Banca

Santander cambia sus estatutos para equilibrar el poder entre Botín y el consejero delegado

Propone a la junta repartir 3.400 millones en dividendo entre dinero en efectivo y recompra de acciones, y recudir su capital en un 10% para programas de recompra futuros

José Antonio Álvarez, consejero delegado de Banco Santander
José Antonio Álvarez, consejero delegado de Banco Santander

El consejo de administración de Banco Santander ha aprobado modificar los estatutos del banco para cambiar los poderes en su cúpula al dar más poder a la figura del consejero delegado, cargo que ocupa José Antonio Álvarez. Álvarez, así, deja de reportar a la presidenta, Ana Botín, y pasa a hacerlo exclusivamente al consejo, de esta forma los supervisores entienden que no depende solo de  una persona, sino de un órgano colegiado. En la práctica esta modificación pretender equilibrar más el poder en la entidad entre el CEO y la presidenta y supone que Botín cede poder a Álvarez para situarse en niveles similares. Pese a estas alteraciones, la presidenta seguirá siendo ejecutiva, aunque con una nueva estructura y funciones.

El consejo, además, ha aprobado el pago de un dividendo complementario de 5,15 céntimos de euro por acción junto con un segundo programa de recompra de acciones por importe de 865 millones, según ha comunicado el banco a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

El consejo de administración del banco argumenta que los cambios introducidos en la gobernanza se llevan a cabo "para garantizar una clara distinción en las funciones de la presidencia y del consejero delegado, y en línea con las mejores prácticas de gobierno". Hay que recordar que el Banco Central Europeo (BCE), lleva tiempo reclamando a las entidades financieras españolas (casi únicas en Europa con algunos presidentes ejecutivos) un mayor equilibrio de funciones entre presidente y CEO.

Con el nuevo esquema, Álvarez pasará a depender directamente del consejo, que está presidido por Ana Botín. Hasta ahora el consejero delegado dependía directamente de la presidenta.

Botín, por su parte, se mantiene como primera ejecutiva con competencias sobre la estrategia del grupo. De ella, así, dependerán los negocios de Digital Consumer Bank y la plataforma global de pagos PagoNxt, mientras que las regiones, países y negocios globales seguirán reportando al consejero delegado. "Estos cambios tienen como objetivo acelerar las iniciativas de transformación digital de Santander y seguir mejorando la ejecución operativa", destaca la entidad.

La comisión ejecutiva, presidida por Ana Botín, seguirá garantizando la coordinación y fijando las prioridades como hasta ahora, mientras que las funciones de control continuarán teniendo acceso directo al consejo y a sus comisiones.

El esquema aprobado ahora por Santander es similar al que se diseñó hace unos cuatro años en BBVA, con el nombramiento de Carlos Torres como presidente y Onur Genç como consejero delegado. De hecho, las funciones de Torres son diferentes a las que tenía su antecesor Francisco González.

Botín declaró que, con esta nueva estructura, "pondremos toda nuestra atención en la estrategia a largo plazo y en las iniciativas de crecimiento para construir el Santander del mañana a la vez que seguimos apoyando a nuestros clientes y generando resultados sólidos en todos los negocios. Además, alineamos nuestro modelo con el de nuestros competidores y seguimos cumpliendo con los más altos estándares de gobierno corporativo, con una clara distinción de funciones entre la presidencia y el consejero delegado".

Estos cambios están en línea con las expectativas de los supervisores y se suman a otras novedades puestas en marcha por el grupo desde 2014 como la creación de la figura de consejero independiente coordinador, un aumento de la proporción de miembros independientes en el consejo, una mejora "significativa" de la diversidad y de la experiencia geográfica y sectorial del consejo y la creación de la comisión de banca responsable, sostenibilidad y cultura, así como el nombramiento de un nuevo consejo asesor internacional, como explican en el banco.

Este año, precisamente, el BCE ha puesto el foco, dentro de sus objetivos para 2022, en la gobernanza.

El consejo también acordó nombrar a Germán de la Fuente como nuevo consejero independiente, en sustitución de Álvaro de Souza, que ha sido consejero desde 2018 y fue presidente no ejecutivo
de Santander Brasil de 2017 a 2021.

Germán de la Fuente es español y tiene una larga y amplia experiencia en el sector de la auditoría. Ha desarrollado su carrera profesional en Deloitte, donde ha sido socio director de Audit & Assurance en España desde 2007. El consejo de administración del Santander está compuesto por 15 miembros, de los que dos tercios son independientes.

Dividendo
Santander, además, acordó proponer a la junta de accionistas un dividendo en efectivo de 5,15 céntimos por acción, pagadero a partir del 2 de mayo de 2022 como parte de una retribución complementaria con cargo al ejercicio 2021, así como una segunda recompra de acciones por
valor de 865 millones de euros que se lanzará una vez se obtengan las aprobaciones regulatorias correspondientes.

En el cuarto trimestre de 2021, Santander pagó un primer dividendo en efectivo a cuenta de 2021 de 4,85 céntimos de euro y completó una recompra de acciones por valor de 841 millones de euros.

Por tanto, con el nuevo dividendo en efectivo y la nueva recompra de acciones, el capital repartido a los accionistas a cuenta del ejercicio 2021 será de unos 3.400 millones de euros, lo que equivale a una rentabilidad por dividendo del 7%.

En la junta de accionistas, que se celebrará el próximo 1 de abril, también se sometera a votación una autorización al consejo para reducir el capital social en circulación del grupo hasta un 10%
mediante la compra y posterior amortización de acciones, por ejemplo, en el marco de posibles programas de recompra de acciones en el futuro, algo que el banco previsiblemente pondrá en marcha, según varias declaraciones de Botín. El banco, de hecho, ya realizó en 2021 su primer programa de recompra de acciones para recompensar al accionista, que se había visto perjudicado por el veto del BCE a recibir dividendo en 2020.

Todos estos puntos se someterán a aprobación en la junta que ha convocado el consejo para el 1 de abril.

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