de Tsingshan Xiang Group, habría provocado la escalada vertical del precio del metal al comprar ingentes cantidades de metal y forzado a bancos liderados por JP Morgan a sostener su posición para evitar mayores pérdidas.

Las entidades financieras también están bajo presión ante su presencia al mercado ruso, no solo a través de sus exposición directa, sino mediante la de sus clientes. Las entidades europeas con mayor exposición directa son Société Générale y UniCredit, mientras que las firmas con mayor presencia en el país en banca privada y gestión de altos patrimonios analizan qué posición adoptar. “Cada ruso, cada persona con pasaporte ruso, está semisancionado... en el Reino Unido, la UE y Suiza”, comentó ayer el presidente ejecutivo de UBS, Ralph Hamers, quien reconoció que están adoptando “la perspectiva más conservadora allí para asegurarnos de que cumplimos con las sanciones”. Otra firma suiza, Credit Suisse, ha llegado a cuantificar en un 4% la cuantía de su división de gestión de activos que proviene de clientes rusos.

Llueve sobre mojado para la banca en cuanto a las posiciones apalancadas de inversores y empresas y el impacto en sus cuentas de resultados. La liquidación del hedge fund Archegos supuso un quebradero de cabeza en 2021 para Credit Suisse y Nomura, las entidades que asumieron las mayores pérdidas con la quiebra del fondo tras la venta a precio de saldo de acciones de tecnológicas como Viacom CBS o Discovery que tenía en cartera por valor de 20.000 millones de dólares. Credit Suisse se vio obligada a provisionar entonces 5.000 millones de euros, reducir su dividendo en un tercio y ampliar capital para tapar el agujero provocado.

 

Regreso caótico de la cotización del níquel

Jornada de ajuste. Tras nueve jornadas con la cotización del níquel suspendida en la Bolsa de Metales de Londres, ayer se reabrió el mercado tras limitar su fluctuación máxima al 5% cada día. La jornada del principal mercado de materias primas del mundo, con 145 años de historia, no estuvo exenta de problemas y las operaciones electrónicas estuvieron varias horas detenidas por problemas técnicos. En concreto, un “error del sistema” permitió que una pequeña cantidad de transacciones se realizaran por debajo del límite de precio diario fijado. Los operadores apuntaron además que había muchos más vendedores que compradores.

Estabilidad. ­Matthew Chamberlain, director ejecutivo de la LME, aseguró ayer que la institución había “priorizado deliberadamente la estabilidad” en el retorno de la cotización del níquel y que evitaría posibles situaciones futuras similares.

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