Jornadas Cinco Días

Los investigadores piden a la industria productos de previsión más versátiles

Mercedes Ayuso y José Antonio Herce consideran que ahorro para la jubilación debe adaptarse más facilmente a las distintas etapas vitales tras el retiro

José Antonio Herce, socio fundador de LoRIS, consultora de soluciones de previsión, junto a Mercedes Ayuso, catedrática de Estadística Actuarial de la Universidad de Barcelona.
José Antonio Herce, socio fundador de LoRIS, consultora de soluciones de previsión, junto a Mercedes Ayuso, catedrática de Estadística Actuarial de la Universidad de Barcelona.

El éxito de los productos de ahorro para la jubilación, ya sean individuales o colectivos, dependerá no solo de sus incentivos fiscales sino también de su diseño y si éste responde a las necesidades futuras de quienes los contraten. Esta es la idea que defendieron ayer desde el mundo de la investigación académica sobre protección social el profesor de Economía de la Universidad Complutense y fundador de la consultora LoRIS, José Antonio Herce, y la catedrática de Estadística Actuarial de la Universidad de Barcelona y experta en longevidad, Mercedes Ayuso, durante sus intervenciones en las VII Jornadas de pensiones organizadas ayer por Cinco Días e Ibercaja.

De hecho, ambos reclamaron al sector de los fondos y planes de pensiones que conformaban mayoritariamente el auditorio de las jornadas, “un nuevo diseño de productos de ahorro jubilación que respondan a lo que las personas esperan del ahorro a largo plazo”, dijo Ayuso. Esta actuaria lanzó la idea de elaborar un “mapa de necesidades” de los posibles ahorradores previsionales, teniendo en cuenta, además, que la fase de “desacumulación” o cobro de lo ahorrado, es cada vez más larga, en torno a los 20 años desde la jubilación.

Entre estos posibles intereses futuros que podrían demandar los ahorradores para su fase de jubilación están por ejemplo la posibilidad de necesitar un desembolso progresivo de lo ahorrado y relacionado con un empeoramiento de la salud o situaciones de dependencia; así como por ejemplo la adaptación de las viviendas u otros “shocks” vitales, como puede ser un divorcio, que modifica el paradigma de vida a partir de los 65 años, explico Ayuso.

En este mismo sentido, Herce ha criticado directamente que los productos previsionales que se comercializan en España “carecen de visión dinámica y adaptativa a esos ciclos de vida que se están haciendo cada vez más largos y exigen diseños más versátiles”. Concretamente, reclamó productos “dinámicos que se puedan novar, que no haya que cancelar una hipoteca inversa para pasar a una renta vitalicia u otro producto; incluyendo en estas operaciones unos costes descomunales”.

Pero las demandas de estos expertos académicos al sector de los fondos y planes de pensiones no se limitó a demandar un nuevo diseño de la cartera de productos. También consideraron imprescindible la generalización de la educación financiera desde los niveles educativos a los laborales. Ayuso añadió que “también las instituciones financieras tienen mucho por hacer para llegar al cliente, intentando enseñar lo que es necesario para poder tomar las decisiones de ahorro adecuadas”. E igualmente, Herce destacó la importancia del “canal empresarial, sugiriendo que los planes de ahorro no deben darse solo dentro de los convenios colectivos sino que “hay vida fuera del marco convenial en los acuerdos voluntarios entre los empleadores y sus trabajadores”.

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