Financiación

El Tesoro coloca 7.000 millones en un bono a 30 años al 1,9%

La demada supera los 60.000 millones

Carlos Cuerpo, secretario general del Tesoro
Carlos Cuerpo, secretario general del Tesoro

Con muchas cotizadas inmersas en la black out, los emisiores públicos centran la atención del mercado. Un día después de la Unión Europea inaugurara el año con una emisión de doble tramo en la que captó 7.200 millones, hoy el Tesoro acapara los focos. Un mes después de haber captado 10.000 millones en el tradicional bono a 10 años de comienzos de ejercicio, el organismo que dirige Carlos Cuerpo ha colocado 7.000 millones en un bono a 30 años, la primera emisión a este plazo desde febrero de 2020, antes de que el estallido de la crisis de la pandemia cerrara a cal y canto el mercado.

El Tesoro logró sobreponerse a las dudas que genera el repunte de las rentabilidades por las expectativas de normalización monetaria. A diferencia de la emisión de la UE, que registró una demanda débil en la primera emisión del año, el organismo dependiente del ministerio de Economía consiguió unas peticiones crecientes desde la apertura de libros. Minutos después de que comenzara la operación, las órdenes de compra superaban los 54.000 millones, importe que al cierre se sitúa en los 60.000 millones. Este volumen es muy superior al de las emisiones pasadas a ese plazo. En la operación de 2018 la demanda alcanzó los 26.221 millones y dos años después se limitó a los 18.000 millones.

El apetito mostrado por los inversores permitió rebajar el precio de emisión y ampliar en 1.000 millones el importe levantado. La operación partía con un diferencial de 12 puntos básicos sobre la referencia española a 30 años y minutos después el spread alcanza los 10 puntos básicos. Esto equivale a una rentabilidad del 1,903%, inferior al 2,726% de la emisión de 2018, el precio más bajo hasta la fecha para una emisión a 30 años. Los bonos devengarán cupón anual del 1,9%. BBVA, BNP Paribas, Citi, Crédit Agricole, Deutsche Bank y Santander son las entidades contratadas para ejecutar la operación.

Como viene siendo una constante en las operaciones sindicadas, los inversores no residentes alcanzaron una participación del 94,1% de la operación, algo que desde el Tesoro señalan que se trata de "un máximo histórico de participación de cuentas internacionales en cualquier emisión del España y refuerza la confianza de los inversores internacionales en la economía española". Por nacionalidades destacaron los inversores alemanes, austriacos y suizos con un 26,3% del total. Un escaló por debajo se sitúan los inversores de Reino Unido e Irlanda (22,3%), Francia e Italia (22,1%).

Antes de que la financiación se encarezca, España se afana en hacer los deberes y aprovechar cualquier resquicio para ejecutar el programa de emisión de este año. Mediante subastas tradicionales y operaciones sindicadas (aquellas de carácter extraordinario para las se contrata a ejército de bancos y que están al margen del calendario habitual de subastas), el Tesoro tratara de cumplir sus objetivos, garantizar los precios más bajos y proseguir en la tendencia de alargar la vida media de la deuda, que a día de hoy se sitúa en los 8,19 años, máximo histórico.

Con la emisión de este miércoles, España ha colocado 45.781 millones de euros en lo que va de año, cifra que equivale al 21,3% del programa de financiación a medio y largo plazo. El coste de las nuevas emisiones se sitúa en el 0,44% y el coste medio de la cartera de deuda en el 1,56%, lo que prologan la tendencia bajista de los últimos años.

Para este año, el organismo que dirige Carlos Cuerpo estima unas emisiones netas de 75.000 millones, cifra que se sitúa en línea con los 75.138 millones de 2021. Las emisiones brutas alcanzarán los 237.498 millones, un 10,14% menos que lo emitido en 2021 (264.312 millones) e inferior también a los 242.846 millones recogidos en los Presupuestos Generales. Aunque las necesidades de financiación continuarán siendo elevadas, el Tesoro retoma la senda decreciente que venía imperando desde 2012. El volumen de emisiones brutas previstas para los próximos meses ronda los niveles de 2015 (236.800 millones) y se sitúa lejos de los 277.100 millones registrados en el año de la pandemia.

Caja Rural Navarra vende 500 millones en cédulas verdes

En el ámbito de los mesiores privados, hoy ha sido el turno de Caja Rural Navarra que ha colocado 500 millones en cédulas a siete años con la etiqueta verde. La demanda ha superado losn 580 millones. La operación se ha cerrado con un spread de 15 puntos básicos sobre midswap. Los ingresos se utilizarán oara refinanciar la construcción, renovación y propiedad de edificios energéticamente eficientes. Natixis, Crédit Agricole, Deutsche Bank, Unciredit y Banco Cooperativo han sido los bancos colocadores.

En el ámbito de los emisores privados, hoy ha sido el turno de Caja Rural Navarra que ha colocado 500 millones en cédulas a siete años con la etiqueta verde. La demanda ha superado los 580 millones. La operación se ha cerrado con un spread de 15 puntos básicos sobre midswap. Los ingresos se utilizarán para refinanciar la construcción, renovación y propiedad de edificios energéticamente eficientes. Natixis, Crédit Agricole, Deutsche Bank, Unicredit y Banco Cooperativo han sido los bancos colocadores.

El mercado de cédulas empieza a resurgir. Después de la caída experimentada en los últimos años, el cambio regulatorio que entrará en vigor el próximo 1 de julio y el fin de las subastas de liquidez subvencionada (TLTRO III) se convertirán en el catalizador para su desarrollo. De momento son pocas las entidades que se han lanzado a la emisión de este tipo de activos, pero empiezan a estudiarlo.

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