Energía

Iberdrola y Acciona Energía cambiarán su contabilidad por órdenes de la CNMV

Deberán anotarse un pasivo cuando lo que ganen exceda lo pactado

Jose Manuel Entrecanales, presidente de Acciona; Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola; y Rodrigo Buenaventura, presidente de la CNMV.
Jose Manuel Entrecanales, presidente de Acciona; Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola; y Rodrigo Buenaventura, presidente de la CNMV.

La cautela en las contabilidad es un mantra para la CNMV, y ni con Iberdrola ni con Acciona Energía va a hacer una excepción. Las dos compañías, con instalaciones renovables construidas antes de 2013, con una rentabilidad garantizada del 7,398% hasta 2030, se anotaban lo que ganaban de más al vender en mercado, sin tener en cuenta que ese exceso se descuenta de los futuros pagos asegurados por el Gobierno. Son las únicas dos grandes empresas que empleaban esta fórmula. Ahora deberán anotarse una contrapartida por esos ingresos, y las cuentas de 2020 deberán presentarse de tal forma que sean comparables, según la CNMV.

Las cuentas de pérdidas y ganancias, así como los balances de dos de los gigantes españoles de la energía verde cambiarán este año. En el caso de la empresa que preside Ignacio Sánchez Galán, el impacto será limitado, de acuerdo a las fuentes consultadas. El volumen ingresado por sus instalaciones construidas hace más de ocho años no es significativo. En los resultados de la firma que preside José Manuel Entrecanales y que dirige Rafael Mateo como consejero delegado sí se notará la modificación.

En su folleto de salida a Bolsa, celebrada el 1 de julio, reveló que, con el método que finalmente aplicará, sus ganancias acumuladas en 2020 hubieran caído un 3,2% (75,7 millones), aunque sus beneficios del ejercicio hubieran aumentado un 4,4%. En 2019, en cambio, sus ganancias acumuladas se hubiesen recortado un 2% y las del año hubieran descendido un 14,6% (31 millones).

La CNMV se ha reunido con las cuatro grandes auditoras, –Deloitte, KPMG, PwC y EY– y con las propias empresas para fijar un criterio, como publicó CincoDías el pasado 10 de julio, dada la disparidad en los cómputos de esos ingresos calculados conforme al interés garantizado por el Ejecutivo.

Las empresas con proyectos de rentabilidad blindada al 7,398% que no llegan a ese porcentaje computan la diferencia como ingresos, pues recibirán esa compensación del sistema eléctrico a través de la CNMC. Iberdrola indica en su informe anual de 2020 que “los importes acumulados de las desviaciones de precio (…) que resultasen en ajustes netos positivos se registran en cuentas del importe neto de la cifra de negocios”.

El problema está en la situación inversa, que se está agravando debido al elevado precio de la electricidad en el mercado mayorista ante la escalada del coste del gas y de los derechos de emisión de dióxido de carbono. Si la empresa que preside Ignacio Sánchez Galán o la que controla la familia Entrecanales logran un 10% por esas instalaciones verdes, se anotan ese 2,602% adicional. Sin más. Pero no podrá continuar siendo así.

El dictámen del regulador

En el comunicado publicado, el supervisor señaló que “considera que, con carácter general, deben reconocerse en el balance de situación cada una de las desviaciones del mercado, positivas y negativas”. Indicó también que no se estima que los criterios adoptados tengan en este momento un impacto significativo en la situación financiera de las empresas del sector en su conjunto”. Y es así, pero siempre con esa coletilla: “En su conjunto”.

De hecho, el resto de empresas con renovables previas a 2013, como Endesa, EDP Renewables (que tiene su sede en España), Naturgy, Ecoener, Ence e Iberpapel, han sido más prudentes y, al tiempo que se anotan esos ingresos adicionales respecto a la rentabilidad pactada, también elevan su pasivo en la misma cuantía. Cierto es que no tienen que devolver ni un euro a la CNMC, pero esta sí ajusta la retribución por lo ingresado de más. Es decir, les pagará menos en futuras liquidaciones para que la rentabilidad no sea superior a la acordada.

Desde la CNMV explican que no se pedirá una reformulación del balance y los resultados de 2020, pero sí explican que “en las cuentas anuales de 2021 y, sujeto al criterio de materialidad, sí deben reexpresar las cifras comparativas del ejercicio 2020, como una corrección retroactiva de su política contable”. KPMG es el auditor de Iberdrola y también del de Acciona Energía, si bien la responsabilidad última es de la compañía, no del auditor. De hecho, KPMG también audita a Endesa y Ecoener, y estas dos sí emplean el criterio contable conservador.

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