Tecnología

La FTC presenta una demanda para bloquear la megacompra de ARM por parte de Nvidia

La Comisión Federal de Comercio de EE UU alega que el acuerdo permitiría a Nvidia socavar la competencia al darle un gran control sobre las tecnologías de próxima generación, incluidas las usada para centros de datos y asistencia al conductor en automóviles

Dos personas en el stand de Nvidia en una anterior edición del MWC de Barcelona. rn
Dos personas en el stand de Nvidia en una anterior edición del MWC de Barcelona.

La Comisión Federal del Comercio (FTC) de EE UU ha presentado una demanda para bloquear la compra del diseñador de chips británico ARM por parte de Nvidia, el gigante estadounidense de los circuitos integrados y unidades de procesamiento gráfico. El organismo estadounidense defiende su postura argumentando que la operación daría a Nvidia, "una de las compañías de chips más grandes del mundo, el control sobre la tecnología y diseño de chips en los que confían empresas rivales para desarrollar sus propios chips". 

La transacción, anunciada en septiembre de 2020, ha enfrentado el escrutinio de diferentes reguladores desde que se anunció el pasado año, pero la acción emprendida ahora por EE UU supone el mayor obstáculo que ha enfrentado hasta el momento y amenaza seriamente el acuerdo.

La operación, en efectivo y acciones, se cerró inicialmente en 40.000 millones de dólares, pero con el paso de los meses ha subido junto con el precio de las acciones de Nvidia hasta los aproximadamente 75.000 millones de dólares. Si el acuerdo llegara a materializarse, algo que hoy parece poco probable, se convertiría en la mayor adquisición de la historia en el sector (superando a la compra de Broadcom por Avago en 2015 por 37.000 millones de dólares).

La FTC remarca que "la empresa combinada tendría los medios y el incentivo para usar su poder para socavar a sus competidores, reduciendo la competencia y, en última instancia, sofocar las tecnologías innovadoras de próxima generación". También advierte del riesgo de precios más altos.

En su comunicado, el organismo destaca el papel esencial que tienen los chips para la economía y la sociedad moderna, y centra su demanda en los chips para productos de red y para servidores en centros de datos y para los sistemas de asistencia a la conducción de automóviles.

La demanda. presentada por la FTC ante su propio tribunal administrativo, marca el comienzo de lo que probablemente sea una agresiva campaña antimonopolio de este organismo, actualmente bajo el liderazgo de Lina Khan, una de las voces más críticas con el poder de las grandes tecnológicas. Esta profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Columbia fue elegida el pasado junio por el presidente de EE UU Joe Biden para dirigir este organismo, que ya ha mostrado su interés en una aplicación más sólida de las leyes antimonopolio. 

El juicio ante el propio juez de derecho administrativo de la FTC está programado para comenzar el 9 de agosto de 2022, según la CNBC. La compañía insiste en que "continuarán trabajando para demostrar que la operación beneficiará a la industria y promoverá la competencia". "Nvidia invertirá en I+D de ARM, acelerará su hoja de ruta y ampliará sus ofertas de manera que impulsen la competencia, creen más oportunidades para todos los licenciatarios de ARM y expandan el ecosistema de ARM. Nvidia se compromete a preservar el modelo de licencia abierta de ARM", añaden.

ARM, actualmente propiedad de SoftBank, es un proveedor clave de empresas como Qualcomm, Apple, Samsung o MediaTek. En septiembre de 2020, cuando se anunció la adquisición, Nvidia se dio un plazo de año y medio para cerrar la operación, ampliable a dos. En la actualidad, Reino Unido parece no estar dispuesta a aceptarla. El pasado noviembre anunció que abría una investigación en profundidad sobre la transacción por "razones de seguridad" y por "graves preocupaciones competitivas" a través de la Autoridad de los Mercados y Competencia (CMA, por sus siglas en inglés).

También en octubre la Comisión Europea anunció su propia investigación preocupada porque la operación implicara "una restricción o degradación del acceso a la propiedad intelectual de ARM, lo que distorsionaría muchos mercados en donde los semiconductores son utilizados". Y China ha puesto el acuerdo bajo revisión por las autoridades del país. En el país asiático algunos fabricantes locales de chips se han quejado a los reguladores sobre la transacción.

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