Rafael García Meiro (Aenor): “Vamos a hacer compras en la Península Ibérica y América Latina”

El consejero delegado aspira a que la facturación llegue a 100 millones de euros en 2023 y avanza que se está destinando todo el beneficio de la empresa a la transformación digital

Rafael García Meiro, consejero delegado de Aenor.
Rafael García Meiro, consejero delegado de Aenor.

Rafael García Meiro, con experiencia ejecutiva previa en Telefónica y Cisco Systems, aterrizó en Aenor como director general en junio de 2017 con el mandato de transformarla y modernizarla. Lo que era Aenor se desdobló en dos organizaciones: una, la Asociación Española de Normalización, UNE, que es la responsable del desarrollo de las normas. La otra, Aenor, compañía que trabaja en evaluación de la conformidad (certificación, inspección y ensayos), formación y servicios de información. Aenor es también el distribuidor de las normas técnicas de UNE y vende las de otros organismos internacionales (como ISO).

“Me convertí en el primer consejero delegado de Aenor, transformada en una sociedad mercantil. Se constituyó un consejo de administración para distinguir las actividades de normalización y certificación. Con mi contratación se quiso traer a alguien que no tuviera nada que ver con el modelo de negocio de la certificación para hacer ese cambio de manera más profunda”, recalca, en una entrevista con Cinco Días.

Cinco años después, e inmerso en la segunda fase del último plan estratégico de 2018, García Meiro encara el futuro con optimismo y con ganas de crecer. “Queremos participar en la consolidación del sector de la certificación y vamos a mirar oportunidades para crecer inorgánicamente y hacer compras en España, Portugal y Latinoamérica”, asegura.

PREGUNTA: ¿Qué balance hace de esos cinco años, primero como director general y luego como CEO?

RESPUESTA: Hasta 2017 trabajábamos en productos y procesos y ahora también en valores. Estamos en el segundo ciclo del plan estratégico y en el consejo me pidieron que transformara la compañía sobre tres ejes: cultural, digital y de marketing. En el cultural, el principal propósito de Aenor es generar confianza entre empresas, clientes y la propia sociedad. En el digital, la clave era transformar tecnológicamente toda la compañía y el consejo de administración nos ha permitido que gastemos todo el ebitda en transformación digital. Antes de la pandemia nos ha dado tiempo a hacer la parte de infraestructuras, VPN; comunicaciones, herramientas de remoto, de comunicación y de seguridad, que nos han servido para parar, entre otras cosas, los ataques de denegación de servicio. Ahora estamos en la segunda fase, dando valor a los clientes y a los empleados a través de mejoras de productividad.

En el área de marketing hemos reorientado la manera de hacer las cosas para capitalizar nuestro activo más importante: la marca, que garantiza una base de clientes muy grande. En 2019 lanzamos la nueva estrategia de marca (Aenor Confía). Otras empresas tendrían que hacer inversiones millonarias para conseguirla. Por otro lado, el 70% de las auditorías las realizamos con personal propio, y el 30% restante con empresas que forman parte del ecosistema de Aenor. Esto nos diferencia del mercado y permite sumar rigor y calidad a nuestro trabajo.

“Hemos certificado nuestro protocolo anticovid en 13.000 centros de trabajo”

P. ¿Cómo encara el futuro, tras dos años de pandemia y el impacto que ha dejado en sus clientes?

R. Hay dos líneas de crecimiento: orgánico e inorgánico. Hemos crecido bastante en orgánico, con un alza del 33% en facturación, y del 50% en empleados en cinco años, completando una plantilla con 835 trabajadores, sede en 7 países y presencia con nuestras actividades en 90 países de Europa, América, Asia y África. Sin embargo, hay un techo. Si seguimos creciendo hacia dentro no vamos a tener masa crítica de ingresos para seguir siendo líder, necesitamos más facturación. Por ello, el consejo ha diseñado un plan de crecimiento inorgánico basado en que la crisis va a generar la necesidad de salvar empresas de certificación.

