Economía

Teletrabajo internacional y ubicuidad laboral, un paso más con luces y sombras

El porcentaje de teletrabajadores se disparó en lo peor del Covid-19. Con el paso del tiempo ha descendido, pero se espera que se mantenga estable en una cifra muy superior a la inicial. Esto abre nuevas posibilidades

Teletrabajo internacional y ubicuidad laboral, un paso más con luces y sombras
Getty Images

Una vez que lo peor del huracán pasa es cuando se puede hacer balance de sus efectos. La pandemia aún permanece de fondo con las autoridades todavía alertando de que el peligro persiste, pero poco a poco se ha ido recuperando cierta normalidad. Entre los múltiples campos en los que el Covid ha dejado una profunda huella está el de la forma en la que se desempeñan ciertos trabajos. El temor a los contagios provocó una súbita huida hacia el hogar, propiciando que el teletrabajo se generalizara en empresas en las que hasta entonces no contaba demasiado. No todos los empleos son susceptibles de ser realizados a distancia, pero más de los que se creían sí que lo son. Y así lo constatan los datos.

José Luis Casero, socio fundador y presidente de Grupo Tempo Consultores y de Arhoe, comenta las cifras que respaldan la idea de que algo ha cambiado. En España, en febrero de 2020, se estima que solo un 4,8% de los trabajadores operaban de forma remota con cierta frecuencia. La cifra tiene truco, porque una parte importante eran autónomos que trabajaban por cuenta propia. Contando solo asalariados, el porcentaje bajaba al 3,5%. Luego llegó el virus.

“Se ha producido un desplome importante del porcentaje de teletrabajadores, porque hemos pasado de cifras que rondaban el 20% en lo peor de la pandemia, a un 12,6% en la actualidad, pero creemos que esa bajada se acabará estancando”, asegura Casero.

Con un porcentaje de trabajadores y empresas que han comprobado que se puede trabajar desde casa, cabe preguntarse qué implicaciones tiene esto. Casero espera que la lección haya servido para que el teletrabajo se use como una herramienta de flexibilidad. Que se permita combinarlo con la presencia en la oficina para mejorar la tan laureada conciliación laboral. Pero también se abren más posibilidades con sus luces y sombras.

¿Ubicuidad laboral?

Una de estas posibilidades es la ubicuidad laboral, que no es otra cosa que poder trabajar sin tener en cuenta el lugar desde el que se desem­peñe la tarea. Los datos dicen que a día de hoy la ubicuidad en su máxima expresión, es decir, teletrabajando desde otro país, es algo residual. Toni Frana, career coach en el portal de empleo estadounidense Flexjobs, detalla qué sucede: “La gente tiende a pensar que las ofertas de empleo puramente telemáticas son un sinónimo de una oferta para trabajar desde cualquier lugar. Aunque ese tipo de ofertas con localización libre existen, el 95% de las ofertas de trabajo remoto tienen algún tipo de requisito geográfico”. Frana asevera que estas ofertas para trabajar literalmente desde cualquier sitio son mucho más frecuentes en sectores como la programación y en aquellos relacionados en general con ordenadores, el marketing, la escritura, el comercio electrónico y con el diseño gráfico.

Jordi Roca, director de GD Global Mobility, respalda las declaraciones de Frana. “La percepción que tengo es que las ofertas de trabajo a distancia que no tienen en cuenta la localización del empleado se dan en un sector muy cualificado, con profesionales vinculados a la tecnología”. La explicación al por qué se produce en sectores tecnológicos está en la alta competitividad que hay por profesionales en estos campos y por su escasez. Al no poder encontrar suficientes trabajadores en su país de origen, algunas empresas miran más allá de las fronteras.

Luces

Pepe Villatoro, regional manager de Deel para Iberia y México, Centroamérica y el Caribe, hace un repaso de los múltiples beneficios que trae consigo el teletrabajo internacional. Incluso, en su forma más extrema, en la de ser un teletrabajo al 100%. “Los pros del teletrabajo internacional son el acceder a un mejor talento y que la gente es más productiva. Si no se pasan una o dos horas en el trayecto simplemente hay más energía y capacidad, y además entra mucho el aspecto de salud física y mental. Si se tienen más posibilidades de atender a la vida personal pues luego se es más productivo en la laboral”, enumera el experto.

Sombras

Si ya de por sí el propio teletrabajo estándar tiene serios contratiempos, como el de la pérdida de capacidad de innovación, el aislamiento de interacciones físicas con los compañeros de trabajo o la posibilidad de malinterpretar mensajes (citando solo algunos de los mencionados por los expertos consultados para este artículo), el teletrabajo internacional o ubicuo tiene esos problemas elevados a su máxima potencia y otros propios que se le añaden.

Roca advierte sobre una vertiente que está pasando completamente de puntillas al hablar sobre ello. Una vertiente que en el futuro puede pasar una elevada factura a las empresas que no presten suficiente atención. “Nos quedamos con el fenómeno de ‘yo trabajo desde la playa o desde cualquier sitio’, pero la relación laboral arrastra una serie de obligaciones al empresario que en ocasiones se obvian”.

