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BME Growth, un mercado pequeño para invertir a lo grande

Su evolución en 2021 contrasta con la de su hermana mayor la Bolsa. Recibe más estrenos de compañías y algunas logran alzas de más del 500%.

Su lastre sigue siendo la escasa liquidez, pero incluye firmas de los sectores más punteros

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Aunque a pequeña escala, BME Growth ha sido el mercado del año en la renta variable española. Ha incorporado ocho nuevas empresas, frente a las tres de la Bolsa (Acciona Energía, Ecoener y Línea Directa); el negocio ha aumentado el 3%; la capitalización ha crecido un 49,6%, hasta los 4.706 millones, tras acoger subidas de hasta el 500%. Este segmento de contratación, diseñado para pymes y con un reglamento más laxo que la Bolsa, alcanza el récord de 129 miembros incluidas socimis.

Aeternal Mentis encabeza las ganancias en 2021 con un 528%. Catenon suma casi el 500%; EiDF gana el 355%, y Parlem Telecom y Endurance Motive, más del 130%. La mitad de las 10 mejores compañías de este mercado han debutado este mismo año; las que lo hicieron este mes, Sngular y SolarProfit, ganan el 17% y 5,6%, respectivamente.

BME Growth está teniendo un crecimiento exponencial y los expertos auguran que seguirá. Algunas empresas, como Laminar Pharma, han expresado su intención de estrenarse en 2022.
BME señala en el informe de 2021 que “las empresas negociadas en BME Growth presentan una composición sectorial que esboza el que puede ser el camino de transformación de la base económica en España y también en el mundo. Los sectores tecnológicos, biotecnología y salud, ingeniería, telecomunicaciones y renovables son los más representados”. Por peso, las empresas de electrónica y software representan el 23% del total; energías renovables, el 17%, y farmacéuticas y biotecnológicas, el 15%.

Las compañías que cotizan en este mercado son jóvenes y también más vulnerables

Javier Amo, del IEB, opina que BME Growth “está consiguiendo un mayor nivel de madurez”. “Ha pasado a estar en el radar no solo de los inversores tradicionales en este tipo de compañías, sino que family offices o fondos de pensiones ven en este mercado acceso a una serie de sectores que no están suficientemente bien representados en la Bolsa tradicional”.

Hay un factor fundamental que se ha producido con el avance de este segmento y que Borja Ribera, profesor de EAE Business School y director en GVC Gaesco, destaca: “Se está limpiando la imagen del antiguo MAB [en el sentido de fiascos como el de Gowex]”. El experto destaca que en esta Bolsa para pymes se encuentra mucho “growth de verdad”, “los mayores descuentos por valoración y donde se pueden conseguir las rentabilidades más altas”.

BME Growth está abierto a todo tipo de inversor, pero el institucional es el protagonista. Javier Amo confirma que aunque no hay fondos especializados, “empieza a haber algunos fondos de small caps que incluyen sistemáticamente valores de BME Growth y de otros mercados europeos similares”.

Ribera, por su parte, comenta que entre los institucionales hay un interés importante, tanto del lado nacional como internacional. Para dar cuenta de ello, revela que en la salida de SolarProfit, la última del año y en la que GVC actuó como coordinador, la oferta era por 20 millones de euros y se recibieron peticiones por más de 40 millones.

El pequeño inversor puede acceder a BME Growth desde cualquier plataforma, pero las características del mercado obligan a tener en cuenta una serie de cuestiones. “Exige una aproximación cautelosa, tanto por su especialización como, sobre todo, por su liquidez limitada. Las compañías que se negocian son en general jóvenes y consecuentemente más vulnerables”, señala Javier Amo. Una advertencia básica es que este mercado requiere un horizonte de inversión de medio a largo plazo. En general, los expertos recomiendan asesoramiento.

La estrecha liquidez es un hándicap importante en el BME Growth. Pero hay más cosas que deben mejorar. “Es un mercado de small cap relevante; debe impulsarse su conocimiento. En el pasado se habló más del MAB”, explica Borja Ribera. Para Javier Amo, lo ideal sería “tratar de construir un ecosistema en el que todos estén comprometidos: tanto las propias empresas, con transparencia, como las firmas de inversión, fomentando este mercado, y los gestores de los mercados y las Administraciones públicas”.

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