Hay una decisión de que vamos a participar directamente en la consolidación del sector de la certificación. Hablamos de consolidación en España, Portugal y Latinoamérica. Hay muchos mercados en Portugal y en Latinoamérica, concretamente en Chile, Perú y México, donde estamos teniendo éxito. Durante la pandemia, la facturación en España no se desplomó por la certificación ligada al Covid (certificamos a 13.000 centros de trabajo), pero en Latinoamérica se hundió a plomo y allí puede haber oportunidades. En la medida que surjan, Aenor aspira a facturar 100 millones de euros a finales de 2023 y contar con un ebitda del 6,5%. Debemos ser capaces de financiar nuestras necesidades de tecnología y de crecimiento.

“Nuestro trabajo se va a centrar en sostenibilidad, gobierno corporativo y tecnología”

P. Aenor ya ha cerrado una primera adquisición en España.

R. Sí. Hemos invertido en Cámara Certifica, que era una empresa de certificación de la Cámara de Madrid. No eran especialistas en este sector, se acercaron a nosotros e hicimos una prueba para ver si al estar en el ámbito pyme funcionaba. Lo más relevante de la operación es que Cámara Certifica tenía pérdidas y en cuanto la hemos incorporado se ha puesto en resultados positivos en un año.

"Nuestro principal objetivo es generar confianza entre empresas, clientes y la propiedad sociedad"

P. ¿Han descubierto nuevas áreas de negocio?

R. Otro de los cambios operados es la reorientación de la certificación a nuevas áreas, como la sostenibilidad, el medio ambiente o el gobierno corporativo. Contamos con 500 soluciones diferentes de certificaciones diseñadas a partir de lo que le preocupa a empresas y organizaciones. Para el futuro nos centraremos en siete grandes áreas: sostenibilidad ambiental, sostenibilidad social, gobierno corporativo, tecnología, digitalización, agroalimentario y salud.

Desde la crisis de 2008, las tres primeras han sido las protagonistas, a las que posteriormente se unieron la tecnología y el agroalimentario por la obligación de seguridad derivada del Covid. Todavía hay mucho recorrido en la parte de tecnología.

P. Muchas de esas áreas están alineadas con los requisitos que se les exige a las empresas para optar a los fondos Next Generation de la UE. ¿Va a ser esa partida uno de los ejes de crecimiento?

R. La prioridad es adaptar los fondos de reconstrucción a la economía real cuanto antes, sin generar cuellos de botella. El Gobierno está agilizando el reparto en cuatro ejes (transición energética y ecológica, digitalización e igualdad de genero). El papel de Aenor es ayudar a las empresas a certificar que sus proyectos pertenecen a algunos de esos ejes y que cumplen con las características que pide Bruselas. No es una condición necesaria, pero sí puede ser un seguro en caso de que surjan discrepancias posteriores en la adjudicación de fondos.

Otra de nuestras prioridades será recalcar a las empresas que muchas de las certificaciones preexistentes se pueden aprovechar y asociar al gran Pacto Verde de la Unión Europea.

80.000 centros certificados

Actualmente, más de 80.000 centros de trabajo en todo el mundo tienen alguno de los certificados de Aenor, y más de 106.000 productos y servicios están certificados por la empresa. Además, hay vigentes 21.500 certificados de sistemas de gestión emitidos por Aenor que apoyan a las organizaciones en campos como la gestión de la calidad, gestión ambiental, I+D+i, seguridad y salud o gestión de riesgo.

En el futuro próximo, Aenor seguirá centrada "como vocación" en el ámbito de la certificación (normas voluntarias), según García Meiro, frente a otros competidores que se encuentran más centrados en la inspección (normas obligatorias). "Estamos en un mundo diferente; los clientes que certifican con Aenor es porque se creen su calidad, porque nosotros somos muy rigurosos", añade.

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