Ante la falta de una figura jurídica propia como sí existe en el caso, por ejemplo, de desplazados o de trabajadores multistate que van alternando países a medida que avanza la semana, el teletrabajador internacional queda vinculado a la legislación laboral del país desde el que desem­peña sus tareas.

“Te pongo un ejemplo. Una empresa estadounidense y un teletrabajador español. Si está en España y no es un trabajador desplazado, queda vinculado a la legislación española. Desde el punto de vista laboral, quiere decir que el contrato de trabajo podrá decir lo que quiera, pero las condiciones mínimas que le son aplicables son las que rigen el convenio español para ese puesto y categoría profesional. Entonces, tendrá un salario mínimo y unas condiciones de descanso y de vacaciones españolas. También deberá cotizarse a la Seguridad Social española. Como en España esa cotización la gestiona y paga el empleador, la empresa estadounidense debe registrarse en España para tener un número de cotización para realizar una nómina y una retención para el trabajador. También estará vinculado a la protección de riesgos laborales y a la ley de teletrabajo española”.

Roca resume la situación diciendo que hay tres opciones para las empresas respecto al teletrabajo internacional. Por un lado, pueden obviarlo y renunciar al talento que podrían obtener gracias a ello. Por otro, pueden cumplir con la normativa, y, por último, pueden recurrir a ello ignorándola. Roca piensa que esta última opción es la más común a día de hoy. “En el momento en el que hayan contingencias, se producirán inspecciones laborales y, si no está todo en orden, las empresas aprenderán por la vía dura, la de las sanciones”, concluye.  

Cómo crear una compañía de 5.500 millones de dólares en menos de tres años

Cubrir las necesidades de la población o de otras compañías es la receta básica que siguen las empresas para lograr funcionar de forma exitosa. Y cumplir con los requisitos legales para poder hacer contrataciones internacionales de teletrabajadores no es algo precisamente sencillo.
“Justo por las dificultades de todo el proceso de teletrabajo internacional Deel ha subido con fuerza. Nació hace menos de tres años, y ya ha alcanzado una valoración de 5.500 millones de dólares, una locura de crecimiento”, desvela Pepe Villatoro, regional manager de Deel para Iberia y México, Centroamérica y el Caribe.

Deel, aprovechando este nicho de mercado, se dedica a ofrecer servicios para otras empresas que dan el salto de contratar teletrabajadores internacionales. “Antes, yo trabajé como emprendedor. Empezamos en México, pero teníamos gran cantidad de nuestros clientes e ingresos en Europa. Entonces decidimos abrir una oficina en España. Fue gastos de abogados, gastos de contables, gastos de notario, nueve meses en constituir algo, abrir cuentas del banco, y cuando sientes que estás llegando al final del túnel, resulta que el control financiero internacional es mucho más complicado. Tienes que notarizar los préstamos entre entidades, no se puede transferir dinero así como así. Aparecen unos costos tanto de gestión como de tiempo muy altos”, desarrolla Villatoro.

En el caso de GD Global Mobility, la compañía dirigida por Jordi Roca, es la división de la empresa de asesoría Gesdocument, dedicada a la movilidad internacional de trabajadores, un sector en el que la filial ya lleva operando 15 años. Por su parte, la firma presidida por José Luis Casero, Grupo Tempo Consultores, ofrece asesoría y gestión sobre cómo implementar el teletrabajo en una empresa. Un ámbito en el que también llevan más de 15 años.

Futuro del teletrabajo

Aun siendo un sector que ha generado grandes oportunidades para empresas como algunas de las anteriormente citadas, Casero opina que el teletrabajo que permanecerá tras la pandemia no tendrá por lo general un carácter internacional. “Es difícil que el teletrabajo internacional cristalice porque nos movemos hacia un modelo de teletrabajo parcial. Es difícil que surja otra pandemia mundial que nos obligue a volvernos 100% remotos de nuevo. El contacto humano es el que da valor real. El teletrabajo al 100% salva los muebles, pero la forma presencial es la que tiene valor. Hay cosas que en el teletrabajo extremo se pierden”. En cambio, Roca cree que mientras que algunas empresas no recurrirán al teletrabajo internacional por las complicaciones que trae, otras simplemente tendrán que plantearlo ante la dificultad para encontrar talento.

Para Villatoro, la clave sobre el teletrabajo gira alrededor de cómo lo perciben las compañías. “Hay empresas que lo ven como una carga y entonces se crean una carga. Los que lo ven como oportunidad están teniendo una ventaja competitiva”. 

Empresa internacional, sueldo local

Salario

Las ofertas no solamente están afectadas por la ley laboral local. Los expertos que participaron en el artículo coincidieron a la hora de señalar que la norma general es que los sueldos también se adapten al país desde el que se teletrabaja. Si se empieza a teletrabajar desde México para una empresa de Estados Unidos, el salario tenderá a ser mexicano, no estadounidense.

Deslocalización

Jordi Roca, director de GD Global Mobility, está convencido de que terminará produciéndose una deslocalización de puestos de trabajo en busca de abaratar costes. “Todo lo que sea un trabajo sin un servicio digamos físico es susceptible de ser externalizado a otro país con los costes más bajos”, alerta. 

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