Juego

Grupo Orenes absorbe Recreativos Franco

La compañía murciana toma el control del fabricante de máquinas recreativas tras años de caída del negocio

Grupo Orenes absorbe Recreativos Franco

Movimiento en el sector del juego. La compañía murciana Orenes, uno de los principales operadores españoles con una facturación cercana a los 600 millones anuales antes de la pandemia, ha absorbido el Grupo Recreativos Franco, un histórico del sector y que hasta ahora era propiedad al 100% de uno de los hermanos fundadores, Jesús Franco, que en 1965 puso en marcha la empresa junto a su hermano Joaquín.

La operación, de la que no se han aportado cifras, supone el fin como compañía independiente de Recreativos Franco, cuyo crecimiento y expansión internacional durante las décadas de los 70 y los 80 provocó el nacimiento del grupo que ahora le absorbe. De hecho, el 50% del capital de Orenes pertenece a la mercantil Fajosa 2000, propiedad de la familia Franco, mientras que la otra mitad está en manos de la familia que le da nombre. Este no fue el único grupo de juego que tuvo a Recreativos Franco como germen. También Codere fue fundada por los hermanos Franco junto a los Martínez Sampedro, hoy accionistas minoritarios de la compañía.

Como consecuencia, Recreativos Franco pasará a formar parte del perímetro de consolidación de Orenes, aunque seguirá conservando su marca, según explican fuentes de la compañía murciana, que seguirá apostando por la producción de máquinas B y por el desarrollo de software. También seguirá teniendo su oficina central en Madrid y mantendrá su equipo actual de gestión, al que se suma ahora el de Orenes.

Eliseo Orenes, presidente del grupo murciano, destaca en un comunicado que “esta unión nos refuerza y garantiza nuestro posicionamiento futuro como uno de los principales operadores globales del sector. Vamos a seguir trabajando por mejorar las experiencias de nuestros clientes y generar valor al conjunto de la sociedad”. Jesús Franco, presidente de Recreativos Franco, ha añadido que “a ambas compañías nos unen lazos personales muy fuertes y una larga trayectoria de éxitos. Esta fusión nos fortalece ante los retos que queremos abordar y nos asegura un futuro prometedor”

Esta venía atravesando importantes dificultades financieras en los últimos años. Entre 2016 y 2019, su facturación se había reducido casi a la mitad, encadenando sucesivos números rojos que eran compensados de forma continua con aportaciones de su accionista. En ese periodo llegó a acumular  unas pérdidas de 36,7 millones.

La pandemia terminó de dar la puntilla. Sus ingresos en 2020 se hundieron un 55% hasta 12,8 millones, tras un año en el que su principal actividad, la producción y venta de máquinas B, se desplomó un 70%, debido a la crisis que la pandemia generó en sus principales clientes, los locales hosteleros. Esta situación, además, provocó el primer ERE de la historia del grupo, afectando a un tercio de su plantilla. Su resultado neto en ese ejercicio fue positivo en 9 millones, pero solo por la venta de un solar propiedad de Jesús Franco situado en Madrid y por el que obtuvo unos ingresos extraordinarios de 27 millones.

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