La náutica sale a flote tras la pandemia

Esta industria cerró 2021 con un crecimiento del 17% respecto a 2019

La náutica sale a flote tras la pandemia
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El coronavirus ha impulsado la búsqueda de nuevas actividades que permitieran disfrutar del tiempo de ocio minimizando el riesgo de contagio. Así, ha sido el momento de planes que quizá siempre habían estado disponibles, pero que en tiempos de pandemia se han postulado como una opción más atractiva. Es el caso de la náutica. Esta industria cerró 2021 con un crecimiento del 17% respecto a 2019, que ya fue un año extraordinario, según datos de la Asociación Nacional de Empresas Náuticas (ANEN).

Si bien durante la crisis de 2008 la industria se vio duramente impactada y no comenzó a levantar cabeza hasta el 2013, en esta ocasión la situación ha sido completamente diferente. En la primera mitad de 2020 el mercado cayó un 40%, pero consiguió reponerse muy rápidamente durante el verano. “Se ha producido una reubicación de la náutica de recreo en el imaginario colectivo”, explica Ione Astondoa, responsable de marketing de Astilleros Astondoa. Las embarcaciones han funcionado como burbujas privadas en las que disfrutar del aire libre y la naturaleza con un círculo más cercano. “Este tipo de experiencias son las que creo que hemos tratado de buscar todos en estos dos largos años de restricciones y distancia social”, prosigue la portavoz del astillero.

A la naturaleza de la náutica, especialmente atractiva en un momento de pandemia, se ha unido el hecho de que quienes no se vieron afectados económicamente por los ERE o los despidos pudieron hacer crecer la hucha. “Las restricciones a la movilidad han permitido cierta capacidad de ahorro a la clase media alta, que ha aprovechado para cambiar de embarcación o comprar una por primera vez”, añade Astondoa.

Otro de los factores que han fomentado el desarrollo de esta actividad es el creciente interés por un turismo más responsable, que ya comenzaba a asomar antes de la pandemia. “La náutica forma parte de un turismo sostenible, alejado de la masificación y la concentración, un turismo de calidad que se identifica con un turista más exigente y preocupado por la preservación del medio ambiente”, desarrolla Carlos Sanlorenzo, secretario general de ANEN. El portavoz de la asociación sostiene que esta nueva sensibilidad favorecerá que esta inclinación positiva se mantenga una vez se recupere la normalidad.

Esta tendencia no se ha observado solo en España, sino también en el resto de Europa y EE UU, comentan desde Astondoa. A nivel nacional, las esloras medias de embarcaciones a motor han sido las más demandadas, concretamente entre 12 y 18 metros. Un perfil al que se suman los conocidos como day cruisers, embarcaciones a motor con eslora de entre seis y 10 metros, así como los veleros. “Algo que impulsamos por su menor impacto medioambiental”, exponen desde el área de comercios y embarcaciones de recreo Mapfre España.

Pero quienes pueden permitirse una embarcación propia no son los únicos que han disfrutado del mar. Sanlorenzo destaca el “crecimiento de un perfil de usuario de la náutica que prioriza el uso a la tenencia”. Un movimiento que ha favorecido especialmente el alquiler de embarcaciones de recreo hasta el punto de que algunos de los operadores de chárter han tenido que ampliar su flota para atender toda la demanda, ilustra el portavoz de la patronal. A su vez, esto ha beneficiado el acercamiento de un perfil más joven. “La náutica ha entrado a formar parte de un segmento de la sociedad que no había navegado nunca hasta ahora. Nuevos usuarios con un perfil más aventurero y ganas de vivir nuevas experiencias en su tiempo libre” resume.

Ejemplo de ello es la plataforma SamBoat, que ofrece la posibilidad de alquilar embarcaciones tanto a profesionales como a particulares. “Queremos acercar la náutica a todo el mundo, democratizarla, mucha gente no es consciente de que puede alquilar barcos sin necesidad de licencia o con un patrón”, comenta Amanda Zaragoza, la responsable de la compañía en España. En esta línea, detectan dos tipos de usuarios: grupos de amigos jóvenes que viven cerca de una ciudad costera y reservan una embarcación para tener una tarde diferente y familias que rondan los 40 años, viven más lejos y alquilan por alrededor de una semana.

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