La descarbonización avanza a paso de tortuga en el entorno rural

Hay poco interés en los coches eléctricos y en el autoconsumo

José Antonio Fernández y su mujer, los únicos habitantes con coche eléctrico en Escúzar, Granada.
José Antonio Fernández y su mujer, los únicos habitantes con coche eléctrico en Escúzar, Granada.

La España rural vive de espaldas al proceso de descarbonización. Tres apuntes básicos ilustran la realidad en este camino hacia la transición ecológica que se está haciendo en los municipios más pequeños.

Uno está relacionado con el coche eléctrico. El 94% de las personas que viven en este entorno no tiene intención de comprarse un vehículo de este tipo. Y el 87% tampoco tiene interés en instalar un punto de recarga.

El segundo hace referencia al autoconsumo. El 91% de los hogares rurales no muestra inclinación por albergar una instalación de estas características. Y el tercero, al grado de electrificación de estos territorios, un 20% inferior a la media nacional.

Son algunos datos extraídos del primer informe sobre este asunto recogidos en el Observatorio de Descarbonización Rural, realizado por CIDE, una asociación de distribuidores de energía eléctrica que da servicio a medio millón de hogares de la España rural.

Las empresas buscan nuevas vías para llegar
a los vecinos

“Hemos comprobado, gracias al Observatorio, que no se conocen las ventajas del autoconsumo, del vehículo eléctrico ni de la electrificación en estos hogares. Es fundamental contribuir a que se sientan partícipes de este proceso”, explica Leonardo Hervás, director general de CIDE.

Para llevar estas ventajas a zonas donde reside el 16% de la población, alrededor de 7,5 millones de personas, hay que sortear primero una serie de dificultades. Además del envejecimiento y la despoblación, son “la falta de infraestructuras y servicios públicos, el déficit de oportunidades o la mayor desigualdad y pobreza respecto a las zonas urbanas”, resume Oliverio Álvarez, socio responsable del área de regulación de energía de Deloitte.

Este señala que “faltan programas de apoyo e información, diseñados específicamente para el medio rural”, y recomienda empezar “escuchando las necesidades” de los que viven y trabajan allí.

Algo que no se ha hecho, por ejemplo, con las renovables. “Los alcaldes se enteran de estos proyectos cuando ya están hechos. Se sienten maniatados e indefensos”, dice Miguel Gracia, presidente de la Diputación de Huesca. “Hay que empezar los procesos al revés. Es imprescindible un nuevo marco regulatorio y fijar un porcentaje de la producción de esas instalaciones para que ese beneficio se quede en el territorio”, argumenta.

Pueblos y empresas

Algunas compañías han tomado nota de este consejo y están haciendo las cosas de otra forma. Es el caso de Vergy, una empresa que está impulsando las comunidades energéticas en 17 pueblos de Granada explicando estos proyectos en asambleas vecinales.

32%
de la energía consumida en España es de origen renovable y rural.


88%
de la potencia instalada de energía limpia se encuentra en el campo.

39
millones de toneladas de CO2 equivalentes han evitado durante 2019 las plantas de generación renovable en el ámbito rural. Son el 12% de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero.

“Estamos empezando. Vamos de menos a más. Al principio cuesta porque hay una desconfianza inicial. La gente se está formando”, expone Rafael Bahamonde, responsable de innovación de Vergy.

Una de esas asambleas se celebró en verano en la localidad granadina de Fornes, de 600 habitantes. “El ayuntamiento va a impulsar una sociedad y pondremos placas en los edificios municipales”, cuenta Ana Belén Fernández, su alcaldesa. 58 vecinos se han apuntado.

Vergy también instala cargadores. En Escúzar han colocado uno. Solo lo podrá usar José Antonio Fernández, el único habitante que posee un coche eléctrico en la localidad. Fernández, que también tiene placas solares en su casa, reconoce que lo ha hecho todo “por el ahorro”.

Entre un 30% y un 35% anual estima el diputado de Medio Ambiente de la Diputación de Girona, Lluís Amat, el ahorro que obtienen los 212 vecinos de cuatro localidades de esta provincia donde ya funcionan comunidades energéticas. Otros 65 municipios gerundenses contarán con estas instalaciones a lo largo de los próximos meses.

Las empresas rurales tienen más interés que los particulares en generar su energía. Un 25% ya dispone de autoconsumo, según el Observatorio. Agropienso, en la localidad oscense de Esplús, es una de ellas. Han invertido 750.000 euros en una instalación fotovoltaica que supone el 10% de su consumo eléctrico.

En Ponteareas (Pontevedra), el grupo Sestelo promueve una comunidad energética que suma empresas y vecinos. “Es un paso más allá”, sostiene Roberto Álvarez, miembro de la dirección.

Un extra para estos municipios

Planta fotovoltaica de Agropienso en Esplús, Huesca.
Planta fotovoltaica de Agropienso en Esplús, Huesca.

Planes. Dos programas del Gobierno, el de autoconsumo y el Moves III, ambos con una inversión superior a los 1.700 millones de euros, contemplan una parte extra o específica para estos municipios. El primero, un 5%, y el segundo, un 10% de incremento en la cuantía de las ayudas.

DUS 5000. Este programa está dotado con 100 millones de euros para impulsar la puesta en marcha de comunidades energéticas. Aunque su ámbito de actuación es nacional, muchas de estas instalaciones se están desarrollando en el marco local.

PREE 5000. Este otro recoge 100 millones de euros para mejorar la eficiencia energética de los edificios, las instalaciones térmicas y la iluminación en localidades de 5.000 habitantes.

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